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	<title>surruido &#187; Luis Castro</title>
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	<description>Ruido desde el Sur</description>
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		<title>Cafeteras, la mujeres detrás de la barra</title>
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		<pubDate>Mon, 22 Feb 2010 16:10:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Castro</dc:creator>
				<category><![CDATA[El nuevo baile]]></category>

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		<description><![CDATA[El mundo de las mujeres al interior de los cafés con piernas es duro y esconde historias desgarradoras y dramáticas de pobreza, inmigración, cesantía, madres solteras y prostitución encubierta. Extensas horas de trabajo, atuendos incómodos, sonrisas fingidas y lo peor, según las propias cafeteras, es ganarse la vida complaciendo las necesidades sexuales de cientos de hombres al mes. Es el mundo de las cafeteras.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3376" class="wp-caption aligncenter" style="width: 550px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/4122385347_1f9cb4064a_b.jpg"><img class="size-full wp-image-3376  " title="4122385347_1f9cb4064a_b" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/4122385347_1f9cb4064a_b.jpg" alt="" width="540" height="361" /></a><p class="wp-caption-text">Fotografías por Bastían Cifuentes</p></div>
<p>Sol tiene 25 años, es de Buenos Aires y trabaja en el café Daja en la calle San Pablo, lleva dos años en Chile y aborrece su trabajo. “Es una mierda de laburo. Tengo dos niñas en Argentina y sólo lo hago por ellas. He buscado otras oportunidades, pero no terminé mis estudios y la experiencia que tengo es moviendo el culo y agarrando pijas” &#8211; agrega frustrada – “lo peor es cuando andás agotada o indispuesta, pues se nota al finalizar el día que las propinas no fueron buenas. Un buen día podés ganar más de 30 mil pesos y en uno malo me alcanza para el transporte y la cena. Entre atender frente o tras la barra, lógico que mientras más tiempo pasás satisfaciendo clientes, más dinero hacés”.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h3><strong>Las motivaciones</strong></h3>
<div id="attachment_3383" class="wp-caption alignleft" style="width: 297px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/4122424775_314122e3df_b.jpg"><img class="size-full wp-image-3383" title="4122424775_314122e3df_b" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/4122424775_314122e3df_b.jpg" alt="" width="287" height="430" /></a><p class="wp-caption-text">La manera más facil de ganar dinero es ofreciendo otra cosita</p></div>
<p>Paloma lleva un año en el Maripri de la calle Serrano. Con cuatro años en este negocio y tres locales de experiencia se considera una mujer experimentada y “muy necesitada”. Con un embarazo adolescente y sin posibilidades de terminar la enseñanza media, “a los 18 vi en los cafés una buena oportunidad, sabiendo que al principio es difícil <strong>sacarse la ropa todos los días, pasearte 10 horas en tacos y mantenerse linda y atenta con todo los clientes que entran. Esa no la hace cualquiera</strong>”. Sabe que la manera de ganar más dinero es ofreciendo “otra cosita. Lo mejor es atender a los que gastan lucas y son generosos con las propinas, pero una vez me tocó un hueón que pasaba todos los días y como tres veces al mes me pagaba por un polvo, claro que me hacía buenas monedas prestándole el poto”.</p>
<p>Por lo general no poseen contrato y, si es así, no supera el sueldo mínimo. Las propinas, un porcentaje por la venta de tragos y los servicios sexuales son el fuerte de sus ingresos. Por cada cliente que atienden pueden ganar entre mil y 20 mil pesos, dependiendo de las intenciones que traiga. “De todas las chiquillas que yo conozco, el 99,9 % es mamá soltera, hace esto por sus hijos o decidieron sacarse la ropa porque no encontraron otra pega. Lo mejor es olvidarte que lo estai haciendo, les sacai plata, hacis tu pega y cuando podis te pegai un polvo en el privado; ojala atender 20 clientes al día y ganai  más de 600 lucas al mes”.</p>
<p>La vocera del Sindicato de Trabajadoras Sexuales, Marcia Poblete, reconoce que los cafés con piernas “son centros de prostitución disfrazados en horario familiar. Lo mejor sería que ellas se cuidaran, que les dieran su carné sanitario y evitaran cualquier contagio o abuso por parte de los dueños, administradores o la decena de clientes diarios”. Y con un tono de comprensión agrega que, al igual que cualquier otra “trabajadora sexual, debe haber un drama detrás, la mayoría lo hace por necesidad, por falta de oportunidades o de información”.</p>
<h3><strong>Las ilegales</strong></h3>
<p>Paty tiene 22 años, llegó hace un mes desde Arequipa y trabaja sin visa en el barrio 10 de julio, lleva siete horas parada luciendo su voluptuosa figura y ensayando su mejor sonrisa de bienvenida. Su misión es conquistar las miradas de los libidinosos clientes que ya abundan por el local Cueva del Papagayo. “Demoré dos días en ponerme a trabajar, una amiga ya lo estaba haciendo y me explicó cómo ganar buena plata en poco tiempo”, a la semana de trabajo ya enviaba remesas cercanas a los 200 mil pesos; lo logró con el movimiento de sus caderas y ofreciendo servicios de prostitución.  “Es fuerte, llegué a Santiago y a los tres días tenía un pene en mi boca, cobrando por ello y con el susto permanente de que  me deportaran”.</p>
<p>Sin embargo, las demás chicas de este local explican que es difícil que entre Carabineros porque cuentan con “loros”, hombres que conocen muy bien el barrio y avisan si se acerca algún oficial. Son los que las salvan siempre, “trabajan en el sector y piden servicios a cambio” &#8211; agrega la peruana – “y se los tengo que dar”.</p>
<p>La realidad que vive Paty es cruda, similar a la de las demás cafeteras, ella no sabe cuánto más aguantará pues no soporta que “un gordo excitado me toque sin parar” – cuenta que sólo lo hace porque necesita el dinero – “<strong>Pregúntale a cualquiera de las otras chicas qué siente o por qué lo hace y te van a decir  algo similar y para nada lindo</strong>”.</p>
<h3><strong>Las lucas</strong></h3>
<div id="attachment_3381" class="wp-caption alignleft" style="width: 338px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/4123180752_5b245a07d4_b.jpg"><img class="size-full wp-image-3381" title="4123180752_5b245a07d4_b" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/4123180752_5b245a07d4_b.jpg" alt="" width="328" height="491" /></a><p class="wp-caption-text">“Aguacahar calentones”, la técnica para conseguir las lucas</p></div>
<p>Danitza tiene 27 años y trabaja en el Latino de la calle San Diego, no ve a su hijo de dos años hace más de 12 horas y lo único que quiere es llegar a la casa de sus padres, sacarlo de la cama, abrazarlo, besarlo y acostarse con él para cumplir el rol de madre y padre. “Lo hago por él y por mis errores de pendeja. Estuve en la droga y el copete, acá se presta para eso”. Está consciente que el mundo de los cafés con pierna es turbio. Hace unos años trabajó una noche en una fiesta que se organizó al interior de un local, “uno que quedaba dentro de una galería, terminamos como a las dos de la mañana y gané mucha plata en ese carrete. Aún se hacen esas fiestas y las chiquillas que están más urgidas, después de hacer lo suyo en el local, siguen afuera”.</p>
<p>Las cafeteras con más experiencia llevan a cabo una técnica que les permite ganar más dinero, la llaman “aguacahar calentones”, como cuenta Danitza, “si bien gano buenas lucas perreando y dándole a cualquiera que entra por primera vez al local, gano mucha más si tengo clientes habituales. A los que les voy encantando”, consiguiendo que un cliente se acerque al café a diario, gaste dinero sólo en ella y que le ofrezca más cosas fuera del local, permite que muchas cafeteras obtengan cierta estabilidad en sus ingresos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<h3><strong>Juaco Lavín y los cafés con piernas</strong></h3>
<p>Para el ex edil de Santiago Joaquín Lavín fue imposible de evitar o al menos regular a los cafés con piernas. Por ello, a partir de 2002  se les permitió operar con patente de café al paso, lo que dejó al sector en una ambigüedad que permite el abuso de algunos. Además, pactó con los empresarios cafeteros un protocolo de acuerdo que establecía el funcionamiento de los locales: vidrios trasparentes, sin desnudos totales ni parciales, sin ropa que se trasluzca, ni show o baile erótico, sin exhibir pornografía ni vender alcohol o drogas y mucho menos ejercer la prostitución; nada parecido a lo que se ve cuando se traspasa la puerta polarizada.</p>
<p><strong>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;</strong></p>
<p><span style="color: #000080;">Las fotografias fueron realizadas por Bastían Cifuentes como parte de su exploración de la fotografía y los retratos urbanos. Las modelos retratadas no son parte de las entrevistas y sólo fueron usadas como referencia gráfica. Si quieres conocer más del trabajo de este fotografó visita su </span><a href="http://www.flickr.com/photos/error-404/" target="_blank"><span style="color: #000080;">Flickr</span></a><span style="color: #000080;">, su </span><a href="http://elplacerdeodiar.blogspot.com/" target="_blank"><span style="color: #000080;">blog</span></a><span style="color: #000080;"> y su </span><a href="http://elplacerdeodiar.wordpress.com/"><span style="color: #000080;">sitio</span></a></p>
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		<title>Cafés con piernas: el verdadero “expreso”</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Nov 2009 03:26:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Luis Castro</dc:creator>
				<category><![CDATA[El nuevo baile]]></category>

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		<description><![CDATA[De incógnito anduvo por las calles de Santiago el reportero Luis Castro. Entre tacitas de café amargo, propinas, caricias y confidencias descubrió cómo se matan las horas de trabajo en el centro de Santiago. Este es su testimonio.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/10/cafe-3.JPG"><img class="alignleft size-full wp-image-3043" title="cafe 3" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/10/cafe-3.JPG" alt="cafe 3" width="308" height="231" /></a>La imagen de prostitución que tienen los cafés con piernas en el centro de Santiago son fruto de la necesidad y audacia de las mujeres que atienden. Existe un amplio catálogo de cafeteras nacionales y extranjeras, datos en foros on line y lo que está de moda es el servicio “expreso”, que reporta mucho dinero y no toma más de diez minutos en satisfacer las necesidades sexuales de cada cliente.</p>
<p>Son las 16 horas de un día de semana cualquiera y en un café con piernas cerca de la Plaza de Armas escucho: “Hola papito, ¿Muy cansadito? Relájese. ¿Qué va a tomar? ¿Me invita un juguito?” y luego de unos minutos de conversación Stephanie me susurra al oído, mientras se frota contra mi pelvis y manosea mis genitales: “por cinco lucas te hago una pajita, masturbación, por ocho una chupadita, felación, y por diez la hacemos cortita ahí atrás, coito, ¿dale?”</p>
<p>Es directa. No importa si entras por primera vez al oscuro y ruidoso local, la oferta no demora más de cinco minutos y se realiza en el acto. La falta de privacidad no incomoda ni impide que las “cafeteras”, como se conoce a las mujeres que atienden, entreguen el servicio a un costado de la barra.</p>
<p><strong>El “Expreso”</strong></p>
<p><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/11/cafe-2.JPG"><img class="alignleft size-medium wp-image-3044" title="cafe 2" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/11/cafe-2-300x224.jpg" alt="cafe 2" width="300" height="224" /></a>Roberto, quien aceptó la entrevista si no entregaba su nombre real, tiene 36 años y lleva más de 10 visitando los cafés. Con experiencia habla de las calles Teatinos, Diagonal Cervantes, Merced y galerías céntricas como la Santiago Centro, la Alessandri y la Edwards, populares entre quienes realizan este circuito sexual. “Con el tiempo ha ido cambiando la rutina de los cafés. Antes era complicado llegar a uno que te ofrecieran sexo rápido. Pero ahora es diferente. Si tienes 15 minutos y 10 lucas, estás listo, te podis pegar un polvo en el mismo local, el verdadero expreso”, afirma con cara de cliente satisfecho.</p>
<p>Stephanie tiene 24 años y lleva sus pechos descubiertos con calcomanías en los pezones. A la vista quedan las estrías de su embarazo y la cicatriz de su cesárea cubierta con un tatuaje. Atiende el turno PM, desde las 15 hasta las 21 horas. Antes trabajaba desde las 9 de la mañana. Invitarla un diminuto vaso de jugo cuesta dos mil pesos y da el pie para que baile y se restriegue contra el cuerpo del cliente. Bajo la luz violeta del café Reloncaví, ubicado en el “caracol de la muerte” -galería con forma de caracol en Merced- a pasos de la Municipalidad de Santiago, cuenta: “Es difícil sancionar a los cafés por lo ligera de ropa que andamos, tampoco se puede comprobar que aquí hay prostitución, porque son locales abiertos a mayores de 18 años, tienen puertas polarizadas y no se ve sexo en un baile privado”.</p>
<p>Kathy tiene 29 años. Trabaja en el Tkche de Diagonal Cervantes y recuerda que el Barón Rojo causó furor hace unos años por el “Minuto Feliz”, un minuto cronometrado donde las cafeteras realizaban un show topless. “Pero ahora la cosa es mucho más descarada. El sexo aquí es un secreto a voces. Nosotras nos cuidamos de hacerlo bien rápido, para que no nos pillen in fraganti”, agrega mientras se acomoda la transparencia sobre sus caderas</p>
<p><strong>“Estokadores”</strong></p>
<p><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/11/cafe-4.JPG"><img class="alignleft size-medium wp-image-3046" title="cafe 4" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/11/cafe-4-300x224.jpg" alt="cafe 4" width="300" height="224" /></a>El sitio web La Estokada tiene un foro dedicado a estos cafés. Roberto lleva dos años registrado y ha hecho su aporte. “Cada vez que uno asiste, comenta su experiencia. Tenemos una tabla para poner nota al servicio, al local y a lo que uno consume”, expone. Se pueden encontrar datos y recomendaciones sobre cuáles son las cafeteras más voluptuosas disponibles en la actualidad.</p>
<p>Gonzalo, accedió a la entrevista si no se revela su identidad, también comparte en el foro. Con un lenguaje especial muestra preocupación por no ser descubierto. Un ejemplo es la “cuadra maldita”, refiriéndose a Teatinos, donde existen 6 locales en 100 metros y una variada oferta. “Comenzamos a utilizar esos nombres porque nuevos miembros del foro preguntaban con ingenuidad sobre lo que se puede hacer dentro de los CCP (cafés con piernas). Eso generó desconfianza porque podían ser los tiras, Policía de Investigaciones, tratando de sacar información. Porque “de a poco se fue dando que las chicas ofrecían algo más que el perreo, al ritmo del reggaetón se frotaban contra los clientes, comenzamos a jugar “flipper”, manoseo de los pechos descubiertos, y con unas pocas lucas te la podías servir ahí mismo”.</p>
<p>El comercio sexual se ejerce de manera abundante, ilegal y cotidiana en el centro de la capital. Según el listado actualizado de los “estokadores”, funcionan cerca de 120 locales donde el café es sólo la excusa para satisfacer los arrebatos sexuales y son cerca de 400 mujeres las que se ofrecen.</p>
<p><strong>La oferta internacional</strong></p>
<p>Yhajaira Quivera tiene 27 años. Es dominicana de raza negra, trabaja junto a dos peruanas y una ecuatoriana en el café Camaleón de la calle 10 de julio. Con un cuerpo escultural que se puede apreciar sin dificultades, viste un pequeño bikini verde que brilla con la luz fluorescente del pequeño local, apenas 20 metros cuadrados. Cuenta que ella es “la fantasía de los hombres, en especial de los casados, que tras salir del trabajo y antes de llegar donde los espera su señora. Aquí vienen para relajarse, recrear la vista, desahogarse y algunos, cuando tienen plata, les gusta echarse una canita al aire”, comenta imitando el acento chileno.</p>
<p>Blanca, la ecuatoriana del Camaleón, relata que ellas son preferidas “porque somos exóticas. A los hombres les atrae otro color de piel y gastan harto dinero para disfrutarnos” y revela que tienen un asiento con cojines entre el baño, su camarín y la barra que “no supera los dos metros cuadrados, pero alcanza para hacer lo que se desee. Una lamida o una penetración deja bastante dinero, mínimo unos ocho mil pesos y no toma más de 10 minutos”, agregando que en un muy buen día se pueden ir con 40 mil pesos en la cartera.</p>
<p>Carlos Córdova es uno de los dos dueños del café Camaleón y cuenta: “siempre las tachan de objetos sexuales, que se prestan para saciar los instintos sexuales masculinos. En algunos locales es verdad, por eso andan casi en pelota. Sé que en el mío debe pasar porque la mayoría son extranjeras y necesitan plata, para eso vinieron a Chile. Yo las ayudo en darles visas de trabajo y gano plata al ofrecer minas de diferentes países”.</p>
<p>Sin embargo no todo es placer al interior de los cafés con piernas. Paty tiene 22 años, llegó hace un mes desde Arequipa y trabaja sin visa en el barrio 10 de julio. A la semana ya enviaba remesas y no sabe cuánto más soportará, pues no soporta que “un gordo excitado me toque sin parar. Pero necesito el dinero. Pregúntale a cualquiera de las otras chicas qué siente”.</p>
<p><span style="color: #888888;">Hay locales donde las cafeteras deben pagar comisiones a los dueños si concretan una transacción sexual, entre tres y cinco mil pesos, y en otros se la juegan por la propina, llegando a los 700 mil pesos mensuales. Están conscientes del uso de preservativos. Algunos tienen pequeños privados, donde la atención es personalizada y fugaz. Los que no cuentan con ese espacio, deben realizar el acto sexual frente a los demás clientes, que no se incomodan frente a la situación.</span></p>
<p><em>Fotografías: Sebastián Tapia y Arturo Carrillo</em></p>
<h3>Continuará&#8230; en la próxima entrega “Cafeteras: la mujeres detrás de la barra”</h3>
<div style="text-align: justify;"><span style="font-family: 'Times New Roman', 'Times New Roman', 'Bitstream Charter', Times, serif; font-size: small;"><span style="font-size: 11px; line-height: normal;"><strong><br />
</strong></span></span></div>
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