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Un hombre y su oficio: el nuevo disco de Crowded House

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21 julio 2010
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Qué quedará cuando el óxido, la erosión irreversible del tiempo se lleve consigo la estética, la experimentación, la búsqueda de los nuevos lenguajes en esto del pequeño pero a la vez tan fascinante mundo del pop: bueno, permanecerán las canciones. Éstas no las puede desestabilizar nada, ni las modas, ni los desastres financieros, ni la polución ácida. Estarán más allá de todo, porque simbolizan el principal triunfo del ser humano: celebrar su estadía en el mundo, y si hay tristeza y pesadumbre, éstas deben ser cantadas con elegancia, con gusto, porque sufrir no puede ser algo vulgar ni tópico sino importante y revelador.

De acuerdo, a mí también me parecen geniales Trout Mask Replica (Captain Beefheart) e Y (The Pop Group). Pero no necesito que me apuren demasiado para elegir la música que preferiría escuchar para refocilar mi espíritu y convencerme de la necesidad de apostar por más. Sí, es una canción, una irrefutable, como las de Paul McCartney, las de Ray Davies, las de Brian Wilson, en fin, ya saben de lo que hablo. Y, claro, detrás de los colosos, viene no muy lejos de ellos, Neil Finn, el hombre de Crowded House.

Hay nuevo disco de Crowded House, Intriguer, y es tan magnífico que sin hacer nada, aquí sentados pierna arriba, cada dos o tres años, él vuelva con diez o doce canciones que ponen los pelos de punta. Puede ser junto a su hermano Tim, a modo de Finn Brothers, o con su banda madre, ésa que partió hace ya casi treinta años en Auckland, Nueva Zelandia.

Es notable este regreso, además, porque Neil Finn pasa por el mejor momento de su carrera: desde Everything is Here, 2004, disco firmado junto a su hermano, las cosas se han puesto muy serias. Es el envejecer, la calma de la madurez, un cierto toque otoñal, lo que ha transformado el pop, perdón El POP, de Neil Finn en algo sublime y con pasta de clásico. El 2007 sorprendió con Time on Earth, un álbum apesadumbrado por el reciente suicidio de Paul Hester, baterista fundador de Crowded House. El disco fue un magnífico réquiem por un compañero y un regreso tan apropiadamente producido, arreglado, que no sería desproporcionado compararlo con lo mejor que Paul McCartney ha firmado en los últimos años, específicamente Chaos & Creation in the Backyard.

Y ahora, hace algunas semanas apenas, tenemos entre nosotros a Intriguer. Y donde sea que se pinche el álbum, el corazón precipita sus movimientos. Las melodías están de nuevo donde corresponde, en medio de la elegancia y el pausado desenvolvimiento finniano, una especie de Ray Davis con más bondad y menos cinismo. Escuchen, por ejemplo, Twice If You’re Lucky: “Breathe it out, I can hear you now, You think reality’s shut you down/ And you’re locked away Where you can’t get out/ Spent awhile on your back/ But you know what it means to me, babe/ In the course of a history, hey It all makes sense to me somehow And it’s not what it used to be, no/ We’re suddenly free to let go And look what’s happening now”.

Justo antes de dormir, uno debiese pensar en Neil Finn o en Nick Lowe y así sería bastante más fácil conciliar el sueño. Gente que sabe hacer bien su trabajo, tipos sencillos que se encargan por nosotros de nutrir a la realidad del preciado combustible de la belleza, que absurdamente nos encargamos de hacer trizas día tras día. El mensaje es sencillo, parece decir Finn: todo está lo suficientemente estropeado, ya lo sé, pero mira, no estaría tan fuera de lugar que lo intentaras una vez más, quién sabe, ésta puede ser la ocasión, la tan ansiada. “You will love this one, You will love this one, As if we create something magical, honey. There are times that come, These are times that come, Only once in your life or twice like mine”. Bienvenido Neil, por enésima vez, volviste a levantarnos el pecho.

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