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Terapia melómana

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15.06.10 | 0 por
Leo Quinteros: Sala La Bodega, viernes 11 de junio de 2010Volvió Quinteros. Después de varios meses de contadas apariciones en vivo, abocado a la grabación de su próximo álbum y también a la producción del debut de Cadenasso, Leo Quinteros retoma el trote y presenta sus recientes creaciones.

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08.06.10 | 2 por
Cadenasso: Sala SCD Bellavista, sábado cinco de junio de 2010Cadenasso entrega en diversas ocasiones una sensación de espectrales reminiscencias urbanas. Porque su música se esconde en piezas y salones de ciudades de baja frecuencia, de andar cansino y tiempo suficiente para un té, sopaipillas pasadas y añosos álbumes de fotos. Construye imaginerías de ocasos perdidos y juegos inconclusos en la plaza de la esquina.

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26.05.10 | 0 por
“Colgado de un sueño” The Zombies: Odessey and OracleDesde su magnífica composición, pasando por una particular historia y más aún, las repercusiones que tuvo a lo largo del tiempo, el disco Odessey and Oracle (1968) de The Zombies es una piedra angular en la historia de la música pop. Con estas canciones, Rod Argent y Chris White, llevaron a la banda a ocupar un sitial privilegiado, a pesar de su corta discografía y de su inmediata separación posterior al álbum.

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05.05.10 | 2 por
Póngale play a Trapezoide, los valdivianos que llegan a Santiago con su primer LPCon cerca de seis años de trajín por la escena Valdiviana, Trapezoide llega a Santiago a presentar su primer larga duración. Se trata de Paisaje Concreto, disco precedido por La rebelión de los peluches (2007), banda de sonido para el cortometraje homónimo de Pato Zapato, y del Ep Vámonos pal campo (2006), donde ya mostraban esa cruda mezcla de rock progresivo del duro con influencias y sonidos propios del folclore austral, la que se mantiene vigente en su última producción.

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29.04.10 | 0 por
Soft Boys y Underwater Moonlight: Alucinaciones acuáticasEs una fortuna que la historia de la música popular, al menos la versión que cuenta para nosotros, esté escrita mayormente por estupendos pies de páginas. Y ojo, no se apresuren, no hablamos del un poco cansador tópico del “beautiful loser”; de ese artista atormentado pero sofisticado, de suerte esquiva, que ha dejado un impactante corpus que poco a poco será descubierto por los antes malagradecidos oyentes. No, más bien nos referimos a quienes renunciaron desde un principio a cualquier competición odiosa, a reconocimientos altisonantes;