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El nuevo baile »

16.12.10 | 0 por
El sabrosón Señor CoconutVer a Señor Coconut es una fiesta, un concierto totalmente bailable, es sensación y cha cha cha en los oídos. Ver a Señor Coconut en Espacio Riesco resulta de una forma u otra más desagradable: el ambiente con mas guardias que asistentes, mas barras que consumidores, mas gente snob y consumida por el siutiquerío que ávida de buena música.

El nuevo baile »

29.11.10 | 0 por
Hot Chip en el CaupolicánUn montón de rubias cuicas que en su vida habían pasado por San Diego con Avenida Matta, ni siquiera para enchular sus bicicletas, gritaron como desaforadas por un rucio chico, de pantaloncillos rosados, calcetines fluor y grandes lentes de marco transparente. El mateo del curso al que nunca le dieron la pasada las hacía menearse [...]

Fritos de celuloide »

22.11.10 | 3 por
La mala hierba nunca muere: “La Maschera Del Demonio” y 50 Años Del Debut De Mario BavaYa son 50 años del comienzo de una década fundamental: Los 60. Cuantos goces estilísticos y viajes personales, nos han quedado de una época explosiva y torrentosa como aquella. Podemos hablar de cine y encontrar hitos tan importantes como diversos, en solo el primer año de este período.

El nuevo baile »

18.11.10 | 0 por
Hombres de acciónNo he llegado a puerto, no he encontrado lo que buscaba. Sucede que durante los últimos días he revisado literatura científica que avale o al menos deje avizorar un vínculo entre cierto fenotipo demacrado -y ya de frentón deforme- que podría estar directa o indirectamente influido por taras genéticas que, poco a poco, la maledicencia propia indujese en el orden normal de la vida humana.

Destacamos, Terapia melómana »

17.11.10 | 1 por
En el transcurso del tiempo: A propósito de Paul McCartney en Buenos AiresCiertamente ya no vale la pena gastar tinta en esclarecer las razones de por qué Paul McCartney, uno de los compositores más respetados de la era del pop, -algo que sabe usted, el lustrabotas y quizá incluso el esperpento que merodea la Casa de gobierno-, no vino a Chile. Simplemente, el problema fue nuestro, no suyo