Cadenasso: Sala SCD Bellavista, sábado cinco de junio de 2010
8 junio 2010 2 comentarios
Cómo se nos viene encima la guitarra de palo. ¿Qué ha pasado? Una fiebre de bucolismo se toma la metrópoli. Hay tanto bardo suelto por allí, fascinando por los cantos acústicos de tal o cual referente. Porque a veces los vemos en la nostalgia abrumadora de la trova, a veces recordando lo bueno que era Dylan y lo malo –casi siempre- que son sus copias. Y por último tomando a la Violeta para interpretarla con no mucha luz. En fin, que a veces cansa esto de los obsesos acústicos, porque se notan las costuras, la falta de talento y guía, de canciones y arreglos que posean algunas sustancia y estatura. Como esa hoja de calco que filtra los márgenes del original, pero permea también imperfecciones y borrones. Y es por esto que vale la pena ver a Cadenasso. Hay algo más, porque su propuesta como solista tiene una ambición y una expresión cristalinas. Vigorizante, en suma.
El pasado sábado cinco de junio, Cadenasso –que no es otro que Felipe, el de Matorral, usando su apellido-, lanzó su primer disco solista, El Movimiento. Un álbum que ya daba vueltas desde diciembre de 2009, con Convicción como primer corte.
¿Qué nos ofrece Cadenasso? Es interesante su propuesta porque su visión folk prefiere centrarse en las armonías, en la arquitectura, más que en las melodías; tal vez no por carencia de mejores armas, sino precisamente como un motivo de búsqueda y estilo. Y he aquí una diana anotada. Su puesta en escena logra muchas veces una estimable sutileza y cualidad orgánica. Recordemos que lo acompaña como banda estable Leo Quinteros en un dosificado y profundo piano- quien también ofició de productor del disco-, Bernardita Martínez en un apropiadísimo contrabajo, y Gonzalo Planet –compañero de Cadenasso en Matorral, en percusiones, guitarra y bajo, ocasionalmente. Y en un clima de cuidada evocación, Cadenasso entrega en diversas ocasiones una sensación de espectrales reminiscencias urbanas. Su música se esconde en piezas y salones de ciudades de baja frecuencia, de andar cansino y tiempo suficiente para un té, sopaipillas pasadas y añosos álbumes de fotos. Construye imaginerías de ocasos perdidos y juegos inconclusos en la plaza de la esquina.
Lo que constituye la gran noticia de El Movimiento es precisamente su control y vocación por no agotar una vez más el cliché. Comparte y reparte aguas y créditos. Sus canciones, que a veces parecen letanías o mantras tan familiares en la historia de nuestro folclore, inmediatamente buscan otro techo bajo el cual guarecerse y así evitar miradas gruesas.
Lo dijimos en diciembre y lo decimos ahora: El Movimiento es un disco valioso que desde ya se apunta en la parte de alta de los lanzamientos chilenos de la temporada. Y que este ensueño vespertino invernal nos espere en la siguiente parada del tranvía de las cinco.
Fotografías: Rolando Millán












Este blog utiliza
que comentario mas acertado, la musica de Cadenasso me produce lo mismo
saludos
A mi me produce lo contrario. Encuentro realmente muy fome la música de Felipe Cadenasso. No me compro mucho el comentario.
Saludos