
Controversia que no se salda ni a favor ni en contra. El mejor disco de rock de la historia según muchos, una obra hipertrofiada y de envejecimiento precoz para otros: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, octavo álbum de los cuatro sonrisas más famosas del siglo pasado, ha sido objeto de una consistente operación revisionista que intenta, en el mejor de los casos, posicionarlo en un contexto más amplio y adecuado dentro del desarrollo de la música pop o, en el más sañoso, descartar la obra como un ejercicio de trucajes de mesa y rancio tufillo hippie.