Javier Barría: “La música habla más que una nota de prensa”
22 marzo 2011 3 comentarios
Con El Dimutivo del Frío hace algunos meses rondando, Javier Barría se mantiene como un buen tema de conversación al momento de revisar a los músicos más inquietos del pop chileno. Su diversidad pero a la vez apego por el valor inmortal de una buena melodía, lo ponen en un sitio de importante consulta. Surruido conversa con el autor de Cortinas Naranjas.
¿Cómo enfocaste la concepción del diminutivo del frío?
Sí, fue bastante consciente el querer hacer algo diferente. Tenía una serie de sonidos nuevos en el sintetizador. Antes grababa de
forma más precaria y poco a poco los sonidos de teclados han ganado espacio en lo que hago, después de años de escuchar música. Intenté, por decirlo así, ampliar la paleta y en el camino dejé de lado un disco más tradicional, de guitarras. Como no se complementaban, no me la pude, así me decidí por uno de ellos. Todas las canciones que cumplían con esa estética de sintetizadores, teclados, la puse en este disco.
¿Cómo fueron apareciendo las canciones justas para este disco?
La primera fue el pájaro y el nido, que me recordaba cosas muy antiguas mías, que tenían que ver tal vez con Spinetta, con Charly García; tenían más presencia de máquinas e inmediatamente quedaron fuera de la línea de aquel hipotético disco de guitarras Partí jugando y se abrió una ventana hacia un nuevo disco; varias canciones partieron más espontáneamente, con una guitarra y después en el computador, programando. Son métodos bien diversos por los cuales llego a la canción.
Mientras grabas tus álbumes, ¿cuentas con el apoyo de alguien más?
Primero que nada, me encargo de ser mi propio productor. Trato de grabar los discos por mi cuenta. Al tocar en vivo me apoyo de otros músicos, donde ellos aportan más de lo que aparece en el álbum pero siempre bajo mi supervisión.
Hace algunas semanas leí una crítica del periodista David Ponce sobre uno de tus discos anteriores. Él sostenía que algo que caracterizaba tu música era el evitar ese orden natural de estrofa-estribillo, y que por tanto perseverabas más en las armonías.
No estoy tan de acuerdo. Siempre busco el estribillo, claro trato de rebuscar un poco la llegada a ese estribillo.
Por ejemplo, pensaba en Historia de terror, que tiene una estructura muy circular, que evita de alguna forma ese juego con el estribillo.
Sí, pero alcanza un peak cuando sube de tono, como donde dice “los discos de los pisos”. Cambio de tono, busco algo nuevo, pero siempre trato de lograr una melodía recordable; soy bastante ordenado en esto. No busco hacer nada muy raro o rupturista sino darle un poco la vuelta la estructura y los arreglos.
Un asunto interesante en tus discos, fuera de la preponderancia de teclados y programaciones, es la variedad de los arreglos. Historia de Terror me recuerda a Burt Bacharach.
Sí, no lo había pensando pero ahora que lo dices puede ser. Me encanta el disco que Bacharach hizo junto a Elvis Costello. Debe haber algo de ese disco que me ha marcado mucho y siempre quise hacer algo similar.
¿Piensas mucho en hacer algo similar a tal o cual referente?
No, en general me parece un mal que se debe erradicar. Quizá lo mejor que uno puede hacer es tener como referente sus propios trabajos anteriores.
¿Qué grandes diferencias hay entre El Diminutivo del Frío y tus discos anteriores?
Las canciones son más concisas. Introducción a la Geometría nació en la sala de ensayo y a la distancia veo que algunas canciones se alargaron muchísimo pero bueno ya está hecho. En Diminutivo hacia canciones que ni siquiera superan los tres minutos, y el álbum completo dura 38 minutos, y me preocupé de que no tuviera más canciones de la cuenta. A propósito, me reí muchísimo con la gente que se quejaba de que el último disco de Radiohead era muy corto por durar 37 minutos. ¡Si es lo más normal del mundo! En los ochenta y antes todos los discos duraban eso. Volviendo a mis discos, creo que Introducción era un poco más romántico, luminoso; mientras que, en cambio, Diminutivo es más oscuro, críptico, quizá no tan comprensible a la primera oída. Historia de terror, por ejemplo, se inspira en el terremoto y le dio un aura un poco pesimista, fruto de lo que fue el 2010 para nosotros.
Sobre tus letras, ¿te inspiras en la realidad para tus letras? ¿Te preocupas de la contingencia o son experiencias eminentemente personales?
Trato de mantenerme informado, pero no me gusta demasiado que aquello permee mis letras aunque, como en Historia de Terror, a veces ocurre. Estaba en Concepción mientras ocurría el terremoto, y vi una ciudad colapsada y creo que esto marcó el ánimo del disco. Ahora bien, hay letras que escribí hace ya varios años y de hecho, algunas canciones como en el caso de Estábamos Unidos de América simplemente pegué trozos de letras distintas.
¿Cómo hacía Spinetta en Artaud?
Sí, quizá, buscando que adquiriesen algún sentido dentro de ese collage. Siempre estoy haciendo anotaciones que después ocuparé. Rara vez las letras surgen de forma espontánea.
Es destacable tu asidua producción de discos. Si no me equivoco, ya llevas siete álbumes desde el 2004. ¿Se relaciona esto con una especie de disciplina autoimpuesta de componer y grabar permanentemente?
No, sucede que antes tenía más tiempo, justo al salir de la universidad. Ahora ya no lo tengo así que privilegio la creación espontánea lo que me hace valorar mucho más mis canciones actuales. Te digo que hace seis meses que no compongo una; se acabó la época fértil.
Leí en una entrevista que Nick Cave iba todos los días a una oficina para componer canciones de nueve a tres de la tarde.
Me encantaría hacer algo así, pero tendría que dejar de tocar por varios meses; y yo me dedico a esto. Ojalá en algún momento pueda abocarme a escribir con tiempo, producir demos con calma, grabar, en fin.
¿Dónde grabaste el disco?
En mi casa, también en una cabaña en el sur donde estuve un par de días. Algunas cosas las hice en casa de un amigo en Buenos Aires, donde se pudiese; nada fue muy metódico. La mezcla tomó algo más de tiempo.
¿Cómo es tu forma de insertarte en el escenario de la música chilena? Haces un intensivo uso de las redes sociales y has hecho giras por Argentina, por ejemplo.
No sé cómo llegué a esto. Recuerdo que en el 2005 subí mis primeras canciones a la red en formato de podcast; en esa época no existía tan masivamente la descarga de discos de Internet. Sí, había programas como soulseek, p2p. No te servía de mucho tener tus discos en soulseek si carecías de una introducción así que la difusión, salvo por amigos, era prácticamente nula. Después abrí un my space, que para el 2006 era una red conocida al menos entre músicos. No existían redes sociales y básicamente se dependía de las radios y como mi material estaba grabado en forma casera no cumplía el estándar de calidad exigido. Recuerdo que por entonces me invitaron a un programa en la Radio Universidad de Chile y tocaron diez canciones mías, fue algo genial. Creo que todo cambió con Facebook que es una herramienta que nos ayudó a muchos, pero la verdad nunca he hecho muchos esfuerzos, como campañas y otros temas de marketing: soy mi propio agente. Todo el trabajo lo ha hecho el público que me sigue, recomendando mi música. Sí me he preocupado de ir a tocar a muchas partes, mostrando mi música; no basta que tu disco esté en Internet, debes ir a alguna radio o lugar a tocar. Es un buen trabajo y me permite estar moviéndome todo el año. Creo que esto es más importante que lo que se pueda hacer por internet. La escena santiaguina es muy centralista y yo intento no seguir este patrón.
¿Qué ocurre con tus contactos fuera del país?
Son públicos reducidos, son gente que conoce mi trabajo y me ayudan. Allí se abre una puerta.
¿Qué opinas de la escena actual de la música pop o rock en Chile?
Creo que se ha retroalimentando muy bien. Hace diez años había músicos pero no había público, era bien pobre la cosa, muy entre amigos. Ahora he constatado que hay un montón de público deseoso de escuchar músicos chilenos; lo encuentro muy saludable.
Hace algunos meses se publicó un artículo en el diario El País donde se vindicaba la escena pop chilena.
Una cosa es el público y otro la prensa. A estas alturas nada me sorprende; pensar en música chilena encerrada en un territorio es algo absurdo. Uno tiene otros públicos, en distintas partes, producto de Internet. Claro, tal vez en los noventa sería un hito, pero actualmente ya no provoca sorpresa. Por lo menos en mi caso, pienso en otros públicos, en gente que escucha mi música en Argentina, en España.
¿Qué te parece la prensa musical chilena? ¿La tradicional y la independiente? En términos de crítica, apoyo al desarrollo de la escena….
Medio hiperventilados quizá producto de la sobreoferta de música, medio Musical Express. Son un poco segregacionistas, tincados: una música debe estar arriba y otra no. Con este auge del paraíso del pop y ese folclore medio tránsfuga, se han dejado de lado las bandas de rock que aún siguen siendo música chilena. Esto no me gusta mucho: solo ver una parte de las cosas, tomando en cuenta que hay público para todo.
¿Qué crees que provoca esto?
Es un tema generacional, depende de quiénes hables. Los periodistas que escriben hoy eran niños en los noventa y apenas se acuerdan, no sé, de Nirvana. Creo que todo está bastante en pañales y hay que esperar unos diez años más para tener una visión más clara del tema, qué fue y qué es lo que quedó de todo esto. De todas formas, es el inicio de algo bueno.
¿Cómo es tu relación con los medios?
He hecho mi trabajo bastante al margen, de formas más bien espontánea. Saqué el disco y no hice ningún tipo de gestión de prensa y fueron los propios periodistas que me hicieron algunas notas, por ejemplo en la Extravaganza. Para el lanzamiento del disco le pedí una amiga periodista que me ayudara a promocionar la tocata ya que es el único concierto oficial que haré en Santiago por un tiempo. La música habla más que una nota de prensa. Todo debe ser más espontáneo.
¿Qué proyectos musicales tienes?
Voy a viajar durante los próximos meses y para el invierno retomaré un disco que tiene más sonido de banda, con batería, guitarras eléctricas; algunas son canciones re viejas, del 2008 o del 2009.
Pareciera que independiente de los arreglos, de la cobertura que se le dé a la música, lo que importa sigue siendo cuán sólidas y convocantes son las canciones.
Bueno, si de trata de estar al día y buscar novedades a como dé lugar, por lo menos yo no escucho mucha música de hoy en día. Pocas bandas me han llamado la atención, como para decir oh, qué increíble; quizá lo último de The National. Sigo músicos antiguos o redescubro cosas que escucho hace tiempo.
¿Cuál percibes que ha sido tu disco fundamental, donde tu obra alcanzó una cierta madurez?
Personalmente, mi favorito es Ciudadano B. Cada vez que debo volver a él para ensayar canciones para algún concierto me sorprende; ahora, a la gente le gusta mucho Introducción a la Geometría, quizá porque contiene canciones más conocidas y que han generado más identificación.













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Muy buena nota Rodrigo
Excelente nota, creo que hay varios que están en la misma categoría de ignorados por la prensa más masiva. En todo caso el público no es tan gil, viendo los scrobblings en last.fm de los nuevos grupos pop chilenos Javier tiene un alto reconocimiento junto a grupos como Primavera de Praga, Leo Quinteros, Reina Morsa, Mil Jinetes, CHC, Jirafa Ardiendo… Javiera Mena y Gepe son excelentes, pero el mundo no se acaba ahí… Caso aparte en Francisca Valenzuela, en mi opinión un clon malo de Fiona Apple y tremendamente supervalorada… En mi blog (http://grooveplaylist.blogspot.com) tengo una entrada con el ranking por scrobbling en last.fm de los nuevos grupos pop chilenos, por si quieren copuchar…
Me gustaron las preguntas, pero todavía no entiendo por qué Barria se queja tanto de la prensa. Recuerdo una vez que lo trolearon y mando a un grupo de amigos a un blog a postear en onda matonaje… mal por él. Mejor que intente hacer algún disco bueno y por mientras, ya que todavía no lo ha hecho, baje el moño. Partamos por sus letras que son irrisorias, y sus melodias irrecordables. Donde barria graba 40 canciones malas como la leche con nata, Gepe graba 4 buenas. No es por compararlos, pero, basta, Barría es la eterna queja del musico que nunca llama la atención debido a ser una mala copia de algo que ya se hizo, y se hizo mejor.
Nada, solo decir que me gustaron las preguntas del periodista y la forma de llevar la conversación.