Artículos realizados por César Garcés
Fritos de celuloide, Terapia melómana »
No hay ambiente más amniótico para The Dude que la cabina de su auto mientras su compilado de Creedence suena a todo tarro. Un porro gigante en una mano y una cerveza en la otra completan el cuadro perfecto. Un melómano frente a la cámara es un personaje de atractivo innegable, su esquizofrénica relación con la música es una mezcla de salvación y condena. Un punto emocional a medio camino entre un amor redentor y la adicción a la heroína. Además, es la excusa perfecta para lucirse con un soundtrack de la puta madre. He aquí algunos casos de interés.
Fritos de celuloide »
El profesor Humbert Humbert espera realizar su venganza. Lo tiene todo planeado: Claire Quilty ha de mirarlo a los ojos, habrá un discurso clamando por justicia, tendrá entonces el culpable tiempo de entender, arrepentirse y finalmente morir baleado. Pero la escena literatosa con la que Humbert ha fantaseado resulta en un patético asesinato a tropezones, digno de una comedia de tortazos. Este es tan sólo uno de los fracasos en los que caen los personajes de “Lolita” (1962), pues Stanley Kubrick recurrió a la novela de Vladimir Nabokov que bucea en uno de los impulsos humanos que más nos hace comer la mierda de la derrota: los apetitos sexuales.
Fritos de celuloide »
William Wyler está inscrito en la historia del cine como el hombre en la silla plegable tras Ben-Hur. Voraz devoradora de premios óscar (junto con Titanic) asocia el nombre de su director con carrozas relucientes, accidentes casi mortales que aprovecharon de poner en la película, maltrato animal en beneficio del celuloide y, obviamente, el timonel de la Asociación Nacional del Rifle, Charlton Heston. Pero 1965 guarda una deliciosa sorpresa, y una estrellita brillosa en el currículum de Wyler.
Fritos de celuloide »
Neil Simon es un exitoso -¡Miento!, un exitosísimo- dramaturgo estadounidense, y aunque no cuenta con la suerte de su colega Tennesee Williams de haber logrado plasmar su obra en peliculazas como “Un Tranvía Llamado deseo” y “Baby Doll”, sí se han hecho largometrajes más que dignos de sus títulos más célebres, lo que nos permite saborear un poco la tinta de su pluma cálida, humorística y sensible.
Fritos de celuloide »
La biografía de Billy Wilder estará siempre cubierta por el manto de la duda, pues nada de lo que hubiese salido de su boca puede ser creído a pie juntilla. Si vio o no cómo soldados nazis mataban a palos a un anciano judío, si debió trabajar como acompañante de señoritas de sociedad o si vivió en el baño de un hotel durante sus primeros años en Estados Unidos. El gusto por adornar la realidad y hacérsela tragar a sus interlocutores lo heredará Kirk Douglas en 1951 cuando interprete a Chuck Tatum.













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