
Se va poco al cine. La cartelera es casi siempre un plato frugal, mal cocido y de sazón escasa; huesos y cartílagos. Que pase y reine el DVD con las novedades que los distribuidores se niegan a proyectar en las salas nacionales. Sin embargo, el 2008 fue un año de obras maestras que, a modo de vértebras rocosas, sostuvieron el aliento de los cinéfilos.