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	<title>surruido &#187; Fritos de celuloide</title>
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	<description>Ruido desde el Sur</description>
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		<title>Triste, solitario y final: They shoot horses, Don’t They? De Sydney Pollack</title>
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		<pubDate>Tue, 06 Apr 2010 18:24:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>
		<category><![CDATA[baile de ilusiones]]></category>
		<category><![CDATA[don't they]]></category>
		<category><![CDATA[sydney pollack]]></category>
		<category><![CDATA[They shoot horses]]></category>

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		<description><![CDATA[“No reconozco a un ganador, pero sí sé que al menos tú no ganarás”. Lo único que está claro es quién estará condenado a la derrota, no una teñida de cierta épica y dignidad, sino la que se cubre con el desgaste de la desesperación y la tristeza de no encontrar un lugar, de no tener siquiera un poco de sosiego. La película, They Shoot Horses, Don’t They? –conocida en castellano como Baile de Ilusiones- -de Sydney Pollack, filmada en 1969 y basada en la novela de Horace McCoy.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/04/horses.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4029" title="horses" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/04/horses-232x300.jpg" alt="" width="232" height="300" /></a>“No reconozco a un ganador, pero sí sé que al menos tú no ganarás”. Lo único que está claro es quién estará condenado a la derrota, no una teñida de cierta épica y dignidad, sino la que se cubre con el desgaste de la desesperación y la tristeza de no encontrar un lugar, de no tener siquiera un poco de sosiego. La película, They Shoot Horses, Don’t They? –conocida en castellano como Baile de Ilusiones- -de Sydney Pollack, filmada en 1969 y basada en la novela de Horace McCoy.</p>
<p>Rocky lo tiene claro y así se lo deja saber a Gloria: tú no serás nunca una ganadora  y deberás conformarte con los peniques que te lancen en las esquinas. Rocky es el maestro de ceremonias de un concurso singular y atroz, sobre todo atroz: decenas de estragados hombres y mujeres participan en una maratón de baile; bailarán durante semanas, con apenas períodos de descanso, para que al final –por supuesto, un final que jamás llega- solo una de ellas pueda obtener unos cuantos dólares y sobrevivir por unas semanas más. Estamos en los años más duros de la Gran Depresión, cuando la miseria se traga a Norteamérica, y una alternativa tan grotesca como un sádico lance de baile aún puede perdurar como una alternativa válida para alcanzar una deslavada gloria y esperanza.</p>
<p><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/04/horses1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4030" title="horses1" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/04/horses1-161x300.jpg" alt="" width="161" height="300" /></a>Entre los concursantes está Gloria –tal vez el papel más notable de Jane Fonda- y Robert –a cargo de Michael Sarrazin-. Ella es amarga y cínica, corroída por el natural y comprensible espanto que conlleva tener muy claro cuáles son las cartas que uno tiene a su haber; Robert, en tanto, esconde su desesperanza en un bozo de cierta ingenuidad y ensueño; ambos componen una de las duplas competidoras y alrededor de sus derrumbadas vidas giran el resto de los concursantes: marinos veteranos de la Primera Guerra Mundial, mujeres embarazadas, actrices fracasadas con ansias de llegar a Hollywood. Y, bueno, está el público, para quienes está dirigido este show de farsas y degradación. Rocky, interpretado por Gig Young,  controla los tiempos: los concursantes no pueden mostrar glamour ni solvencia, la gente no paga cuatro pesos por ver tipos mejores que uno: solo se sienten bien si delante de ellos ven personajes aún más miserables, eso los reconforta.</p>
<p>Hay una secuencia memorable y que desconcierta en la metáfora que esconde: es momento del derby, una carrera a lo largo de la pista en que las últimas tres parejas serán eliminadas de la competición. Los vemos correr, exangües, mínimos, vencidos, cayéndose a pedazos; y el público está atento al espectáculo, vitorea, coloca sus fichas, comenta sus favoritos. Pocas escenas alimentan con tanta veracidad la carnicería de la vida humana y el descampado que queda a sus espaldas.</p>
<p>“They Shoot Horses, Don’t They?” es una película impiadosa y triste, porque a fin de cuentas es solo la muerte la que puede terminar con tanto estropicio, con tanta vacuidad y fracaso. Sydney Pollack filma una cinta inusual en vista del tono de su posterior filmografía. Oscura, grave y poderosa, es una película sobre las peores pasiones humanas pero sobre las cuales siempre se yergue un valor supremo: la amistad honesta y final entre dos personas abandonadas a una suerte perra.</p>
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		<title>Viaje al corazón del asombro: El cine de Wes Anderson</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Mar 2010 17:59:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Equipo Surruido</dc:creator>
				<category><![CDATA[Destacamos]]></category>
		<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>

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		<description><![CDATA[Con motivo del estreno de su última película "Fantastic Mr. Fox", se hace necesario realizar una retrospectiva de lo que ha sido la corta pero alucinante filmografía del oriundo de Texas, uno de los personajes más lúcidos del cine actual: Wes Anderson. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3927" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/6a00d8341c630a53ef0120a5ede22a970b-500wi1.jpg"><img class="size-full wp-image-3927 " title="6a00d8341c630a53ef0120a5ede22a970b-500wi" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/6a00d8341c630a53ef0120a5ede22a970b-500wi1.jpg" alt="" width="500" height="334" /></a><p class="wp-caption-text">Wes Anderson</p></div>
<p style="text-align: left;">Con motivo del estreno de su última película &#8220;Fantastic Mr. Fox&#8221;, se hace necesario realizar una retrospectiva de lo que ha sido la corta pero alucinante filmografía del oriundo de Texas, uno de los personajes más lúcidos del cine actual: Wes Anderson. El equipo SurRuido tiene el placer de revisar cada una de sus películas al más puro estilo que lo caracteriza. Altamente recomendables, desde su ópera prima Bottle Rocket (1996); pasando por obras maestras como The Royal Tenenbaums (2001) y The Life Aquatic with Steve Zissou (2004); hasta su último film ya citado, del cuento infatil de Roald Dahl, del año pasado. Variados son los elementos transversales de su obra que revisarán cada uno de nuestros columnistas, como la relación de Wes con la fuente inagotable de lo infantil, la universalidad de sus historias, lo variopinto e identificables que son sus personajes, la estética de sus obras y hasta lo maravilloso de trabajar con amigos. Vean sus películas y descubran cómo nos retratan. A continuación la revisión de cada una de ellas.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>Bottle Rocket <span style="color: #ffffff;">(1996)</span></strong><strong> </strong><strong><span style="color: #ffffff;">19961996</span></strong><strong>Rushmore </strong><strong><span style="color: #ffffff;">(1998)</span></strong><strong><span style="color: #ffffff;"><span style="color: #ffffff;"> 1</span>99819981</span>The Royal Tenenbaums </strong><strong><span style="color: #ffffff;">(2001)</span></strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong><a href="http://surruido.com/2010/03/31/pandilla-de-orgullosos-fracasados/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3821" title="tmp017" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/tmp017-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a><a href="http://surruido.com/2010/03/30/max-fischer-rebeldia-y-ensueno/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3814" title="rushmore" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/rushmore-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong><a href="http://surruido.com/2010/03/30/finalmente-decidi-que-me-ire-en-la-mas-bella-de-las-estaciones/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3822" title="TheRoyalTenenbaumsOST[1]" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/TheRoyalTenenbaumsOST11-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a> </strong></p>
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<p style="text-align: left;"><span style="color: #ffffff;">&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">&#8212;&#8212;&#8211;</span></p>
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<p><strong>Life Aquatic with Steve Zizou</strong><strong><span style="color: #ffffff;">-</span><span style="color: #ffffff;">-</span></strong><strong> </strong><strong>The Darjeeling Limited <span style="color: #ffffff;">(2007) </span></strong><strong>Fantastic Mr. Fox </strong><strong><span style="color: #ffffff;">(2009)</span></strong></p>
<p style="text-align: left;"><strong><a href="http://surruido.com/2010/03/29/entre-cangrejos-de-azucar-y-un-tiburon-jaguar/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3809" title="1-2004-lifeaquatic-espanol-020398921" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/1-2004-lifeaquatic-espanol-020398921-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a> </strong></p>
<p><a href="http://surruido.com/2010/03/30/the-darjeeling-limited-sgt-peppers-en-technicolor-2/"><img class="alignleft size-thumbnail wp-image-3823" title="darjeeling-limited" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/darjeeling-limited-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><a href="http://surruido.com/2010/03/30/los-dilemas-de-un-viejo-zorro/"><img class="size-thumbnail wp-image-3824 alignleft" title="Fantastic-Mr-Fox-b" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/Fantastic-Mr-Fox-b1-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
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<p style="text-align: left;"><span style="color: #ffffff;">Equipo SurRuido</span></p>
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		<title>Pandilla de orgullosos fracasados</title>
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		<pubDate>Wed, 31 Mar 2010 12:50:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Arturo Carrillo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>
		<category><![CDATA[especial]]></category>

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		<description><![CDATA[Al final es algo común. Si una película te golpea y te fascina es muy probable que quieras transformarte en uno de sus protagonistas. Ni hablar de aquellas donde la historia gira en torno a pandillas de delincuentes y bandoleros, algunos más sofisticados que otros,  pero todos aventureros, marginales, rebeldes y a veces hasta con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Al final es algo común. Si una película te golpea y te fascina es muy probable que quieras transformarte en uno de sus protagonistas. Ni hablar de aquellas donde la historia gira en torno a pandillas de delincuentes y bandoleros, algunos más sofisticados que otros,  pero todos aventureros, marginales, rebeldes y a veces hasta con unas cuantas chicas guapas a sus pies.</p>
<p style="text-align: center;"><p><a href="http://surruido.com/2010/03/31/pandilla-de-orgullosos-fracasados/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p></p>
<p>Ahí no sólo tú quieres estar dentro de la pantalla disparando contra la policía y corriendo con el botín de una joyería. También metes a tus amigos y a cada uno se le asigna un rol. El problema es que nunca eres tan cool, ni tan osado, ni tan experimentado como para que Joe Cabot te considere parte de su equipo; y olvídate por completo de que te llamen Mr. Blonde, Mr. Pink o Mr. White. La verdad es que siempre estarás más cerca de ese grupo de idiotas que, si llega al cine, sólo hará reír por un rato y pronto será olvidado.</p>
<p>Pero hay una pandilla a medio camino de la ridiculez y el heroísmo, de la comedia y el drama, de obtenerlo todo al final o quedarse con las manos vacías. Es la de Dignan, Anthony y Bob, los disfuncionales protagonistas de Bottle Rocket -el primer largometraje de Wes Anderson, estrenado en 1996-, interpretados por Owen Wilson, su hermano Luke y Robert Musgrave, respectivamente. En ella tú y tus amigos podrían calzar a la perfección y de seguro se sentirían los más grosos de la villa.</p>
<p><strong>“Fugitivos de la ley, no es un viaje cualquiera”</strong></p>
<div id="attachment_3933" class="wp-caption aligncenter" style="width: 510px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/bottle-rocket-1.jpg"><img class="size-full wp-image-3933   " title="bottle-rocket-1" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/bottle-rocket-1.jpg" alt="" width="500" height="281" /></a><p class="wp-caption-text">Dignan, Bob y Anthony listos para ganarse el nombre de rufianes </p></div>
<p>Dignan, Anthony y Bob son tres amigos tejanos de veintitantos años,  aburridos de sus vidas planas y sin sentido. Bob vive a diario los abusos de su hermano mayor, un rucio grandote y algo nazi –apodado Future Man- que no pierde oportunidad de golpearlo y molestarlo mientras sus padres se encuentran en un eterno viaje por el mundo.  Anthony viene saliendo de una institución mental, en la que se internó voluntariamente para encontrar una solución al vacío que inunda su vida. Dignan, el más hiperventilado de los tres,  vive más en sus propias fantasías que en el mundo real y tiene todas sus esperanzas puestas en que Mister Henry, el mafioso local encarnado magistralmente por James Caan, lo llame para ser parte de su equipo de delincuentes.</p>
<p>Dignan -obsesivo hasta la médula- les propone que lo sigan en un meticuloso plan donde se estipulan lo que será de ellos por los próximos 50 años. Un plan que de partida los obliga a cometer un robo en una librería, sin otra intención que llamar la atención de Mister Henry y zafar del aburrimiento. Con la adrenalina a mil, un arma y más inseguridades que certezas, el asalto se convierte en una absurda situación donde las víctimas terminan insultando a los improvisados ladrones: “don’t call me an idiot, you punk” dispara con fuego en la mirada el dueño de la tienda a un sorprendido Dignan, luego de que éste lo insultara por entregarle bolsas pequeñas para meter el dinero.</p>
<div id="attachment_3934" class="wp-caption aligncenter" style="width: 512px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/10-Minor-Characters-Who-Deserve-Their-Own-Movies7.jpg"><img class="size-full wp-image-3934  " title="10-Minor-Characters-Who-Deserve-Their-Own-Movies7" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/10-Minor-Characters-Who-Deserve-Their-Own-Movies7.jpg" alt="" width="502" height="271" /></a><p class="wp-caption-text">Mister Henry, siempre con algo entre manos</p></div>
<p>Con el botín en su poder parten en un viaje de huida e iniciación. Ahora son prófugos de la ley, son tipos adultos que juegan como niños a ser rufianes de verdad. Terminan en un motel fronterizo donde Anthony se enamora de una mucama paraguaya, Bob los abandona, el plan de Dignan comienza a desmoronarse y la amistad a perderse. Todo esto a través de los planos perfectamente compuestos y a la exquisita musicalización de escenas, a los que terminó acostumbrándonos Wes Anderson con el resto de sus películas.</p>
<p>Si bien Bottle Rocket es más débil en ritmo y estructura en relación al resto de los trabajos de Anderson, en ella podemos encontrar todos sus elementos característicos, partiendo por la estética de su fotografía, sus primeros planos y sus secuencias en cámara lenta. En el guión escrito entre Anderson y Owen Wilson (se conocieron en un  curso de escritura en la Universidad de Texas y desde ahí se hicieron inseparables gracias a sus ideas cinematográficas) ya se encuentran patentes los personajes simples pero a la vez complejos, tipos con crisis de identidad y conflictos personales que siendo adultos preferirían seguir siendo niños o adolescentes; tipos a los que la edad les robó la inocencia y que no pueden aceptar esta nueva condición y que de un momento a otro te pueden hacer reír a carcajadas o que se te apriete la garganta de la emoción.</p>
<p>La obsesión por ahondar en la ficción dentro de la ficción también se hace presente. Si en Los excéntricos Tenenbaums Margot encarnaba esta idea a través de sus obras de teatro y en Life Aquatic se transformaba en un tema central, acá es Dignan el especialista en crear realidades paralelas a las que conduce a sus amigos, esto sin contar las confabulaciones de Mister Henry. Al final podemos entender a Bottle Rocket como la hoja de ruta de la carrera de Wes Anderson, quien apenas con 25 años ya contaba con una mirada, una voz  y un estilo propios. A estas alturas es imposible ver una de sus películas y dudar, siquiera por unos segundos, quien es el director.</p>
<p><strong>&#8220;Lo hicimos, ¿verdad?&#8221;</strong></p>
<div id="attachment_3935" class="wp-caption aligncenter" style="width: 528px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/bottle-rocket-3.jpg"><img class="size-full wp-image-3935   " title="bottle-rocket-3" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/bottle-rocket-3.jpg" alt="" width="518" height="292" /></a><p class="wp-caption-text">Dignan siempre supo que no sería un viaje cualquiera</p></div>
<p>A pesar de los quiebres, la amistad (otro de los temas recurrentes de Anderson, expresado a través de clubes o de un equipo de documentalistas) se restituye constantemente entre Dignan, Anthony y Bob. Se transforman en personajes entrañables de los que te gustaría seguir sabiendo aun después de los créditos finales. Despiertan deseos de vivirlos, de conocerlos o de que al menos un amigo de un amigo conozca a un tipo como ellos.</p>
<p>Si con Tarantino te den ganas de cortarle la oreja a un policía mientras bailas al ritmo de <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=OMAIsqvTh7g" target="_blank">Stuck in the Middle with you</a></em>, con Anderson aceptarías gustoso una paliza de los policías, siempre que esté acompañada por <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=En_rqdv1PHg" target="_blank">2000 Man</a></em> de los Rolling Stone. O también dejarías hablando solo a tu mejor amigo luego de salir corriendo para tirar con la chica del hotel que te voló la cabeza, es más, tu amigo te felicitaría si en tu aventura te siguen los planos de Anderson y de fondo se escucha <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=RdPLlxoT_as" target="_blank">Alone again or</a></em> de Arthur Lee. Imagínate lo que pasaría si te proponen lanzar fuegos artificiales en la carretera mientras escuchas <em><a href="http://www.youtube.com/watch?v=X4PuBWCfdMg&amp;feature=PlayList&amp;p=C57686C914C34997&amp;playnext=1&amp;playnext_from=PL&amp;index=8" target="_blank">Zorro is back</a> </em>de Oliver Onions.</p>
<p>Al final, sin importar el resultado de los planes de Dignan, la pandilla de Bottle Rocket logra vencer al aburrimiento, el vació y el desencanto. Por un momento se burlaron de las convenciones sociales que los apuntaban como un equipo de fracasados. Por eso, ante un panorama completamente adverso, Dignan puede preguntarle a sus amigos con una sonrisa en la cara y plena tranquilidad “We did it, though, didn’t we?”. Si lo llegas a escuchar, ¿podrás responderle: “Yeah, we did it all right!” (o al menos &#8220;¡sí loco, lo hicimos la raja!&#8221;)?.</p>
<div id="attachment_3936" class="wp-caption aligncenter" style="width: 506px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/bottlerocket1.jpg"><img class="size-full wp-image-3936" title="bottlerocket1" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/bottlerocket1.jpg" alt="" width="496" height="336" /></a><p class="wp-caption-text">Con pasta para delinquir</p></div>
<p>PD: Battle Rocket fue originalmente un corto que Owen Wilson y Wes Anderson realizaron en 1994 (para verlo <a href="http://www.youtube.com/results?search_query=bottle+rocket+short&amp;search_type=&amp;aq=0" target="_blank">clica acá</a>) y gracias al cual obtuvieron el apoyo de la crítica en Sundace y las lucas para sacar adelante la película. El estreno en cines de la versión largometraje de Bottle Rocket fue un desastre en cuanto a público, pero su versión en video ganó fanáticos rápidamente. Como la joven promesa aún no caía en desgracia económicamente y algunos críticos con buen ojo le tenían esperanzas, Wes Anderson tuvo la oportunidad de continuar su saga con Academia Rushmore y más.</p>
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		<title>Finalmente decidí que me iré en la más bella de las estaciones</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 22:19:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>
		<category><![CDATA[especial]]></category>

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		<description><![CDATA[La familia y la necesidad de sentir afecto
¿Cómo definirse? Es difícil, incluso algunas veces insoportable. Encontrar un camino que seguir; uno en que cada paso sea una certeza y una confirmación. Para mí, “The Royal Tenenbaums” (2001), trata de eso, y mucho más.
La historia argumental va más o menos así: Los Tenenbaums, fueron una familia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3893" class="wp-caption alignleft" style="width: 217px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/tumblr_kuihwqBUcY1qziyd9o1_500.jpg"><img class="size-medium wp-image-3893" title="tumblr_kuihwqBUcY1qziyd9o1_500" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/tumblr_kuihwqBUcY1qziyd9o1_500-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">La familia y la necesidad de sentir afecto</p></div>
<p>¿Cómo definirse? Es difícil, incluso algunas veces insoportable. Encontrar un camino que seguir; uno en que cada paso sea una certeza y una confirmación. Para mí, <em>“The Royal Tenenbaums”</em> <em>(2001)</em>, trata de eso, y mucho más.</p>
<p>La historia argumental va más o menos así: Los Tenenbaums, fueron una familia de éxito. Royal <em>(G. Hackman</em>) y Etheline (<em>A. Huston</em>), tuvieron tres hijos: Chas (<em>B. Stiller</em>), un genio de las finanzas en sus años de niñez; la adoptada Margot (<em>G. Pathrow</em>), una genio de la dramaturgia; y Richie (<em>L. Wilson</em>), el cual llegó a ser un gran tenista. Tras la separación –no legal- de sus padres, la familia poco a poco se va desmoronando, cayendo en una desgracia tras otra. Dos décadas después, todos los hijos de la familia Tenenbaums están sumidos en su propia tristeza; uno se vuelve maniático de la seguridad –por consiguiente alguien muy temeroso-, otro viaja errante por los océanos pensando en su hermana adoptiva, esta última pasa encerrada en el baño prácticamente todo el día. Tras algunos hechos fortuitos, los  herederos vuelven a la casa de su madre -el 111 de Archer Avenue-. Royal, en un intento desesperado por recuperar a su familia, finge estar en los postreros días de su vida. Así empieza una de las travesías más sutiles y adorables que el cine nos ha entregado en los últimos veinte años.</p>
<div id="attachment_3892" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/tumblr_kukcvrbotM1qziyd9o1_500.jpg"><img class="size-medium wp-image-3892" title="tumblr_kukcvrbotM1qziyd9o1_500" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/tumblr_kukcvrbotM1qziyd9o1_500-300x255.jpg" alt="" width="300" height="255" /></a><p class="wp-caption-text">Actores- Personajes universales y atemporales. La verdadera riqueza de los Tenenbaums</p></div>
<p>No son solo los personajes los que van en busca de sus respuestas como individuos. O, más bien, no son solo ellos como entes de ficción los que están preocupados por su enunciación. También, el mismo Wes Anderson confirma con esta película y lleva más allá –lo que empezó con la ingenua Bottle Rocket y mejoró con Rushmore- su propuesta estética y por ende, su visión acerca de lo que debería ser el cine. El uso de los planos largos, con grúas y dollys; también, su predilección por colores fuertes y contrastados; mucha música de los 60. En fin, una estética que digiere la belleza clásica, pero siempre con un sello personal, haciendo propias las historias y entregándolas con el mayor cariño posible. Es por eso, que a mi parecer esta es la mejor obra del director, pues, es la más representativa de su estilo cinematográfico y de escritura -guión que esta hecho en conjunto con su amigo y eterno colaborador, Owen Wilson.</p>
<p>No es sorpresa que el equipo y mucho de los actores se han repetido el plato a lo largo de su filmografía. Ya que éste es el espíritu de sus películas, el mismo que la música de Crosby, Still, Nash &amp; Young, por ejemplo: trabajar con los que quieres y amas, dejar de lado los egos faranduleros y simplemente entregar películas que lleguen al corazón. Es eso lo que hace a Wes Anderson, uno de los directores más sinceros de hoy en día. ¿Y de qué se trata el arte, sino de sinceridad?</p>
<p><div id="attachment_3895" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/The-Royal-Tenenbaums_thumb3.jpg"><img class="size-medium wp-image-3895" title="The Royal Tenenbaums_thumb[3]" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/The-Royal-Tenenbaums_thumb3-300x137.jpg" alt="" width="300" height="137" /></a><p class="wp-caption-text">Como aprender a ser un gran abuelo, sobre la marcha</p></div>Últimamente, tomemos al personaje principal de la película: Royal Tenenbaum. El viaje espiritual que hace durante el metraje lo llevará a comprender a fin de cuentas que el amor es un camino que requiere sacrificios. Siempre hay tiempo para volver y como dice Nico –referente tanto en la banda sonora como en el personaje de Margot-, finalmente hay que irse en la estación más hermosa. Salir por la puerta grande, como lo hizo Royal. Transitar de la vida hacia la muerte sin miedo a perecer. Porque solo el amor puede romperte el corazón.</p>
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		<title>Los dilemas de un viejo Zorro</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 19:15:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Simón Lizama</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Fantastic Mr. Fox
Abordar una película de Wes Anderson a pocos días de haberla visto puede implicar una subjetividad abismante. Con lo difícil que resulta separarse de ese mundo fantástico que en cada una de sus películas muestra. Fantastic Mr. Fox. como en la mayoría de sus obras, nos muestra personajes enfrentados a su existencia, hacia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3767" class="wp-caption alignleft" style="width: 218px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/Fantastic-Mr-Fox-b.jpg"><img class="size-medium wp-image-3767" title="Fantastic-Mr-Fox-b" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/Fantastic-Mr-Fox-b-208x300.jpg" alt="" width="208" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Fantastic Mr. Fox</p></div>
<p>Abordar una película de Wes Anderson a pocos días de haberla visto puede implicar una subjetividad abismante. Con lo difícil que resulta separarse de ese mundo fantástico que en cada una de sus películas muestra. Fantastic Mr. Fox. como en la mayoría de sus obras, nos muestra personajes enfrentados a su existencia, hacia dónde van, y a entender su naturaleza. El cuento de Roald  Dahl, más que verlo como lectura de adultos disfrazada para niños, debe permanecer intacto en su infantilidad ya que es ahí donde se encuentra la fuente inagotable del escritor y, por qué no decirlo, de Anderson como director.</p>
<p>La historia comienza en el pasado. Un joven zorro espera a su amada, para realizar la caminata de vuelta a casa. Desde un comienzo se nos muestra el carácter de éste; avezado, galante, siempre optando por el camino más atractivo sobre el más fácil, un animal salvaje. The Beach Boys con Heroes &amp; Villians de fondo. De pronto, la pareja se ve atrapada en una situación que hace peligrar sus vidas. La mujer le cuenta que está embarazada y que si salen vivos de esa, tiene que cambiar radicalmente su estilo de ser, no quiere pasar su vida al lado de un bribón.</p>
<div id="attachment_3771" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/fantastic-mr-fox-1.jpg"><img class="size-medium wp-image-3771" title="fantastic-mr-fox-1" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/fantastic-mr-fox-1-300x161.jpg" alt="" width="300" height="161" /></a><p class="wp-caption-text">La vida familiar frente a su naturaleza</p></div>
<p>Doce años-zorro transcurren, ya una familia conformada y el líder de ésta, quien trabaja escribiendo columnas, cree que ya es hora de surgir en la vida. Por lo que decide cambiarse de casa a un árbol frente a tres fábricas, las cuales Mr. Fox., en el pasado visitó para divertirse, robando. Acá hay un elemento clave en la obra, ya que es el instante donde el personaje se enfrenta a sus dos formas de ser; lo correcto frente a su naturaleza, su pasado frente al futuro que quiere para él y su familia. Termina cediendo en la clásica “última misión”, en donde intentará robar en un Triple Golpe las fábricas vecinas. Lo que acontece es de esperar y no es motivo de esta columna precisar el desenlace de la obra, pero coherente con las historias del director, los personajes viven experiencias que los someterán a grandes pruebas de vida y que cambiarán sus perspectivas para siempre. Una esposa decepcionada por una promesa rota; un hijo que ve amenazado su sitial con la llegada de su perfecto primo Kristofferson; y este último que cae por la enfermadad de su padre, en una familia disfuncional. Eventos críticos que, como a todos, nos cambian la vida y nuestra subjetividad.</p>
<div id="attachment_3769" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/00026086.jpg"><img class="size-medium wp-image-3769" title="00026086" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/00026086-300x161.jpg" alt="" width="300" height="161" /></a><p class="wp-caption-text">El Fantástico y sus secuaces</p></div>
<p>El filme se transforma en una maravilla, desde su estética hasta su profunda línea argumentativa, la cual toca temas estructurales. Respecto a la primera, la animación está a cargo de Mark Gustafson, quien junto al delicado trabajo de cámara de Anderson y su equipo, logran a través de la técnica de Stop Motion, un resultado inigualable en aspectos como tomas, colores logrados, movimiento e iluminación, en una mezcla perfecta entre lo innovador y lo clásico. El estilo del director se mantiene intacto, independiente de si su imaginario se aplica a personas reales o animadas, su visión trasciende la técnica. Más precisamente, su visión es su técnica.</p>
<p>En argumento, la historia es sólida en la medida que aborda lo estructural, lo que a todos nos pasa. Desde el amor al deseo, de la cultura a la naturaleza, numerosos son los factores con los que astutamente el genio detrás de los Tenenbaums (2001) logra volver su cine tan fácilmente identitario, sintiendo que sus historias nos tocan. Sus personajes son surrealistas, casi irreales, pero incluso cuando estos sean animaciones, sus historias logran conmovernos porque logran mostrar la misma fragilidad a la que están expuestas nuestras vidas. En cualquier momento un evento aparece y pone nuestro mundo de cabeza, todo lo que creíamos tener controlado se nos escapa de las manos y nos vemos inmersos en una parte de nuestra historia que cambiará lo que nos quede de vida.</p>
<p>Wes Anderson sigue nutriendo de talento una filmografía que el paso de los años lo volverá -sí que lo es- un referente de nuestra época.</p>
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		<title>Sgt. Peppers en Technicolor</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 12:35:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Simón Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>
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		<description><![CDATA[The Darjeeling Limited
Escribir acerca de un trabajo de Wes Anderson  inevitablemente es una forma de ponerse en juego, si bien las situaciones que nos presenta este cineasta -uno de los más lúcidos de nuestra actualidad- son en su mayoría disparatadas o fuera de una realidad de la que podemos dar testimonio; se transforman en caricaturas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/05/tdlsoundtrack.jpg"><img title="tdlsoundtrack" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/05/tdlsoundtrack-300x300.jpg" alt="tdlsoundtrack" width="300" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">The Darjeeling Limited</p></div>
<p>Escribir acerca de un trabajo de Wes Anderson  inevitablemente es una forma de ponerse en juego, si bien las situaciones que nos presenta este cineasta -uno de los más lúcidos de nuestra actualidad- son en su mayoría disparatadas o fuera de una realidad de la que podemos dar testimonio; se transforman en caricaturas de nuestra existencia que junto a sus surrealistas personajes, no hacen más que provocar en el espectador una identificación mucho más profunda, que atraviesa el discurso común o incluso la imagen que tenemos de nosotros mismos.</p>
<p>Ver a tres seres humanos sumergirse en un viaje espiritual de tal magnitud genera una empatía que trasciende los hechos que determinan la historia, hay algo innombrable de la experiencia que es más importante, algo que necesita quedar o escaparse de los dominios del lenguaje, como intenta explicarnos el director a través del discurso de la madre de los hermanos.</p>
<p>Adentrémonos un poco en el argumento de la obra. La historia parte con el tren en marcha. Los Whitman, motivados por su hermano mayor Francis, emprenden un viaje que pretende reparar heridas del pasado, representadas particularmente en tres conflictos: la muerte de su padre, la separación y desinterés de la madre, y lo lejano que se sienten entre ellos, hace ya un año que no se ven. Para este reencuentro consigo mismos definen un itinerario, visitar distintos lugares espirituales que puedan ayudarlos a reencontrar lo perdido,  embarcándose para esto en el Darjeeling Limited, tren que pasa de ser un simple medio de transporte al gran escenario del largometraje. Es ahí donde se manifiestan y desenvuelven la mayoría de los conflictos, representados metafóricamente en la gran cantidad de maletas familiares que llevan consigo y que al final se nos muestra, en una de las escenas mejor logradas, un desenlace muy relacionado con la &#8220;descarga&#8221;, en las ya clásicas escenas en cámara lenta de Anderson.</p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 346px"><img title="6a00d8341d409653ef00e54f8f1c588833-800wi" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/05/6a00d8341d409653ef00e54f8f1c588833-800wi.jpg" alt="6a00d8341d409653ef00e54f8f1c588833-800wi" width="336" height="225" /><p class="wp-caption-text">Escapando del pasado, en busca del espíritu</p></div>
<p>En el viaje, siempre están en busca del espíritu, de recuperar algo. Pero si alguna lección intenta dejar este periplo es que más que existir una receta o un lugar específico al que podamos acceder para lograrlo, este se presenta de las maneras y formas más inesperadas. Como lo que ocurre a la orilla de un río, en donde los tres hermanos de forma fortuita se encuentran frente a la muerte de un niño ahogado que no pueden salvar a pesar de sus intentos, reviviendo de manera inesperada y de forma más latente un duelo que aún no lograban sanar. El director hace esto aún más explícito en el momento de pasar de la escena en que ellos se dirigen a la ceremonia del niño, a aquella de los momentos en la carroza que los conducirá al funeral de su padre, al cual su madre no asistió. Después de esto, se percatan que más que la muerte de su padre, lo que verdaderamente les duele es que su madre no haya asistido al entierro, cayendo el ideal de familia feliz que algún momento tuvieron y que nunca más se recobrará. Es por esto que deciden cerrar el capítulo de la forma que creían correcta, concretar la idea oculta de Francis de ir a ver a su progenitora que se encuentra en un templo, destino final del tren del cual los echaron por numerosos desmanes causados. Finalmente una parada necesaria, el espíritu no se busca, se encuentra.</p>
<div class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><img title="darjeelinglimited1" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/05/darjeelinglimited1-300x220.jpg" alt="darjeelinglimited1" width="300" height="220" /><p class="wp-caption-text">Rezando cada uno a su propio dios</p></div>
<p>Además del potente guión e historia que nos presenta el film, hay un elemento que a mi consideración no es posible cansarse de destacar en los trabajos de Anderson: la estética de sus películas. Tan cuidadosos planos, escenas magistrales, ¡los colores! Tomados pareciera, de la mismísima carátula del albúm Sgt. Pepper&#8217;s Lonely Hearts Club Band, quizás por eso la fascinación del director por la cultura de la India y su tan colorida estética, como podemos apreciar en algunos filmes anteriores como The Royal Tenenbaums (2001) o The Life Aquatic with Steve Zizou (2004) en donde aparecen personajes del país oriental.</p>
<p>Wes Anderson, mente brillante de la cinematografía actual -por algo sus films se encuentran dentro de la Criterion Collection- nos entrega esta nueva joya del cine actual, que sin dudas será valorada a medida que pasen los años. La belleza de sus imágenes por sí sola conmueven. Cala hondo en quien logra empatizar con los magníficos personajes y sus historias que nos representan a todos.</p>
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		<title>Max Fischer: Rebeldía y ensueño</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 12:27:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Burgos</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Rushmore
Una película adquiere las connotaciones de un descubrimiento, de un hallazgo, solo cuando nuestra conexión emocional, nuestra interpretación de lo visto, alude a sensaciones tan universales que somos incapaces de no sentirnos partícipes de una cruzada mayor. Hay un gran arte que se ha acodado en la adolescencia a modo de pesquisar el big-bang del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3748" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/Rushmore.jpg"><img class="size-medium wp-image-3748" title="Rushmore" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/Rushmore-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Rushmore</p></div>
<p>Una película adquiere las connotaciones de un descubrimiento, de un hallazgo, solo cuando nuestra conexión emocional, nuestra interpretación de lo visto, alude a sensaciones tan universales que somos incapaces de no sentirnos partícipes de una cruzada mayor. Hay un gran arte que se ha acodado en la adolescencia a modo de pesquisar el big-bang del ser humano, el momento de partida de una aventura en que el corazón late como camión pero el pulso y la personalidad son torpes, y las trampas hacen caer al piso una y otra vez. Wes Anderson pudo muy probablemente tener estas ideas en cuenta al acometer Rushmore, su primera obra maestra y segundo largometraje en regla. Una película de transición, también, porque incluye esa vitalidad y búsqueda desmañada que abunda en su debut como director, Bottle Rocket, y prefigura lentamente esas obsesiones pictóricas de refinamiento y tristeza burgueses que abundarían en sus películas siguientes.</p>
<p>Es todo tan familiar en Rushmore, tan cercano, sus conflictos parecen delineados con tanto cariño y énfasis, que su frescura no sufre extravío alguno. Un joven  becado que cursa sus estudios secundarios en un exclusivo colegio, escondiendo su proletario origen –hijo de peluquero se convierte en hijo de neurocirujano-, pésimo alumno pero gran diletante; y de aquí al infinito. La película se convierte en un homenaje y una defensa trepidante de la necesidad del sueño, de la vocación por construir un mundo germinal, puede que disperso e inconcluso pero jamás ilegítimo, donde se cuelen todas las aspiraciones de un quinceañero. Hay campo suficiente para las derrotas; ésas, las típicas que provienen de no mensurar con calma la inconveniencia de enamorarse de una profesora joven pero ya fuera de alcance. Y el veleidoso terreno de las amistades: amigos que traicionan, amigos que regresan; lealtades que al fin y al cabo siempre estarán donde se las necesite.</p>
<p><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/rushmore2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3750" title="rushmore2" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/rushmore2-300x197.jpg" alt="" width="300" height="197" /></a></p>
<p>Y Rushmore es más, mucho más que lo que se pueda decir, porque su metraje despide la fragancia de la inquietud de un muchacho igualmente inseguro como ansioso por echarse la vida en la mochila. La literatura y la botánica, el esgrima o el teatro, todo vale al momento de edificar una voz con que enfrentarse a una realidad que tiene la mala idea de ser bastante hostil más veces de las necesarias. Torpe y mentiroso, pero noble y frágil, a partes iguales, es nuestro héroe de marras. Max Fischer odia la disciplina impuesta, las fuentes y preceptos de otros, sólo valora su creatividad, su modo de conocer y reconstruir el mundo. Este es el tema más notable de la película: su defensa del terreno de experimentación permanente que es la juventud a fin de cuentas. Un gran edificio construido solo con luces breves y cegadoras, trozos de corazón y obstinación, bello en su agridulce reconocimiento.</p>
<p>De lo demás, de la banda sonora descollante, de la exquisita puesta en escena, de la pulcritud de los encuadres de Wes Anderson, ya hay líneas escritas de sobra, para sus buenos y malos pasajes. Una escena: Fischer, deprimido después de su expulsión de Rushmore Academy, dedica el tiempo a aprender el oficio de su padre. Está fuera de su lugar, de su ambiente, sacando los cubos de basura a la calle y recibiendo apenas la visita de fantasmas de su pasado reciente y en especial de una niña de su nueva escuela ya encariñada con él. Y aquí nos queda claro, al ver el rostro de Fischer parco y apesadumbrado, que él debe volver y que así será. Al final del día, todos tendremos que estar en el lugar donde nuestras ambiciones puedan estar más cerca de su realización, donde nuestra respiración y movimientos encuentren naturalidad y espacio. Fischer lo dice, el aprendiz de rebelde a tiempo completo. Yo le creo.</p>
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		<title>Entre cangrejos de azúcar y un tiburón-jaguar</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 02:48:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>César Garcés</dc:creator>
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		<category><![CDATA[especial]]></category>

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		<description><![CDATA[Life Aquatic with Steve Zissou
“Nadie sabe lo que va a pasar, y eso filmamos. Ese es el concepto” Steve Zissou
Vaya uno a saber cuantas variables se confabulan contra un equipo cinematográfico que simplemente desea filmar durante diez segundos a un personaje que sale del metro, da un par de pasos y abofetea a otro. Por [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3742" class="wp-caption alignleft" style="width: 212px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/life_aquatic_with_steve_zissou.jpg"><img class="size-medium wp-image-3742" title="life_aquatic_with_steve_zissou" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/life_aquatic_with_steve_zissou-202x300.jpg" alt="" width="202" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Life Aquatic with Steve Zissou</p></div>
<p><em>“Nadie sabe lo que va a pasar, y eso filmamos. Ese es el concepto” Steve Zissou</em></p>
<p>Vaya uno a saber cuantas variables se confabulan contra un equipo cinematográfico que simplemente desea filmar durante diez segundos a un personaje que sale del metro, da un par de pasos y abofetea a otro. Por lo mismo, no me extraña para nada que, hojeando entrevistas, me haya enterado de la aversión que tanto Alfred Hitchcock como Woody Allen comparten hacia el intrincado proceso que requiere llevar el guión a la pantalla grande. Pero aunque confieso no haberme inmiscuido en la bio de Wes Anderson, hay en sus películas un aroma a goce infantil en el proceso de agarrar una cámara para contar la historia que tiene en mente. Una especie de delirio fantasioso que lo hermana con Steven Spielberg en eso de ser, como dijo algún siútico por ahí “un niño en la juguetería más grande del mundo”.</p>
<p>¿Hay acaso algún caramelito cinéfilo más dulce que ese corte sagital del Belafonte en “The Life Aquatic with Steve Zissou”? ¿O la bizarra y caricaturesca vida marina creada en stop-motion? Al menos en lo que corresponde a un humilde servidor, ese jugueteo transmite un disfrute de la artesanía cinematográfica.</p>
<div id="attachment_3737" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/Foto1.jpg"><img class="size-medium wp-image-3737" title="Foto1" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/Foto1-300x153.jpg" alt="" width="300" height="153" /></a><p class="wp-caption-text">El alter ego del emblemático Calypso, con las venas abiertas hacia el público</p></div>
<p>No es accidental que la película esté centrada en las desventuras de un documentalista. La cinta acompaña a este Jacques Cousteau ficticio, interpretado por Bill Murray, dando cuerpo a un personaje que no es ajeno a la filmografía de Anderson: el de un hombre que ya está dejando atrás la mediana edad y que, sumando y restando, no parece estar muy conforme con el resultado. Sin ir más lejos, cuando nos unimos a él está en el peor momento de su carrera cinematográfica. Su socio de toda la vida ha sido devorado por una insólita bestia submarina, y el documental resultante de la horrorosa experiencia sólo cosecha risas y sospechas de fraude.</p>
<div id="attachment_3738" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/Foto2.jpg"><img class="size-medium wp-image-3738" title="Foto2" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/Foto2-300x210.jpg" alt="" width="300" height="210" /></a><p class="wp-caption-text">Steve Zissou, y su manera de lidiar con la crítica</p></div>
<p>Zissou se apronta a filmar la segunda parte. No tiene realmente grandes ideas respecto de lo que hará, pero lo poco que tiene planeado no suena nada bien. Rastrear y matar al tiburón-jaguar, el escualo que engulló a su amigo. Pero factores ajenos al control de nuestro abúlico protagonista se lanzarán sobre el mustio Belafonte y su tripulación. Las inéditas dificultades económicas, la aparición de un supuesto hijo ignorado desde su nacimiento, el quiebre del matrimonio de Steve y Eleanor, y el ataque de piratas filipinos, serán los ingredientes ideales para la formación de esa extraña familia no sanguínea que es un equipo de trabajo, y cuyo pináculo es la relación padre-hijo que nace entre el protagonista y Ned.</p>
<p>Finalmente, Steve vuelve a la cima del éxito. El documental narra cómo su vida, al igual que el barco en que pasa la mitad del tiempo, tiene varios pedazos menos. Un amigo, un hijo, y una mascota coja ya no están con él. El teatro aplaude a rabiar, pero Steve ya no está ahí. Fuma sentado en la acera. Se pone de pie, y seguido por sus compañeros, camina hacia el muelle, hacia la nueva aventura del equipo Zissou.</p>
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		<title>Y, al principio, fue el mal: White Ribbon de Michael Haneke</title>
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		<pubDate>Wed, 17 Feb 2010 20:18:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Rodrigo Burgos</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>
		<category><![CDATA[Michael Haneke]]></category>

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		<description><![CDATA[¿De dónde proviene el mal? ¿De la desconfianza, de la traición, de la paranoia, de la miseria? ¿De todas y cada una de las infamias que la humanidad perpetra a menudo para ningunear sus posibilidades de supervivencia? ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¿De dónde proviene el mal? ¿De la desconfianza, de la traición, de la paranoia, de la miseria? ¿De todas y cada una de las infamias que la humanidad perpetra a menudo para ningunear sus posibilidades de supervivencia? Michael Haneke es a estas alturas un cineasta con más de un par de batallas en el cuerpo dedicando su vida a la prospección del  mal. Las formas que toma, su increíble capacidad de destrucción, su modo de alimentarse de los prejuicios y la casi apatía como preciado combustible; una energía de fuerza inusual que, casi nunca, es posible detenerla en su ruta hacia el envenenamiento masivo. En este sentido, su más reciente obra, White Ribbon, es junto a Caché el listó más alto de su filmografía a la fecha.</p>
<p><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/Whiteribbon.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3364" title="Whiteribbon" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/Whiteribbon-300x210.jpg" alt="" width="300" height="210" /></a>Un pueblo rural germano, en los albores de la economía moderna y a días apenas del comienzo de la Primera Guerra Mundial. Un villorrio agrario corriente, regentado por un barón indolente y lejano, sometiendo a un pueblo a la rudeza del trabajo en el campo no tanto a través de la prepotencia sino por medio de la sensación tácita de hallarse en un espacio superior, en una forma indiferente e inconsulta de ejercer un poder sin cortapisas. Éste es el contexto, típico y casi predecible. Pero comienzan a ocurrir extraños sucesos, las primeras infiltraciones del mal. Accidentes, descuidos lamentables e imperdonables, acciones sórdidas e inexplicables. Y sobre esto un manto de silencio, murmullos y oscuridad definitiva. Sólo un profesor primario intenta atar cabos, quien junto a su novia, una cándida y humilde niñera, parecen ser los únicos seres exentos de esa pátina inasiblemente enfermiza.</p>
<p>Haneke propone un modelo para la aparición de la pulsión malévola: primero, la religión, encarnada en la moral perversa del pastor protestante que castiga cruelmente a su hijo por masturbarse, atormentándolo con una enfermedad mortal a la que sucumbirá si no detiene la usurpación de su cuerpo sagrado y vedado por el Altísimo; está también el médico del caserío, quien sufre el primero de los muchos incidentes que ocurrirán en la comarca: un hombre del que sabemos poco a poco de sus sórdidas costumbres como la incestuosa práctica con su hija. Su colaboradora, una partera, madre de un niño con retardo mental que sufre un sádico ataque. En fin, gente que oculta en sus vidas extraños y cuestionables hechos que al parecer alguien o algo intenta hacérselos pagar a través de un conjuro.</p>
<p><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/the-white-ribbon.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3365" title="the-white-ribbon" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/the-white-ribbon-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a>White Ribbon teje una singular forma. Demuestra que el mal es una fuerza primigenia que se posa sin tener causa ni culpables aparentes, al igual que en Caché, su origen y trama son invisibles, sólo podemos ver sus consecuencias; el desmembramiento de una comunidad sobre la base de grandes traumas. Una estructura social que se enferma en una micro escala, muy probablemente degenerará en un nivel mayor con repercusiones inconmensurables. Se dice que White Ribbon, por cierto una obra maestra,  intenta echar luces acerca de la Alemania donde pocos años más tarde germinaría la semilla del nacionalsocialismo. Y lo hace, pero de una manera fina y exquisitamente perversa: la alemana es una comunidad agotada en la verticalidad de sus relaciones, en una moral cristiana aplastante y conducente al doblez y las prácticas condenables. Un clima de vinculación fraudulenta tal vez puede conducir a una corrupción mayor, en que las deslealtades requieran una plataforma política que se haga cargo de esas ansias de ajusticiar por mano propia, de exigir la remisión del vecino, de reclamar por algo que se supone propio. En suma, de extinguir una amenaza foránea. Fueron los alemanes, pero también pudieron ser los franceses, los rusos o a quienes ustedes deseen ponerles el sayo. En esto Haneke es magistral; muestra cómo funciona el mecanismo, la relojería macabra en su rutina diaria, pero sus caminos, hacia adónde nos llevará el terror,  nos serán siempre insondables. De temer.</p>
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		<title>El celuloide como arma de destrucción masiva: Henri-Georges Clouzot</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 16:37:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>
		<category><![CDATA[Clouzot]]></category>
		<category><![CDATA[inglorius bastards]]></category>
		<category><![CDATA[tarantino]]></category>

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		<description><![CDATA[Si visionamos en detalle la nueva película de Quentin Tarantino, “Inglorious Bastards” (2009), podemos ver cómo el director nos va dejando pequeños regalos cinéfilos. El “oriundo de Knoxville”, como de costumbre, nos habla de sus gustos a través de sus películas y lo difícil fue ver cómo lo lograría en una película acerca de la Segunda Guerra Mundial. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3333" class="wp-caption alignleft" style="width: 304px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/Henri2.jpg"><img class="size-medium wp-image-3333" title="Henri" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/Henri2-294x300.jpg" alt="" width="294" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Visión oscura, picara y desoladora. Clouzot: Maestro del suspense</p></div>
<p>Si visionamos en detalle la nueva película de Quentin Tarantino, <em>“Inglorious Bastards” (2009)</em>, podemos ver cómo el director nos va dejando pequeños regalos cinéfilos. El “oriundo de Knoxville”, como de costumbre, nos habla de sus gustos a través de sus películas y lo difícil fue ver cómo lo lograría en una película acerca de la Segunda Guerra Mundial. Desde planos sacados de otros filmes, por ejemplo: <em>“The Searchers” (John Ford, 1956)</em>, plano clásico que se puede apreciar cuando el general nazi sale de la casa del francés que oculta judíos bajo sus pies, en la primera escena; hasta la música incidental, donde podemos encontrar la canción de <em>“The Alamo” (John Wayne, 1960),</em> <em>“The Green </em><em>Leaves</em><em> </em><em>Of Summer”,</em> en los créditos iniciales. Pero a mi parecer, sin duda el guiño más interesante, pues, da cuenta de la relación del cine y -su importancia en- la sociedad, es el observado en el cine propiedad del personaje, Shoshanna; la vemos poniendo las letras de la próxima película que estará en pantalla, la cual es: <em>“Le Corbeau” (1943)</em>. Por otro lado, dentro del cine divisamos el afiche de la película <em>“</em><em>L´assassin habite&#8230; au 21” (1942)</em>. Ambas películas francesas, ambas películas realizadas en la ocupación-nazi, ambas películas de: Henri-Georges Clouzot.</p>
<p><strong><strong>El nacimiento de un maestro olvidado</strong></strong></p>
<h1><span style="text-decoration: underline;"></p>
<div class="mceTemp" style="text-align: center;"><span style="font-weight: normal; font-size: 13px;"> </span></div>
<p></span></h1>
<div id="attachment_3329" class="wp-caption alignleft" style="width: 235px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/21.jpg"><img class="size-medium wp-image-3329" title="21" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/21-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">“El asesino habita en el 21”. Una verdadera comedia de asesinatos</p></div>
<p>En 1907 nace este personaje tan importante en la cinematografía francesa y luego, tras el éxito de <em>“Les Diaboliques” (1955)</em>, mundial. Estudió derecho y matemáticas, pero tras finalizar sus estudios ejerció de periodista, dedicándose específicamente a la crítica de cine. Ya en los años 30 comienza su acercamiento más directo con el cine, trabajando como guionista y director de cortos, los cuales quedaron en el olvido. En esta misma década cae preso de la tuberculosis, lo cual lo postró en cama durante cuatro años; he aquí la fuente de imaginación para sus primeros trabajos. Los libros de detectives le volaron la cabeza, de ellos extrajo su vivacidad y oscuridad.</p>
<p>Ya al desatarse la segunda guerra, en la Francia ocupada, muchos de los cineastas habían escapado, dejando un gran vació en el país creador del séptimo arte: éstos serán ocupados por grandes realizadores como Jacques Becker, Jean-Pierre Melville y el mismísimo Henri-Georges Clouzot, solo por nombrar algunos. En 1942, el ministro de propaganda de Goebbels crea la <em>Conitenal-Films</em>, estudio destinado a crear las piezas fílmicas francesas en ocupación. Ese mismo año Clouzot ve su primera oportunidad y ejecuta <em>“</em><em>El asesino habita en el 21”</em>, su primer largometraje. Un debut, por decir lo menos, sorprendente. Llena de ingenio y vivacidad, la película y nosotros los veedores nos embarcamos un viaje en la búsqueda de un asesino, <em>Monsieur Durand,</em> el cuál nos traerá más de una sorpresa. Llena de diálogos hilarantes y situaciones absurdas, la película sabe manejar tanto el suspense -que nos mantiene en el borde de la butaca desde el minuto uno hasta que se encienden las luces- como su humor. Repleta de planos muy audaces y efectivos, todos justificados, no como en la mayoría de las películas-chatarra de hoy en día, consigue encantar y gustar.</p>
<p><strong>Algo muy grave va a suceder en este pueblo</strong></p>
<div id="attachment_3330" class="wp-caption alignleft" style="width: 223px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/Corbeau.jpg"><img class="size-medium wp-image-3330" title="Corbeau" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/Corbeau-213x300.jpg" alt="" width="213" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">De como destruir una ciudad con difamaciones: “El Cuervo”</p></div>
<p>En 1943 lanza su segundo largometraje, <em>“Le Corbeau”</em>, el cual lo pondría en el centro de la polémica. La película es una oscura visión del refrán: “Pueblo chico, infierno grande”, no dando espacio a esas añejas imágenes de un campo tranquilo y apacible. En esta se muestra como un pequeño pueblo rural se va desdibujando a medida que sus habitantes reciben notas firmadas por “El cuervo”, en las cuales se revelan los secretos de la comunidad. Todos comienzan a desconfiar de quien tienen a su lado. El uso de la intriga y el suspense, es magistral; a veces sembrándolo con una simple palabra que suelta un personaje o con una mirada. Una estructura de guión notable, que nos va entregando y quitando constantemente, logrando que el espectador no tenga ni la más exigua idea de quién es “El cuervo”. La obra muestra cómo los rumores pueden llegar a destruir a un grupo social. Tal como lo hacen nuestros medios de comunicación hoy en día, sin el mínimo pudor.</p>
<p>Con este filme, Clouzot, al terminar la guerra, fue condenado por el pueblo francés, pues afirmaron que con esta película se ayudaba a divulgar la mala imagen de Francia y por ende la tildaron de pro-nazi. Lo cual no puede estar más errado, ya que la película muestra cómo un pueblo temeroso se ve destruido por una fuerza ajena; además de ser una metáfora crítica hacia la podrida complicidad de los peces gordos de la Francia afín a Hitler. Tras este incidente, Clouzot debió dejar de hacer películas. Pero luego de cuatro años, retornó con todo en <em>“En Legitima Defensa” (1947)</em>, que fue un exitazo.</p>
<p>Henri-Georges Cluzot mantuvo una vida dedicada al cine y siguió entregando obras maestras como <em>“El salario del miedo” (1953), “Les diaboliques” (1955) </em>y<em> “El misterio de Picasso” (1956), </em>llegando a ser comparado con Hitchcock por su uso del suspense<em>. </em>Solo podemos ponernos de pie, sacarnos el sombrero y secarnos las lágrimas, ante un trabajo de estas características. Realizadas en condiciones de horror, dolor y violencia, Clouzot supo sacar partido de la realidad social que le tocó vivir y dejar un vestigio, logró plasmar obras con contenido y perfección técnica. Por eso el guiño &#8220;tarantinesco&#8221; no es mera casualidad; al igual que Shoshanna, Clouzot ocupó el cine como una arma de destrucción masiva. Aplausos.</p>
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