
Escribió más de noventa novelas, la mayoría ambientadas en los Estados Unidos, país que visitó sólo en dos ocasiones y brevemente. Para sus ficciones se valía de enciclopedias, guías turísticas, mapas del territorio norteamericano, diccionarios de slang gangsteril, entre otros recursos referenciales. James Hadley Chase fue un británico austero, solitario y muy alejado del mundo criminal y violento que en sus obras describió con asombroso conocimiento de causa. Su lectura, además de un placer, es una obligación para cualquier persona interesada en la literatura negra del siglo XX.