
No pude decidir por uno de los dos. Ambos quieren decir lo mismo; 0 ó 9 no son diferentes sino sólo por su escritura. En el fondo, la conciencia es la misma: el dolor permanente, el recuerdo uno solo; a pesar de las disímiles apreciaciones que pueda tener. A veces las relaciones son demasiado mágicas, perfectas, fantasiosas, irreales y hermosas que nos hacen perder la cabeza. Pensamos que todo marcha bien, hasta que de pronto nos damos cuenta que es imposible, el vuelo es demasiado arriesgado para mantenerlo por más tiempo. Entonces viene algo que Damien Rice parece conocer muy bien. El objeto de su apasionante inspiración. El día posterior al canto amargo de la separación. ¡Y por la cresta que conmueve! Es que este cantautor irlandés le escribe a todo lo que tememos, a todo cuanto es capaz de sobrecogernos hasta llorar: el amor imposible, el abandono, la soledad, las mentiras, el odio, el difícil camino al olvido, la frustración, el quiebre y la desesperación; pero también deja entrever ese pequeña luz que significa el final del túnel. La canción de Damien Rice, de alguna forma evoca el seguimiento progresivo de un mundo romántico y abrazado a lo más profundo de los sentimientos.