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	<title>surruido &#187; Gabriel Lizama</title>
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	<description>Ruido desde el Sur</description>
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		<title>Finalmente decidí que me iré en la más bella de las estaciones</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 22:19:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>
		<category><![CDATA[especial]]></category>

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		<description><![CDATA[La familia y la necesidad de sentir afecto
¿Cómo definirse? Es difícil, incluso algunas veces insoportable. Encontrar un camino que seguir; uno en que cada paso sea una certeza y una confirmación. Para mí, “The Royal Tenenbaums” (2001), trata de eso, y mucho más.
La historia argumental va más o menos así: Los Tenenbaums, fueron una familia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3893" class="wp-caption alignleft" style="width: 217px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/tumblr_kuihwqBUcY1qziyd9o1_500.jpg"><img class="size-medium wp-image-3893" title="tumblr_kuihwqBUcY1qziyd9o1_500" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/tumblr_kuihwqBUcY1qziyd9o1_500-207x300.jpg" alt="" width="207" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">La familia y la necesidad de sentir afecto</p></div>
<p>¿Cómo definirse? Es difícil, incluso algunas veces insoportable. Encontrar un camino que seguir; uno en que cada paso sea una certeza y una confirmación. Para mí, <em>“The Royal Tenenbaums”</em> <em>(2001)</em>, trata de eso, y mucho más.</p>
<p>La historia argumental va más o menos así: Los Tenenbaums, fueron una familia de éxito. Royal <em>(G. Hackman</em>) y Etheline (<em>A. Huston</em>), tuvieron tres hijos: Chas (<em>B. Stiller</em>), un genio de las finanzas en sus años de niñez; la adoptada Margot (<em>G. Pathrow</em>), una genio de la dramaturgia; y Richie (<em>L. Wilson</em>), el cual llegó a ser un gran tenista. Tras la separación –no legal- de sus padres, la familia poco a poco se va desmoronando, cayendo en una desgracia tras otra. Dos décadas después, todos los hijos de la familia Tenenbaums están sumidos en su propia tristeza; uno se vuelve maniático de la seguridad –por consiguiente alguien muy temeroso-, otro viaja errante por los océanos pensando en su hermana adoptiva, esta última pasa encerrada en el baño prácticamente todo el día. Tras algunos hechos fortuitos, los  herederos vuelven a la casa de su madre -el 111 de Archer Avenue-. Royal, en un intento desesperado por recuperar a su familia, finge estar en los postreros días de su vida. Así empieza una de las travesías más sutiles y adorables que el cine nos ha entregado en los últimos veinte años.</p>
<div id="attachment_3892" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/tumblr_kukcvrbotM1qziyd9o1_500.jpg"><img class="size-medium wp-image-3892" title="tumblr_kukcvrbotM1qziyd9o1_500" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/tumblr_kukcvrbotM1qziyd9o1_500-300x255.jpg" alt="" width="300" height="255" /></a><p class="wp-caption-text">Actores- Personajes universales y atemporales. La verdadera riqueza de los Tenenbaums</p></div>
<p>No son solo los personajes los que van en busca de sus respuestas como individuos. O, más bien, no son solo ellos como entes de ficción los que están preocupados por su enunciación. También, el mismo Wes Anderson confirma con esta película y lleva más allá –lo que empezó con la ingenua Bottle Rocket y mejoró con Rushmore- su propuesta estética y por ende, su visión acerca de lo que debería ser el cine. El uso de los planos largos, con grúas y dollys; también, su predilección por colores fuertes y contrastados; mucha música de los 60. En fin, una estética que digiere la belleza clásica, pero siempre con un sello personal, haciendo propias las historias y entregándolas con el mayor cariño posible. Es por eso, que a mi parecer esta es la mejor obra del director, pues, es la más representativa de su estilo cinematográfico y de escritura -guión que esta hecho en conjunto con su amigo y eterno colaborador, Owen Wilson.</p>
<p>No es sorpresa que el equipo y mucho de los actores se han repetido el plato a lo largo de su filmografía. Ya que éste es el espíritu de sus películas, el mismo que la música de Crosby, Still, Nash &amp; Young, por ejemplo: trabajar con los que quieres y amas, dejar de lado los egos faranduleros y simplemente entregar películas que lleguen al corazón. Es eso lo que hace a Wes Anderson, uno de los directores más sinceros de hoy en día. ¿Y de qué se trata el arte, sino de sinceridad?</p>
<p><div id="attachment_3895" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/The-Royal-Tenenbaums_thumb3.jpg"><img class="size-medium wp-image-3895" title="The Royal Tenenbaums_thumb[3]" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/The-Royal-Tenenbaums_thumb3-300x137.jpg" alt="" width="300" height="137" /></a><p class="wp-caption-text">Como aprender a ser un gran abuelo, sobre la marcha</p></div>Últimamente, tomemos al personaje principal de la película: Royal Tenenbaum. El viaje espiritual que hace durante el metraje lo llevará a comprender a fin de cuentas que el amor es un camino que requiere sacrificios. Siempre hay tiempo para volver y como dice Nico –referente tanto en la banda sonora como en el personaje de Margot-, finalmente hay que irse en la estación más hermosa. Salir por la puerta grande, como lo hizo Royal. Transitar de la vida hacia la muerte sin miedo a perecer. Porque solo el amor puede romperte el corazón.</p>
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		<title>¿Estás dispuesta a arriesgarlo todo, o tu amor es en vano?: Bob Dylan y Street Legal</title>
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		<pubDate>Tue, 23 Mar 2010 18:58:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terapia melómana]]></category>
		<category><![CDATA[Bob Dylan]]></category>
		<category><![CDATA[Street Legal]]></category>

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		<description><![CDATA[Hablar sobre Bob Dylan siempre conlleva un fuerte golpe emocional; nos traslada a revisar nuestras propias vivencias, a recordar tiempos mejores y, por sobre todo, nos hace –como diría “Er niño”- “hablar de amor”. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3651" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/242537.jpg"><img class="size-medium wp-image-3651" title="242537" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/242537-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Dylan esperando el milagro</p></div>
<p>Hablar sobre Bob Dylan siempre conlleva un fuerte golpe emocional; nos traslada a revisar nuestras propias vivencias, a recordar tiempos mejores y, por sobre todo, nos hace –como diría “Er niño”- “hablar de amor”. Tanto se ha escrito sobre él o sobre la figura que representa en nuestra cultura: es probable que en Occidente, gran parte de las personas sepan que existen canciones como “Like a Rolling Stone” o “Just Like A Woman”.</p>
<p>En lo sesenta, Dylan estaba en sus veintitantos. El “infante terrible”  que la sociedad americana esperaba se personificó en él. Un muchacho retraído pero bohemio, algo tímido pero que podía ser un hijo de puta si hacía falta y, principalmente, con ansias de convertir su vida en una leyenda. Es por eso que quedó tallada en piedra la imagen juvenil de Bob, con un cigarro en la boca, de terno negro, con gafas y con cara de pocos amigos. Ese es el icono pop.</p>
<p>Pero claro, Bob Dylan es mucho más que eso; mucho más que el “Highway 61 Revisited”  (1965) o que el “Blonde On Blonde” (1966), discos capitales en la historia de la música pop-rock-folk; bueno, de la música a secas.</p>
<p>En el 77’, el infante ya era un hombre y tenia problemas como tal. Ese año, por fin terminó su tortuosa relación con Sara Lownds (sí, ella es la “la dama de los ojos tristes”). Entre el divorcio, la custodia de sus hijos, la muerte de Elvis, el cambio de casa, Dylan compuso un set de canciones eternas y –curiosamente- olvidadas. Estas se encontraron bajo el nombre de: “Street Legal” (1978).</p>
<p><strong>Cómo sobrevivir-sublimar</strong></p>
<div id="attachment_3652" class="wp-caption alignleft" style="width: 247px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/90792006.jpg"><img class="size-medium wp-image-3652" title="90792006" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/90792006-237x300.jpg" alt="" width="237" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Bob Dylan y sus amigos, dando vida a sus más reales abstracciones.</p></div>
<p>Definitivamente Dylan estaba en una racha, tanto emocional como creativa. En el plano artístico, venia de una exitosa gira con su mítica banda “Rolling Thunder Revue”; igualmente, había producido dos de sus discos más entrañables: “Blood On The Tracks” (1975)-probablemente uno de los mejores de su carrera-  y “Desire” (1976). Ambos fueron el renacer de la carrera del cantautor, la cual según los críticos se había estancado finalizando la década de los 60 y entrada la de los 70, cosa que personalmente, creo que es un desacierto, pues, entre esa época entregó placas tales como: “Nashville Skyline” (1969) y “Dylan” (1973), otras piezas olvidadas que merecen ser desempolvadas. Ahora en el plano emocional, también estaba en una racha, pero ésta era mucho más oscura que la musical, la cual se vio enriquecida por sus peripecias amorosas. Los dos álbumes anteriores al citado en estas líneas, dejan al descubierto en sus letras cómo el dolor se fue apoderando de su matrimonio y de su vida. Un Bob visceral y desgarrador entrega sus líricas más puras.</p>
<p>Se cuenta que luego de estar con Allen Ginsberg y Leonard Cohen, Dylan se fue a su casa con una mujer. Al despertar su esposa, –Sara- encontró a la extraña, su esposo y sus hijos tomando desayuno; en ese momento Dylan le dijo que se fuera. Por aquella época también estaba editando su película, “Renaldo y Clara” (1978), lo cual lo tenia emocionalmente muy perturbado. Por eso decidió tomarse un descanso en su granja. Es ahí donde Bob compone seis de las nueve canciones que finalmente quedarían en el disco. En una de sus semanas de descanso muere Elvis Presley, 16 de Agosto de 1978. Éste fue un golpe brutal para Dylan, incluso él mismo cuenta que no habló con nadie por una semana. La muerte del “rey”, fue un semillero importante en la creación del álbum; en cuanto a la estética en que se encaminaría.</p>
<p>Dylan reclutó a algunos amigos de la “Rolling Thunder” y comenzó a armar sus nuevos temas. Algunas de las canciones serian probadas por primera vez en Japón y quedarían registradas en el fallido, “Bob Dylan At Budokan” (79). Al volver de la gira, Bob arrendó una casa rodante y la equipó con una máquina de 24 pistas. Grabaron durante cuatro días, en vivo; con coristas, con Hammond, con saxofones y mandolinas. No obstante, el sonido del disco dejó muy disconforme a Bob, pero –a mi juicio- la calidad compositiva del mismo sobrepasa todo.</p>
<div id="attachment_3653" class="wp-caption alignleft" style="width: 248px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/96203131.jpg"><img class="size-medium wp-image-3653" title="96203131" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/03/96203131-238x300.jpg" alt="" width="238" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Baby, please stop crying</p></div>
<p>Bob Dylan, nos entrega uno de sus discos más rico en cuanto a su capacidad como cantante, con ciertas influencias españolas –ya las arrastraba desde el “Desire”-, algunos cuantos gritos desgarradores y como siempre, una voz que le da un tempo único a sus líricas; también en cuanto a arreglos es una clase, utilizando cada instrumento con mesura y elegancia. En el lado A sobresalen canciones como “Changing Of The Guards”, “No Time To Think” y “Baby, Stop Crying”; obras maestras del norteamericano, piezas que son un knock out a cualquier oyente atento. El Lado B, parte con una de las mejores canciones del disco, “Is Your Love In Vain?”, una de los cortes más sentimentales, tipo  “corazón-abierto” de Dylan, conjugando su voz con la de los coristas, mezclando el Hammond con las guitarras; todo es perfección, sencillamente una de las mejores canciones de Bob Dylan. Sigue con la exquisita y oscura, “Señor”, canción que ya avisa lo que vendrá en sus próximos discos. Terminando con “Where Are You Tonight?”, pieza en que Dylan abre caminos y guía a sus músicos en un viaje hacia la calurosa oscuridad; en plena visión poética.</p>
<p>“Street Legal” es el puente que une las anteriores joyas del gringo, con su trilogía cristiana que, cabe decir, es espectacular y, espectacularmente incomprendida también. Este disco muestra como Dylan sublimó su dolor y la convirtió en música sacra para nosotros: lo hizo antes de ocultar su dolor en la religión, como tantos otros lo hacen. Escuchen a Bob Dylan amigos y no solo los discos que aparecen en todos lo charts, escúchenlo de verdad. Bob Dylan no murió en los sesenta, es imposible, si él es los sesenta. Solo nos queda agradecerte, “Hombre del tambor”, por hacernos creer otra vez que aunque duela, el amor es lo único que nos queda, y como tú dices: “Está bien, correré el riesgo /me enamoraré de ti / Soy un tonto, puedes quedarte con la noche / Puedes quedarte también con la mañana / ¿Sabes cocinar y coser, / sabes hacer crecer las flores?/ ¿Entiendes mi dolor? / ¿Estás dispuesta a arriesgarlo todo, / o, ¿es tu amor vacío?”</p>
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		<title>El celuloide como arma de destrucción masiva: Henri-Georges Clouzot</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Feb 2010 16:37:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>
		<category><![CDATA[Clouzot]]></category>
		<category><![CDATA[inglorius bastards]]></category>
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		<description><![CDATA[Si visionamos en detalle la nueva película de Quentin Tarantino, “Inglorious Bastards” (2009), podemos ver cómo el director nos va dejando pequeños regalos cinéfilos. El “oriundo de Knoxville”, como de costumbre, nos habla de sus gustos a través de sus películas y lo difícil fue ver cómo lo lograría en una película acerca de la Segunda Guerra Mundial. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_3333" class="wp-caption alignleft" style="width: 304px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/Henri2.jpg"><img class="size-medium wp-image-3333" title="Henri" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/Henri2-294x300.jpg" alt="" width="294" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Visión oscura, picara y desoladora. Clouzot: Maestro del suspense</p></div>
<p>Si visionamos en detalle la nueva película de Quentin Tarantino, <em>“Inglorious Bastards” (2009)</em>, podemos ver cómo el director nos va dejando pequeños regalos cinéfilos. El “oriundo de Knoxville”, como de costumbre, nos habla de sus gustos a través de sus películas y lo difícil fue ver cómo lo lograría en una película acerca de la Segunda Guerra Mundial. Desde planos sacados de otros filmes, por ejemplo: <em>“The Searchers” (John Ford, 1956)</em>, plano clásico que se puede apreciar cuando el general nazi sale de la casa del francés que oculta judíos bajo sus pies, en la primera escena; hasta la música incidental, donde podemos encontrar la canción de <em>“The Alamo” (John Wayne, 1960),</em> <em>“The Green </em><em>Leaves</em><em> </em><em>Of Summer”,</em> en los créditos iniciales. Pero a mi parecer, sin duda el guiño más interesante, pues, da cuenta de la relación del cine y -su importancia en- la sociedad, es el observado en el cine propiedad del personaje, Shoshanna; la vemos poniendo las letras de la próxima película que estará en pantalla, la cual es: <em>“Le Corbeau” (1943)</em>. Por otro lado, dentro del cine divisamos el afiche de la película <em>“</em><em>L´assassin habite&#8230; au 21” (1942)</em>. Ambas películas francesas, ambas películas realizadas en la ocupación-nazi, ambas películas de: Henri-Georges Clouzot.</p>
<p><strong><strong>El nacimiento de un maestro olvidado</strong></strong></p>
<h1><span style="text-decoration: underline;"></p>
<div class="mceTemp" style="text-align: center;"><span style="font-weight: normal; font-size: 13px;"> </span></div>
<p></span></h1>
<div id="attachment_3329" class="wp-caption alignleft" style="width: 235px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/21.jpg"><img class="size-medium wp-image-3329" title="21" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/21-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">“El asesino habita en el 21”. Una verdadera comedia de asesinatos</p></div>
<p>En 1907 nace este personaje tan importante en la cinematografía francesa y luego, tras el éxito de <em>“Les Diaboliques” (1955)</em>, mundial. Estudió derecho y matemáticas, pero tras finalizar sus estudios ejerció de periodista, dedicándose específicamente a la crítica de cine. Ya en los años 30 comienza su acercamiento más directo con el cine, trabajando como guionista y director de cortos, los cuales quedaron en el olvido. En esta misma década cae preso de la tuberculosis, lo cual lo postró en cama durante cuatro años; he aquí la fuente de imaginación para sus primeros trabajos. Los libros de detectives le volaron la cabeza, de ellos extrajo su vivacidad y oscuridad.</p>
<p>Ya al desatarse la segunda guerra, en la Francia ocupada, muchos de los cineastas habían escapado, dejando un gran vació en el país creador del séptimo arte: éstos serán ocupados por grandes realizadores como Jacques Becker, Jean-Pierre Melville y el mismísimo Henri-Georges Clouzot, solo por nombrar algunos. En 1942, el ministro de propaganda de Goebbels crea la <em>Conitenal-Films</em>, estudio destinado a crear las piezas fílmicas francesas en ocupación. Ese mismo año Clouzot ve su primera oportunidad y ejecuta <em>“</em><em>El asesino habita en el 21”</em>, su primer largometraje. Un debut, por decir lo menos, sorprendente. Llena de ingenio y vivacidad, la película y nosotros los veedores nos embarcamos un viaje en la búsqueda de un asesino, <em>Monsieur Durand,</em> el cuál nos traerá más de una sorpresa. Llena de diálogos hilarantes y situaciones absurdas, la película sabe manejar tanto el suspense -que nos mantiene en el borde de la butaca desde el minuto uno hasta que se encienden las luces- como su humor. Repleta de planos muy audaces y efectivos, todos justificados, no como en la mayoría de las películas-chatarra de hoy en día, consigue encantar y gustar.</p>
<p><strong>Algo muy grave va a suceder en este pueblo</strong></p>
<div id="attachment_3330" class="wp-caption alignleft" style="width: 223px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/Corbeau.jpg"><img class="size-medium wp-image-3330" title="Corbeau" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2010/02/Corbeau-213x300.jpg" alt="" width="213" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">De como destruir una ciudad con difamaciones: “El Cuervo”</p></div>
<p>En 1943 lanza su segundo largometraje, <em>“Le Corbeau”</em>, el cual lo pondría en el centro de la polémica. La película es una oscura visión del refrán: “Pueblo chico, infierno grande”, no dando espacio a esas añejas imágenes de un campo tranquilo y apacible. En esta se muestra como un pequeño pueblo rural se va desdibujando a medida que sus habitantes reciben notas firmadas por “El cuervo”, en las cuales se revelan los secretos de la comunidad. Todos comienzan a desconfiar de quien tienen a su lado. El uso de la intriga y el suspense, es magistral; a veces sembrándolo con una simple palabra que suelta un personaje o con una mirada. Una estructura de guión notable, que nos va entregando y quitando constantemente, logrando que el espectador no tenga ni la más exigua idea de quién es “El cuervo”. La obra muestra cómo los rumores pueden llegar a destruir a un grupo social. Tal como lo hacen nuestros medios de comunicación hoy en día, sin el mínimo pudor.</p>
<p>Con este filme, Clouzot, al terminar la guerra, fue condenado por el pueblo francés, pues afirmaron que con esta película se ayudaba a divulgar la mala imagen de Francia y por ende la tildaron de pro-nazi. Lo cual no puede estar más errado, ya que la película muestra cómo un pueblo temeroso se ve destruido por una fuerza ajena; además de ser una metáfora crítica hacia la podrida complicidad de los peces gordos de la Francia afín a Hitler. Tras este incidente, Clouzot debió dejar de hacer películas. Pero luego de cuatro años, retornó con todo en <em>“En Legitima Defensa” (1947)</em>, que fue un exitazo.</p>
<p>Henri-Georges Cluzot mantuvo una vida dedicada al cine y siguió entregando obras maestras como <em>“El salario del miedo” (1953), “Les diaboliques” (1955) </em>y<em> “El misterio de Picasso” (1956), </em>llegando a ser comparado con Hitchcock por su uso del suspense<em>. </em>Solo podemos ponernos de pie, sacarnos el sombrero y secarnos las lágrimas, ante un trabajo de estas características. Realizadas en condiciones de horror, dolor y violencia, Clouzot supo sacar partido de la realidad social que le tocó vivir y dejar un vestigio, logró plasmar obras con contenido y perfección técnica. Por eso el guiño &#8220;tarantinesco&#8221; no es mera casualidad; al igual que Shoshanna, Clouzot ocupó el cine como una arma de destrucción masiva. Aplausos.</p>
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		<title>Las religiones bajo la influencia  del “Glorioso Technicolor”: Black Narcissus</title>
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		<pubDate>Sun, 23 Aug 2009 00:14:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando vi por primera vez una película del británico Michael Powell me quedé sin aliento. Las imágenes estaban cargadas de una tensión psicológica y sexual difíciles de verbalizar. Esta era una película perversa, maldita; es por eso que “Peeping Tom” (1960), quedó incrustada en mi memoria como una experiencia deforme, única.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_2572" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/08/black1.jpg"><img class="size-medium wp-image-2572" title="black" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/08/black1-300x217.jpg" alt=" El simple ser humano contemplando la inmensidad.  La hermana Clodagh y sus dudas." width="300" height="217" /></a><p class="wp-caption-text">El simple ser humano contemplando la inmensidad. La hermana Clodagh y sus dudas.</p></div>
<p>Cuando vi por primera vez una película del británico Michael Powell me quedé sin aliento. Las imágenes estaban cargadas de una tensión psicológica y sexual difíciles de verbalizar. Esta era una película perversa, maldita; es por eso que “Peeping Tom” (1960), quedó incrustada en mi memoria como una experiencia deforme, única. Al igual que los metrajes de Jean Luc Godard, John Ford, Jean Pierre Melville, F.W. Murnau, no hablamos solo de imágenes. Son visualizaciones de una mirada, una profunda conciencia de autor. Hay que agradecer profundamente a Martín Scorsese, quien ha sido responsable de revitalizar e incluso re-estrenar algunos de los filmes de Powell; quizás sin él, nunca habríamos sabido de dichas obras.</p>
<p>El film del cual les hablare hoy es también un claro ejemplo de la importancia del autor. Un cine que conlleva una responsabilidad: la de hacerse cargo de un mensaje y de una propuesta. Señoras y señores: “Black Narcissus” (1947).</p>
<p><strong>Desamparados de la mano de Dios</strong></p>
<p>Luego de ver “Peeping Tom” logré conseguirme “Black Narcissus”, edición Criterion subtitulada al castellano, lo cual fue una suerte. Supe que este era un film acerca de unas monjas que se iban al Himalaya a formar una congregación, factor que me llevó a postergar la contemplación de la obra. Me decía que esto debía ser algo muy distinto a lo que vi en la obra del 60’ del británico. Dadas estas circunstancias, al visionarla por fin, me di cuenta que el envoltorio de la película guardaba una potencia igual o mayor que ”Peeping Tom”. Con este film, el inglés pudo dar a conocer su punto de vista acerca las religiones, los deseos y, claro, de la humanidad.</p>
<p>La obra en cuestión está producida, escrita y dirigida por Michael Powell y su socio en tantos clásicos: el húngaro-británico Emeric Pressburger. Estos hacían una dupla perfecta, pues “Mike” (como lo llamaban sus amigos) era un autor apasionado, excéntrico y audaz; mientras que su compañero, era muy calculador y aterrizado. Ambos crearon obras como: “ The Life &amp; Death Of Colonel Blimp” (1943) y “The Tales Of Hoffman” (1951).</p>
<div id="attachment_2573" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/08/sjff_02_img0809.jpg"><img class="size-medium wp-image-2573" title="sjff_02_img0809" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/08/sjff_02_img0809-300x227.jpg" alt="Michael Powell y Emeric Pressburger. Los arqueros apuntando sus flechas." width="300" height="227" /></a><p class="wp-caption-text">Michael Powell y Emeric Pressburger. Los arqueros apuntando sus flechas.</p></div>
<p>El cine inglés de las décadas de los 30 y 40 tuvo la reputación de ser muy refinado y plano. “The Archers” -como hicieron llamar a su productora- no supieron de eso y fueron responsables directos de que la imagen de la cinematografía británica cambiara. Luego vendrían, por ejemplo, las obras de los 60 de Joseph Losey, o directores como Tony Richardson y Lindsay Anderson; todos ellos herederos de esta mirada aguda, artística y crítica.</p>
<p>Al comenzar a hacer la película, los “arqueros” ya tenían cierta reputación, con entregas como  “A Matter Of Life &amp; Death” (1946) y “A Canterbury Tale” (1944). Su altura artística no estaba en duda, por esto mismo se pudieron permitir el lujo de hacer una película tan controversial y sensual como la que aquí se comenta. Ya habían ganado algo de poder, y es que en la industria muchas veces todo se trata de eso; una obra como “2001: A Space Odyssey” (1968) nunca se podría haber realizado sin el poder que tenía su autor. Es por esto que, Scorsese llama a este momento “El periodo de mayor anarquía sucedido en un estudio grande”. Películas filmadas durante o en los alrededores de las guerras.</p>
<p>Como dice el personaje interpretado por Sabu, “hice algo malo, pero no pretendía hacerlo”, esto es lo que nos deja una película como esta: una visión de cómo la culpa, la fe y el sexo se entrelazan en las religiones, creando códigos éticos que muchas veces van en contra de la propia condición humana. Las fuerzas de la naturaleza -tales como las gigantes montañas o el viento que no cesa- son irremediables, al igual que lo son los deseos de los habitantes.</p>
<p>Estas son sólo algunas aristas que se pueden mencionar acerca de una película tan compleja, subversiva y hermosa -probablemente es uno de los mejores ejemplos del uso del Technicolor- como lo es ésta.</p>
<div id="attachment_2574" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/08/BN-FinalScene.jpg"><img class="size-medium wp-image-2574" title="BN-FinalScene" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/08/BN-FinalScene-300x241.jpg" alt="En plena filmación de sus fantasías" width="300" height="241" /></a><p class="wp-caption-text">En plena filmación de sus fantasías</p></div>
<p>El narciso negro es el perfume que usa el príncipe, el cual “hechiza” a Kanchi. Al igual que los perfumes, los deseos carnales y el amor, causan efectos que no son palpables, ni son capaces de ser archivados científicamente, pero ciertamente son más fuertes que cualquier cosa. Este film es en sí un perfume que perturba y atrae a la vez, como cualquier cosa que nos está prohibida.</p>
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		<title>Con decenas de inviernos en el cuerpo: Bill Callahan, en la fe y en el amor</title>
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		<pubDate>Thu, 16 Apr 2009 00:25:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terapia melómana]]></category>
		<category><![CDATA[Bill Callahan]]></category>
		<category><![CDATA[Sometimes I wish we were an eagle]]></category>

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		<description><![CDATA[Estos tiempos congregan inusualmente la salida a la luz del nuevo material de tres de los artistas “Folks” más importantes del siglo XX, señalando su vigencia en el presente. Se trata de lo nuevo de Neil Young: “Fork In The Road”; uno de los discos más esperados del año, “Together Through Life”, del siempre genial Bob Dylan. Pero el álbum que nos concita esta vez es el nuevo trabajo de Bill Callahan –alias Smog- “Sometimes I Wish We Were An Eagle”, músico fundamental en cualquier revisión de la música alternativa o Folk de los noventa y, según mi parecer, uno de los compositores imprescindibles de nuestros días]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1813" class="wp-caption alignleft" style="width: 334px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/04/folder.jpg"><img class="size-full wp-image-1813" title=" “Es tiempo de poner a Dios a un lado”, nos dice Callahan en su viaje por la fe y los vacíos, que se buscan y entrelazan." src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/04/folder.jpg" alt=" “Es tiempo de poner a Dios a un lado”, nos dice Callahan en su viaje por la fe y los vacíos, que se buscan y entrelazan." width="324" height="324" /></a><p class="wp-caption-text">“Es tiempo de poner a Dios a un lado”, nos dice Callahan en su viaje por la fe y los vacíos, que se buscan y entrelazan.</p></div>
<p>Estos tiempos congregan inusualmente la salida a la luz del nuevo material de tres de los artistas “Folks” más importantes del siglo XX, señalando su vigencia en el presente. Se trata de lo nuevo de Neil Young: “Fork In The Road”; uno de los discos más esperados del año, “Together Through Life”, del siempre genial Bob Dylan. Pero el álbum que nos concita esta vez es el nuevo trabajo de Bill Callahan –alias Smog- “Sometimes I Wish We Were An Eagle”, músico fundamental en cualquier revisión de la música alternativa o Folk de los noventa y, según mi parecer, uno de los compositores imprescindibles de nuestros días. Hay que estar siempre atentos a las nuevas composiciones de Callahan.</p>
<p>Para todo aquel que acudió a la presentación del cantautor en el “Cine arte Normandie”, en septiembre de 2008, sabe que fue un hecho irrepetible, un concierto íntimo y visceral de un artista que podía sobrecoger a cualquiera, solo con escuchar el dulce zumbido de su voz. Bill venia presentando su primer trabajo impreso con su nombre “real”, “Woke On A Whaleheart” (2007), dejando a Smog atrás. Desde sus primeros álbumes, mas inmersos en el movimiento “Lo-Fi” (Low Fidelity = Baja Fidelidad), el cual se basa en la grabación de canciones ocupando artefactos precarios -un claro y genial ejemplo son los discos de Daniel Johnston, grabados solo con una cassetera. Luego, publicaría discos mas elaborados junto a Jim O’Rourke- sí, el mismo colaborador de Sonic Youth- como el mítico “Red Apples Falls” (1997).</p>
<p>Son más de veinte años los que Smog lleva haciendo poemas y discos que golpean o acarician la humanidad de cada cual. Las canciones de Callahan son hechas de experiencias, ya sean físicas o espirituales, en las que uno puede sentir la autenticidad con la que canta sus letras y señala sus verdades. Bill Callahan ya no es el mismo veintiañero que saco “Sewn To The Sky” (1990), ya es un hombre de bordea los 45 años, pero a la vez también es un hombre que nunca ha abandonado el sentimiento intransigente y oscuro de sus “Días de vino y rosas”. Como dice en el tema que abre el disco: “I used to be darker, then I got lighter, then I got dark again” (Solía ser oscuro, luego me volví luminoso y luego me volví oscuro de nuevo).</p>
<p><strong>Naturaleza: Mares de deseos y paisajes gélidos</strong></p>
<div id="attachment_1814" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/04/1530479550_5a20849621.jpg"><img class="size-full wp-image-1814" title="Recuerdos en blanco y negro. Sensaciones innombrables" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/04/1530479550_5a20849621.jpg" alt="Recuerdos en blanco y negro. Sensaciones innombrables" width="300" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Recuerdos en blanco y negro. Sensaciones innombrables</p></div>
<p>“Sometimes I Wish We Were An Eagle” (2009) es una placa realmente notable, un inmediato candidato a los mejores discos del año. Desde su partida con el clásico instantáneo “Jim Cain”, canción sutil y muy del estilo clásico de Smog, la cual contiene frases de una gran carga emocional, por ejemplo: “In case things go poorly and I not return / Remember the good things I&#8217;ve done” (Si es que las cosas se ponen malas y no regreso / Recuerda las cosas buenas que he hecho). La base del tema es la guitarra arpegiada de Callahan, minimalista y de una belleza armónica sublime. El cantante de Maryland logra otra canción intimista y desgarradora, a la altura de “To Be Of Used” o la mas reciente “Sycamore”.</p>
<p>El álbum está repleto de canciones excelentes, como el single “Eid Ma Clack Shaw”, la cual tiene un piano que llena gran parte del espacio, junto a la voz sentimental y melancólica de un Callahan que cuenta como siente, en la ausencia, el calor de la persona deseada, además de declamar cómo fue que soñó con la canción perfecta y se levanto a escribirla; “The Wind &amp; The Doves” es otros de los puntos altos en la obra, en la cual Smog demuestra su increíble manejo vocal parafraseando sus propias poesías a la perfección; “Rococo Zephyr” y “Too Many Birds” completan la primera parte de lo nuevo del autor de “Cold Blooded Old Times”, cada una aportando una capa de profundidad en el onírico y sentimental viaje al cual nos embarcamos al presionar el play de la pista “Jim Cain”.</p>
<p>“My Friends” y el glorioso final “Faith/Void” -de casi diez minutos- son las más destacadas de la segunda parte del álbum, cerrando un disco que se vuelve fundamental en su nacimiento.</p>
<p><strong>Buscando calor en las presencias</strong></p>
<div id="attachment_1815" class="wp-caption alignleft" style="width: 240px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/04/l_8f7d35f4c23d4d5ff5b89cd9e566756a.jpg"><img class="size-full wp-image-1815" title="El dolor y la angustia de sobrevivir en el desamor." src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/04/l_8f7d35f4c23d4d5ff5b89cd9e566756a.jpg" alt="El dolor y la angustia de sobrevivir en el desamor." width="230" height="307" /></a><p class="wp-caption-text">El dolor y la angustia de sobrevivir en el desamor.</p></div>
<p>La gran diferencia entre la placa anterior de Bill Callahan y este nuevo trabajo es que, como bien dice el titulo de “Woke on a Whaleheart”, aquel es una selección de canciones en las cuales el sentimiento de despertar y por ende de comenzar “algo” es transversal a la obra en sí. En cambio, esta nueva obra (maestra) es un disco netamente de invierno, desde sus canciones hasta su tapa deslavada. Es una obra que desea abrazar a algún calor humano y por ende rechaza fuertemente a las deidades omnipresentes</p>
<p>Smog-Bill Callahan, uno de los pocos verdaderas artistas independientes que quedan; para mí, el Bob Dylan de nuestra época. Siempre vamos a recordar aquel día en el Normandie cuando Bill entro al escenario bañado en aplausos y sin mirar a nadie interpretó una crudísima “Blood Red Bird”, llevándonos con su voz hacia sentimientos inexpresables. Se escapa al lenguaje, la sensación es inexplicable. La sala se llenó de Smog y no pudimos ver nada salvo a nosotros mismos y nos dimos cuenta de que había muchas cosas que aceptar de nosotros y de los demás&#8230;</p>
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		<title>¿Sueñan los androides con cajas de música?</title>
		<link>http://surruido.com/2009/03/26/%c2%bfsuenan-los-androides-con-cajas-de-musica/</link>
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		<pubDate>Thu, 26 Mar 2009 19:36:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terapia melómana]]></category>
		<category><![CDATA[Kraftwerk]]></category>

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		<description><![CDATA[La gente me pregunta, ¿cómo te gustan Johnny Cash y Kraftwerk a la vez? Y la respuesta es fácil: los dos me llevan al mismo lugar, que es el que cada uno quiere encontrar; no esperen que diga que es el amor o que es el dolor, porque no lo sé. Después de cinco años del primer aterrizaje en nuestra metrópolis, Kraftwerk vuelve en posición de acompañante de una de las bandas más importantes de los últimos años: Radiohead. La promoción del disco In Rainbows, de los de Oxford, es lo que enmarca estos conciertos que se presenciarán hoy 26 y mañana 27 en la pista atlética del Estadio Nacional.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1737" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/kraftwerk-old.jpg"><img class="size-medium wp-image-1737" title="Luces de neón, bailes espasmicos. Oh sí: somos los robots." src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/kraftwerk-old-300x209.jpg" alt="Luces de neón, bailes espasmicos. Oh sí: somos los robots." width="300" height="209" /></a><p class="wp-caption-text">Luces de neón, bailes espasmicos. Oh sí: somos los robots.</p></div>
<p>La gente me pregunta, ¿cómo te gustan Johnny Cash y Kraftwerk a la vez?  Y la respuesta es fácil: los dos me llevan al mismo lugar, que es el que cada uno quiere encontrar; no esperen que diga que es el amor o que es el dolor, porque no lo sé. Después de cinco años del primer aterrizaje en nuestra  metrópolis, Kraftwerk vuelve en posición de acompañante de una de las bandas más importantes de los últimos años: Radiohead. La promoción del disco In Rainbows, de los de Oxford, es lo que enmarca estos conciertos que se presenciarán hoy 26 y mañana 27 en la pista atlética del Estadio Nacional.</p>
<p><strong>Sin fin, sin fin</strong></p>
<p>Son casi cuarenta años los que separan esta segunda visita a Chile y la partida inicial en alguna parte de Alemania del proyecto que en un comienzo llevaría por titulo “Organisation”. Y es que el bagaje musical que carga esta banda es de primer nivel. Con una base clásica no tuvieron miedo a improvisar en términos de partitura y mucho menos en materia de grabación. Siempre en constante búsqueda de un sonido propio por lo que inclusive debieron crear instrumentos o procesadores.</p>
<p>Ralf Hütter y Florian Schneider eran estudiantes del conservatorio de Dusseldorf a finales de los 60, época en que el Krautrock se apoderaba de los sistemas sensoriales de los jóvenes alemanes. Este estilo de música o movimiento cultural se ganó un espacio en los 70 y a aquellos músicos que estaban creando la llamada  “música de vanguardia&#8221;  se les adhería el adjetivo de “Krautrocks”. Las raíces del movimiento se traslucían en la psicodélia de los 60, el rock progresivo, el jazz y el proto-punk de bandas tales como The Stooges o especialmente The Velvet Underground. Caso aparte es el aporte de Karlheinz Stockhausen, compositor alemán, que ahondó por ejemplo en la música contemporánea, electroacústica y electrónica, siendo un pilar fundamental en lo que luego se haría llamar Kraftwerk.</p>
<p>Sus comienzos se caracterizaron por ser más experimentales y psicodélicos. Es en “Autobahn” (1974) donde generan el golpe más fuerte a la industria y a la cultura occidental, tras el tema inicial, homónimo, de casi 23 minutos de duración, donde sus despliegues con los sintetizadores son notables, generando una atmósfera solo con sonidos electrónicos. Kraftwerk es una banda claramente influida por el modernismo, ya sea en sus letras, las cuales siempre se baten en hablar del progreso, las máquina y la tecnología. O en su música, la cual tiene una fuerte carga electrónica y deshumanizada, como le dicen algunos.</p>
<p>Es por esta faceta a través de la cual Kraftwerk es recordado, por ser una de las bandas pioneras en la electrónica -fueron una de las primeras agrupaciones en interpretar sus canciones solo con instrumentos electrónicos. Y como vemos, esta música ahora se ve con normalidad. Incluso, la música de los alemanes se ve con desprecio, por parecer añeja y patética. En los 70 no era como escuchar el nuevo disco de los Chemical Brothers o de B 52’s, sino que era algo nunca pensado, algo que antes estaba vetado a nuestra percepción. Para los amantes de la electrónica, su contribución es casi tan clara como la de los Beatles o Beachs Boys en el marco de la música pop.</p>
<p>Por supuesto la banda siguió sacando nuevas obras, con diversas formaciones (los fundadores siempre habían permanecido hasta este año, que Florian dijo adiós) y claramente siempre siendo un gran aporte.</p>
<p><strong>Volver al futuro</strong></p>
<div id="attachment_1738" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/kraftwerkbeegeesrhythm.jpg"><img class="size-medium wp-image-1738" title="Placeres electrónicos. Una ciber-vida, con un ciber-amor." src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/kraftwerkbeegeesrhythm-300x231.jpg" alt="Placeres electrónicos. Una ciber-vida, con un ciber-amor." width="300" height="231" /></a><p class="wp-caption-text">Placeres electrónicos. Una ciber-vida, con un ciber-amor.</p></div>
<p>“Kid A” (2000) de Radiohead, sería nada si  la banda alemana no hubiera existido<span style="font-size: 11pt; font-family: Arial;">,</span> no es casualidad que sea Kraftwerk el elegido para telonear a los británicos en esta gira. La influencia que los germanos han dejado es notable y Radiohead es un ejemplo de aquello. Parece que el futuro vuelve a nosotros y para los que no pudimos ir a verlos el 2004, el futuro nos presenta una nueva posibilidad de presenciar algo histórico.</p>
<p>Hay muchos que dicen que Radiohead debería telonear a estos maestros, pero yo lo veo de otra manera. Kraftwerk se percata del trabajo de los músicos ingleses, y reconoce lo lejos que ha llegado su propuesta. Es como la metáfora de pasar la antorcha a los corredores más jóvenes.</p>
<p>Pero yo me sigo preguntando, ¿sueñan los androides con cajas de música? Parece que sí.</p>
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		<title>Especial Diez años sin Kubrick: No hay amor sin sexo: La muerte y resurrección de un tal Bill u oda al hombre celoso</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Mar 2009 18:21:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>
		<category><![CDATA[Especial 10 años sin Kubrick]]></category>
		<category><![CDATA[Ojos Bien Cerrados]]></category>

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		<description><![CDATA[Sydney Pollack, director de cine y actor en esta película dice sobre el hombre que lo dirigió: “No recuerdo ninguna película de Stanley Kubrick que se haya estrenado sin controversia”. Y es que Stanley presenta una de las filmografías más subversivas y provocadores que puede ofrecer un director, porque no necesitó ser panfletario como un Oliver Stone, por ejemplo, o de actitudes casi anárquicas como el más joven Jean Luc Godard.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1715" class="wp-caption alignleft" style="width: 210px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/eyes_wide_shut_ver2.jpg"><img class="size-medium wp-image-1715" title="Miedos envueltos en sueños conyugales.  Psicoanálisis de un amor denunciado." src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/eyes_wide_shut_ver2-200x300.jpg" alt="Miedos envueltos en sueños conyugales.  Psicoanálisis de un amor denunciado." width="200" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">Miedos envueltos en sueños conyugales.  Psicoanálisis de un amor denunciado.</p></div>
<p>Sydney Pollack, director de cine y actor en esta película dice sobre el hombre que lo dirigió: “No recuerdo ninguna película de Stanley Kubrick que se haya estrenado sin controversias”. Y es que Stanley presenta una de las filmografías más subversivas y provocadores que puede ofrecer un director, porque no necesitó ser panfletario como un Oliver Stone, por ejemplo, o de actitudes casi anárquicas como el más joven Jean Luc Godard.</p>
<p>Kubrick fue tildado de ser “una amenaza a la placidez” y con mucha razón, siempre nos invito a pensar. Estuvo en la industria del cine para cuestionar los limites de nosotros mismos, de nuestros sentimientos y pulsiones, de la tecnología o de nuestra grandilocuencia. Su lente siempre tuvo un aire desolador frente a nuestra especie, fue un existencialista hasta el final de sus días. Son diez años los que han pasado desde el estreno de su ultimo film, “Eyes Wide Shut” (1999), y casi seguimos esperando una nueva película que nunca llegará, pues, estábamos acostumbrados a que sus filmes estuvieran separados por tanto tiempo de silencio. El neoyorquino se tomó muy en serio las palabras de uno de sus artistas favoritos, Ludwig Van Beethoven: “Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo”. Gracias Stanley por ayudar a definirnos y redefinirnos, por mostrarnos la diferencia entre el silencio y el arte.</p>
<p>Doce años después de “Full Metal Jacket” (1987), por fin apareció en cartelera este film por el cual Stanley casi se podría decir que entregó su vida -moriría apenas dos semanas después de su primera exhibición. Una película acerca del compromiso, los peligros de la vida conyugal, el sexo y sobre todo, las personas. Bill (Tom Cruise) esta casado con Alice (Nicole Kidman) y para él todo se acaba ahí, así de segura es su vida, no hay nada de que dudar. Obviamente en una película de Kubrick no hay nada parecido a la calma. Ellos van a una fiesta y ambos se ven tentados por engañar al otro, pero ninguno de los dos lo hace. Luego, en una conversación donde Bill le asegura a su esposa que las mujeres solo buscan confianza y estabilidad, Alice explota de rabia (e impotencia por hacer sentir algo a Bill) y le cuenta que una vez estuvo a punto de dejarlo todo por irse con otro hombre, un marinero que solo la miro. Cosa no menor porque vemos como en el comienzo de la película el personaje de Cruise apenas mira a “su mujer”. Bill es un ser humano indiferente, no percibe nada, pero en aquel momento comienza a sentir algo, a sus mediados 30 años, comienza sentir por primera vez celos y se da cuenta de la importancia de poseer  algo, alguien. Nadie quiere terminar en una cama solo diciendo: “Rosebud”.</p>
<p>Desde ese momento la película se dispara hacia un viaje sexual y vengativo de Bill, por demostrarse a sí mismo que tiene más coraje que su esposa, busca recuperar su dignidad y, en este tipo de cultura fálica, su virilidad. Todo parece ser algo que no es, todo se vuelve ambiguo y difuso, el surrealismo comienza a apoderarse de la cinta y nos lleva a un mundo de ensueño, en el cual curiosamente Bill encontrará respuestas. Ningún sueño es solo eso. Ninguna realidad es para siempre. Para encontrar redención de su culpa debe atravesar su inconsciente y toparse con las perversiones, dolores y afectos que le tienen atado a ser algo que duele mucho: un hombre celoso y que, repentinamente, como una bofetada en su cara, abrió los ojos a un mundo en que los afectos no están asegurados, es decir: El mundo real, ¿cómo?.</p>
<p><strong>El Último Aliento</strong></p>
<div id="attachment_1716" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/stanley_kubrick_a_life_in_p.jpg"><img class="size-medium wp-image-1716" title="Personas intentando encontrar verdades. Hombres persiguiéndose la cola. Hay máscaras que no se pueden sacar." src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/stanley_kubrick_a_life_in_p-300x149.jpg" alt="Personas intentando encontrar verdades. Hombres persiguiéndose la cola. Hay máscaras que no se pueden sacar." width="300" height="149" /></a><p class="wp-caption-text">Personas intentando encontrar verdades. Hombres persiguiéndose la cola. Hay máscaras que no se pueden sacar.</p></div>
<p>Bill nunca alcanza lo que quiere, sus deseos siempre se ven reprimidos, su forma de avanzar se basa en esto. Los sentimientos de infidelidad de Bill son solo formas de demostrar su frustración por no haber sentido amor. La película es un claro testimonio de cómo los deseos valen más que los empirismos y de que el sexo es fundamental para entender los movimientos de las personas. Al final las orgías, el voyerismo y las perversiones -cosas rechazadas por la sociedad-  son solo las cosas que este médico esconde en su interior, tras su imagen de hombre americano perfecto. Kubrick nos entrega su creencia de que los deseos de todo hombre por transgredir las leyes sociales son vitales -inclusive muy humanas-, pero que son solo algunos los que no caen en la tentación de la burguesía, de las religiones, de las sectas, o cualquier tipo de entidad que requiera una máscara para pertenecer a ella.</p>
<p>Como toda película de este maestro, la última palabra la tiene cada vidente, solo las grandes obran caben en diversas interpretaciones sin tener miedo a ser mal entendidas. “Fuck” es la línea que cierra la filmografía de Stanley Kubrick, un broche de oro, que explicita como el sentimiento animal le hace un sahumerio a la logística y que la respuesta a todos los problemas lingüísticos acaban ahí. En la cama -sin máscaras-, es donde se funde la necesidad de poseer a otro y de ser otro, he ahí el final del arcoiris.</p>
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		<title>12 hombres en pugna: vengan, entren, hay espacio para uno más</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Mar 2009 21:17:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fritos de celuloide]]></category>
		<category><![CDATA[12 Angry Man]]></category>
		<category><![CDATA[Henry Fonda]]></category>
		<category><![CDATA[Sydney Lumet]]></category>

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		<description><![CDATA[En la década de los 50 se sembró la duda. Una que explotaría con furia en los 60 y nos dejaría algunos de los años más fructíferos en lo referente a música, cine o en el arte conceptual. ]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1645" class="wp-caption alignleft" style="width: 275px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/doce.jpg"><img class="size-full wp-image-1645" title="Doce extraños, dudas razonables y hora y media de suspense del bueno." src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/doce.jpg" alt="Doce extraños, dudas razonables y hora y media de suspense del bueno. " width="265" height="358" /></a><p class="wp-caption-text">Doce extraños, dudas razonables y hora y media de suspense del bueno. </p></div>
<p>En la década de los 50 se sembró la duda. Una que explotaría con furia en los 60 y nos dejaría algunos de los años más fructíferos en lo referente a música, cine o en el arte conceptual.</p>
<p>Los directores vuelven de la guerra y están armados con sentimientos inéditos en la historia de la humanidad. Las atrocidades bélicas legaron el deber de reconstruirlo todo. En el cine hubo cambios bruscos; los directores jóvenes comenzaron a ser influidos por el cine “extranjero”. “Los olvidados” (1950) de Buñuel, “Sonrisas de una noche de verano” y “El séptimo sello”de Bergman (1955), “I vitelloni” de Fellini. Son éstos algunos de los ejemplos del cine mundial y rupturistas que se gestaron entonces. En Norteamérica, los directores ponen manos a la obra y exhiben films de la talla de “Alicia en el país de las maravillas” (1950) de Disney, “Sunset Boulevard.” (1955). De Billy Wilder o “La noche del cazador” (1955) del increíble actor –convertido en director- Charles Laughton.</p>
<p>En 1957 ocurren grandes hitos para la cultura mundial. Se abre “The Cavern”, Ingmar Bergman estrena “Fresa Salvaje”, Miles Davis lanza “Miles Ahead”, su primera colaboración con Gil Evans y base de una nueva forma de hacer jazz, Stanley Kubrick genera polémica mundial con “Paths of glory”, y en EE.UU. un joven director hace su primera película, basándose en una obra de teatro, tomando como escenario una sala y doce actores dispuesto a dar actuaciones “más grandes que la vida”; ese joven se llama Sidney Lumet y su ópera prima es “12 Angry Men”.</p>
<p><strong>Guilty &#8230;Not Guilty</strong></p>
<p>El caso parece simple: un joven es enjuiciado por asesinar a su padre, la pena por el crimen es la muerte. Son doce hombres los que deben deliberar si es que la vida del muchacho se extinguirá por siempre o no. Pero nada es tan simple, menos para un director en sus 18 años, buscando dar el primer golpe hacia su la gloria.</p>
<p>Es increíble como podemos apreciar diferentes recursos ocupados por Sidney, con un impresionante ingenio, que luego han sido utilizados con mucha naturalidad. Por ejemplo, se hace notar que nosotros no vemos el juicio, pero éste se reconstruye a través de las conversaciones y trifulcas que el jurado mantiene en una calurosa y claustrofóbica sala. Este recurso es la base de “Reservoir Dogs” (1992) de Quentin Tarantino, solo por dar un ejemplo, o también en obras que usan como plató solo una escenografía, tales como la nacional “En la cama” (2005).</p>
<div id="attachment_1646" class="wp-caption alignleft" style="width: 394px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/1220angry20men.jpg"><img class="size-full wp-image-1646" title="Fonda nuevamente vestido de héroe. " src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/03/1220angry20men.jpg" alt="Fonda nuevamente vestido de héroe. " width="384" height="263" /></a><p class="wp-caption-text">Fonda nuevamente vestido de héroe. </p></div>
<p>Lo que hace Lumet es crear una sociedad a escala, con distintas miradas y personajes. La primera votación es 11 a 1 inclinándose hacia la muerte del chico, luego el jurado numero ocho, Henry Fonda, el único en desacuerdo, comienza levemente a convencer a sus compañeros por medio de pequeños detalles acerca del caso que no han sido tomados en cuenta. La posición de Fonda es muy interesante, pues se basa en la intención de dudar de todo –muy post-modernista- y al principio los demás lo rechazan, lo mismo que la sociedad norteamericana con sus ciudadanos, e inclusive en la empresa del cine, los directores que querían algo distinto y arriesgado no llegaban muy lejos; por esto Sidney Lumet tuvo la suerte que Henry “El chico de los ojos azules” -un protegido de la industria- se encariñara con el proyecto y lo produjera.</p>
<p>Técnicamente la película es muy cuidadosa y hasta quisquillosa en el uso diversas tomas, considerando que el escenario es en un 95% el mismo durante todo el metraje. El movimiento de cada personaje es esencial para el paisaje humano que muestra la película, las coreografías de los actores también son notables: en la escena en que el jurado numero dos hace la mímica de cómo apuñalo el chico al padre, todos actores al fondo se mueven generando una imagen exquisita. También, cada vez que hay una votación se ocupa una técnica distinta, ya sean las manos alzadas o un travelling. Una de las escenas finales también merece punto aparte, en la cual la cámara se ubica dentro del armario y luego sale efectuando un plano secuencia hacia Lee J.Cobb y luego recorre la mesa, mostrando como quedó “el ring” que ocuparon estos “12 hombres enojados”.</p>
<p>Es interesante la crítica al sistema judicial e incluso democrático norteamericano, en un principio. Pues, en el visionado podemos ver cómo todos y cada uno de los participantes ponen sus experiencias personales como prisma para mirar el problema. Dejando muy en claro en que no existe algo siquiera parecido a la objetividad. Ya sea el personaje de Lee. J Cobb –el cual está soberbio- que deja caer toda su rabia e impotencia que tiene hacia su hijo, quien lo noqueó en una pelea. También el personaje que viene de la clase baja y que es muy tímido, pero al primer momento en que alguien le da pie para defenderse lo hace con todas sus fuerzas; el anciano que traspasa su experiencia de ser un hombre olvidado a uno de los testigos, en fin. Vemos cómo se le trata a las minorías en el sistema democrático. La escena en que el jurado numero diez “El discriminador” es prejuiciado por todos es un ejemplo del mal pago de una tara, pues mientras habla y habla de la escoria que son los jóvenes de los suburbios, el lumpen, los demás jurados se paran y le dan la espalda, excluyendo al excluidor.</p>
<p>Al final de cuentas el personaje de Fonda no es tan distinto al de Cobb, ya que buscan lo mismo: convencer a todos de que ellos tienen la razón. La diferencia es que Henry siempre va a tener el saco blanco. El debut de Sidney Lumet fue tan rupturista como cualquier otra película que provenía del viejo continente, no por nada gano el “Oso de Berlín”. Esta obra cimentó el camino a uno de los directores más importantes del mundo, quien con los años seguiría haciendo clásicos instantáneos, incluso hasta nuestros días.</p>
<p>Cualquiera que vea la película no olvidará aquel ”Guilty… Not Guilty” sudoroso, como si entre sus manos estuviera desarmando la bomba atómica. La bomba atómica de los hombres sencillos.</p>
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		<title>Tralalalala: Mamá, me enamore de Pop McCartney</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Feb 2009 15:43:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terapia melómana]]></category>
		<category><![CDATA[High Llamas]]></category>
		<category><![CDATA[Sean O'Hagan]]></category>

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		<description><![CDATA[Ha pasado repetidamente en la historia del arte. El primogénito de la creación marca un sendero. Le pasó a Orson Welles con su “Ciudadano Kane” (1941); A Leonard Cohen y sus canciones; a Velvet Underground y a Nico. Jorge González lo expresó muy bien cuando dijo que el primer disco es un peso relegado pues lleva toda una vida prepararlo; los álbumes siguientes son creaciones más del tipo “generación espontánea”. Se podrá decir certeramente que esta obra no es la primera intervención en la música de Sean O’Hagan fundador, líder y compositor de The High Llamas; ya venía trabajando desde los ochenta con su banda “Microdisney”, y también formando parte de la alineación de “Stereolab”. Pero con The High Llamas pasa algo distinto: esta es su banda, estas son sus canciones y él se para al frente a encaminar el viaje interminable de tardes de verano. Y con este disco también pasan cosas distintas.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1448" class="wp-caption alignleft" style="width: 298px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/02/high-llamas.jpg"><img class="size-full wp-image-1448" title="high-llamas" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/02/high-llamas.jpg" alt="Santos en medio de la carretera mejicana. Batiendo el Folk con el Pop." width="288" height="287" /></a><p class="wp-caption-text">Santos en medio de la carretera mejicana. Batiendo el Folk con el Pop.</p></div>
<p>Ha pasado repetidamente en la historia del arte. El primogénito de la creación marca un sendero. Le pasó a Orson Welles con su “Ciudadano Kane” (1941); A Leonard Cohen y sus canciones; a Velvet Underground y a Nico. Jorge González lo expresó muy bien cuando dijo que el primer disco es un peso relegado pues lleva toda una vida prepararlo; los álbumes siguientes son creaciones más del tipo “generación espontánea”. Se podrá decir certeramente que esta obra no es la primera intervención en la música de Sean O’Hagan fundador, líder y compositor de The High Llamas; ya venía trabajando desde los ochenta con su banda “Microdisney”, y también formando parte de la alineación de “Stereolab”. Pero con The High Llamas pasa algo distinto: esta es su banda, estas son sus canciones y él se para al frente a encaminar el viaje interminable de tardes de verano. Y con este disco también pasan cosas distintas.</p>
<p>O’Hagan es el personaje principal de la melodiosa historia de los High Llamas, llegando a esto tras una intensa búsqueda musical que dio frutos invaluables. Microdisney fue una banda de rock de los ochenta de la cual Sean formo parte, que luego de una década aproximadamente colgó los guantes. Después de esta experiencia el compositor se unió a Stereolab y tuvo colaboraciones notables, incluso en el clásico álbum de la banda, “Emperor Tomato Ketchup” (1996). Las actuaciones junto a los galos se han repetido hasta estos días, sin ser presa de los odios y egos propios de la escena musical. Sin embargo, el irlandés sintió las ansias de comenzar su propio proyecto y produjo en formato de solista el Ep “High Llamas” (1990). Es justo aquí cuando comienza la gestación de un disco indie-spensable y olvidado de la década pasada, el cual como auditor siento el derecho de desempolvar.</p>
<div id="attachment_1449" class="wp-caption alignleft" style="width: 230px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/02/high_llamas_small.jpg"><img class="size-full wp-image-1449" title="high_llamas_small" src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/02/high_llamas_small.jpg" alt="      Canciones de amor y viajes circulares. Los High Llamas bajo la influencia de Paul McCartney." width="220" height="225" /></a><p class="wp-caption-text">      Canciones de amor y viajes circulares. Los High Llamas bajo la influencia de Paul McCartney.</p></div>
<p>Sean mostró su trabajo a V2 Records, quienes se maravillaron y le pidieron cuatro canciones más para crear un larga duración. Entonces, O’Hagan reclutaría a una banda la cual llamaría “The High Llamas” y terminaría la tarea que llevará como título “Santa Bárbara” (1992). Como resultado, uno de los debut más prometedores de la década, junto a obras como “Grace” (1994) de Jeff Buckley o “Mellow Gold” (1994) de Beck. Temas como “Travel” o “Put Yourself Down” se vuelven clásicos instantáneos; “Period Music” reafirma que este es un disco de viajes y anécdotas recogidas de pueblo en pueblo</p>
<p>La fusión de una formación folk con corazón pop crea un sonido irresistible para los feligreses de la iglesia de los sesenta. Las claras influencias de la faceta más McCartney de los Beatles y de las melodías vocales -e instrumentales en ciertas ocasiones- de los Beachs Boys generan un sentimiento de conocer a estos músicos desde siempre, pareciendo que una máquina del tiempo los haya traído del verano del amor al neoliberalismo sin sufrir ninguna contusión pesimista. El Dream Pop y “sonido Stereolab” claramente dejaron sus huellas en las composiciones del líder de la banda. Música que también tiene en su piel a los Crosby, Stills &amp; Nash o a Neil Young. Tal vez  Smog seria algo parecido si no hubiese sufrido tanto.</p>
<div id="attachment_1450" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/02/pic_highllamas.jpg"><img class="size-medium wp-image-1450" title=" Los viajes no terminan y las anécdotas se vuelven las únicas realidades. Sean O’Hagan sigue buscando la canción perfecta." src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/02/pic_highllamas-300x300.jpg" alt=" Los viajes no terminan y las anécdotas se vuelven las únicas realidades. Sean O’Hagan sigue buscando la canción perfecta." width="300" height="300" /></a><p class="wp-caption-text"> Los viajes no terminan y las anécdotas se vuelven las únicas realidades. Sean O’Hagan sigue buscando la canción perfecta.</p></div>
<p>Los “Llamas” siguen creando hasta el día de hoy y por lo mismo creo que es necesario sumergirse en el  que fue el punto de partida de una aventura que solo podrá detener la muerte de Sean O’Hagan. Han mantenido su nivel y han seguido haciendo discos geniales, como por ejemplo “Gideon Gaye” (1994), o “Hawaii” (1996). Tal vez de esto se trata la música: de recordar que estaba sonando durante el primer beso, cuando eras feliz, poder darle un significado propio, un olor, un sentimiento a una canción que siempre será parte de nuestra cosmovisión del mundo. El amor tiene sonido.</p>
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		<title>A través del risueño caleidoscopio: Syd Barret y las risas de los atolondrados.</title>
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		<pubDate>Wed, 21 Jan 2009 16:50:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Gabriel Lizama</dc:creator>
				<category><![CDATA[Terapia melómana]]></category>
		<category><![CDATA[Syd Barret]]></category>
		<category><![CDATA[The Madcap Laughs]]></category>

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		<description><![CDATA[Y así empieza. Como todos: lejos de la capital y con el sueño de convertirse en una estrella de rock, con ansias de tenerlo todo. La rutina de Cambridge, Inglaterra, es para viejos y es un karma del que desesperadamente hay que escapar.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div id="attachment_1207" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/01/folder.gif"><img class="size-medium wp-image-1207" title="     La ambigüedad del punto en que lo real se mezcla con los deseos y pulsiones " src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/01/folder-300x300.gif" alt="folder" width="300" height="300" /></a><p class="wp-caption-text">     La ambigüedad del punto en que lo real se mezcla con los deseos y pulsiones. </p></div>
<p>Y así empieza. Como todos: lejos de la capital y con el sueño de convertirse en una estrella de rock, con ansias de tenerlo todo. La rutina de Cambridge, Inglaterra, es para viejos y es un karma del que desesperadamente hay que escapar.</p>
<p>Roger Keith Barrett (1946 –2006), más conocido como Syd Barrett, estudió en la secundaria “Cambridge High School”, lugar donde se haría amigo de Roger Waters y David Gilmour, emblemas de la banda británica “Pink Floyd” de la cual Syd también formaría parte y además sería el principal compositor en la primera etapa del conjunto, la “más psicodélica” como bromearía Woody Allen.</p>
<p>Barrett se adscribe a un estilo compositivo y poético único para la época que le tocó vivir, por esto no tardó en ser adulado por los “entes críticos” de la sociedad londinense. Las presentaciones de Pink Floyd estaban cargadas de colores y experiencias lisérgicas explosivas, desencadenando una respuesta efervescente en una juventud cada vez  más maravillada por la rareza e inadecuada belleza que Syd plantea en sus arreglos y melodías. La psicodelia ve nacer a su hijo pródigo cuando “los Pinks” entran al Abbey Road y estrenan su primer larga duración: “The Piper At The Gates of Dawn” (1967); obra apabullante, repleta de nuevos sonidos y de nuevos viajes  hacia lugares irreconocibles y deformes. La respuesta de la audiencia fue positiva y de ahí en adelante el mundo fue un poquito más colorido. El joven de Cambridge presenció en carácter de principal el nacimiento de un nuevo movimiento: La psicodelia. El 5 de agosto de 1967 Syd Barrett podía tachar como cumplido uno de los puntos de su lista de sueños.</p>
<p>Luego de esto la salud mental del “niño prodigio” explotaría en todas direcciones, dejándolo inmerso en su propio mundo. El LSD destruyó el cerebro del compositor, quien tenía antecedentes de esquizofrenia que se vieron agudizados por  el uso de dicha sustancia. Así bien Syd dejó la banda y rompió cualquier lazo con sus compañeros, quienes para él ya eran casi unos extraños.</p>
<p><strong>¿No me extrañas&#8230; para nada?</strong></p>
<div id="attachment_1208" class="wp-caption alignleft" style="width: 310px"><a href="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/01/syd_barrett.jpg"><img class="size-medium wp-image-1208" title="El viajero sonico por excelencia. Ruido interestelar sin moverse de la cama.  " src="http://surruido.com/wp-content/uploads/2009/01/syd_barrett-300x210.jpg" alt="El viajero sonico por excelencia. Ruido interestelar sin moverse de la cama.  " width="300" height="210" /></a><p class="wp-caption-text">El viajero sonico por excelencia. Ruido interestelar sin moverse de la cama.  </p></div>
<p>Tras recluirse en su pieza por cierto tiempo, Syd decide volver a grabar sus creaciones y por eso contacta a Peter Jenner con quien comienza unas sesiones en mayo del 68, qué fecha, pero que  los comportamientos impredecibles de Barrett terminan abortando. Así, el trabajo es retomado en 1969 ahora junto a Malcom Jones, el cual rápidamente lo dejaría por razones aún misteriosas. En ese momento, con la producción a medias, David Gilmour y Roger Waters se apersonarían en calidad de productores del álbum que  finalmente llevará el título “The Madcap Laughs” (1970), primera incursión como solista del “Crazy Diamond”.</p>
<p>El resultado de este  sinuoso proyecto es nada menos que una tortuosa pieza. Una placa que muestra a un Syd Barrett desnudo e inmerso en sus contradicciones, llevándonos a lugares de intenso dolor, con una mayor cercanía al blues que en su participación con los “Pink”. En varias canciones se pueden escuchar simplemente los crudos registros de una “Telecaster” y una voz, exhibiendo a un ser destruido psicológicamente pero, no por esto, con una menor capacidad de innovación.</p>
<p>La belleza de las canciones y la extrañísima manera de componer del autor agregan otra piedra angular en la historia de la música de vanguardia. Los productores –incluyendo al propio Syd Barret- tuvieron la valentía de grabar y archivar el hundimiento de una persona en un mundo nuevo, totalmente desconocido. En  “Love You” –tema de tinte infantil, característico de Syd y en la senda que edificó en“Bike”- y “No Good Trying”, ambos puntos altísimos de la obra, se contó con el acompañamiento de los fundamentales “Soft Machine”; “Dark Globe” es, en tanto, una canción de letra memorable y melodía pegajosa; “Golden Hair”, folky oscuro de estilo Donovan, hace que los pelos se ericen; “Here I Go” también aporta uno de los momentos con mas beats y de sonido totalmente envolvente.</p>
<p>“The Madcap Laughs” es un disco fundamental para cualquier persona en algún momento tenga el deseo de convertirse en otro, sentimiento por lo demás bastante psicodélico, valga decir. Tal vez a primera vista los multicolores no alcancen los matices de “Piper&#8230;”, pero si se escucha con detención podremos encontrar toda la gama de sensaciones catárticas que los sonidos nos pueden entregar. Las risas de un inconfundible genio que siempre seguirá brillando para quienes posean ojos de caleidoscopio.</p>
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