Los dilemas de un viejo Zorro
30 marzo 2010 1 comentario
Abordar una película de Wes Anderson a pocos días de haberla visto puede implicar una subjetividad abismante. Con lo difícil que resulta separarse de ese mundo fantástico que en cada una de sus películas muestra. Fantastic Mr. Fox. como en la mayoría de sus obras, nos muestra personajes enfrentados a su existencia, hacia dónde van, y a entender su naturaleza. El cuento de Roald Dahl, más que verlo como lectura de adultos disfrazada para niños, debe permanecer intacto en su infantilidad ya que es ahí donde se encuentra la fuente inagotable del escritor y, por qué no decirlo, de Anderson como director.
La historia comienza en el pasado. Un joven zorro espera a su amada, para realizar la caminata de vuelta a casa. Desde un comienzo se nos muestra el carácter de éste; avezado, galante, siempre optando por el camino más atractivo sobre el más fácil, un animal salvaje. The Beach Boys con Heroes & Villians de fondo. De pronto, la pareja se ve atrapada en una situación que hace peligrar sus vidas. La mujer le cuenta que está embarazada y que si salen vivos de esa, tiene que cambiar radicalmente su estilo de ser, no quiere pasar su vida al lado de un bribón.
Doce años-zorro transcurren, ya una familia conformada y el líder de ésta, quien trabaja escribiendo columnas, cree que ya es hora de surgir en la vida. Por lo que decide cambiarse de casa a un árbol frente a tres fábricas, las cuales Mr. Fox., en el pasado visitó para divertirse, robando. Acá hay un elemento clave en la obra, ya que es el instante donde el personaje se enfrenta a sus dos formas de ser; lo correcto frente a su naturaleza, su pasado frente al futuro que quiere para él y su familia. Termina cediendo en la clásica “última misión”, en donde intentará robar en un Triple Golpe las fábricas vecinas. Lo que acontece es de esperar y no es motivo de esta columna precisar el desenlace de la obra, pero coherente con las historias del director, los personajes viven experiencias que los someterán a grandes pruebas de vida y que cambiarán sus perspectivas para siempre. Una esposa decepcionada por una promesa rota; un hijo que ve amenazado su sitial con la llegada de su perfecto primo Kristofferson; y este último que cae por la enfermadad de su padre, en una familia disfuncional. Eventos críticos que, como a todos, nos cambian la vida y nuestra subjetividad.
El filme se transforma en una maravilla, desde su estética hasta su profunda línea argumentativa, la cual toca temas estructurales. Respecto a la primera, la animación está a cargo de Mark Gustafson, quien junto al delicado trabajo de cámara de Anderson y su equipo, logran a través de la técnica de Stop Motion, un resultado inigualable en aspectos como tomas, colores logrados, movimiento e iluminación, en una mezcla perfecta entre lo innovador y lo clásico. El estilo del director se mantiene intacto, independiente de si su imaginario se aplica a personas reales o animadas, su visión trasciende la técnica. Más precisamente, su visión es su técnica.
En argumento, la historia es sólida en la medida que aborda lo estructural, lo que a todos nos pasa. Desde el amor al deseo, de la cultura a la naturaleza, numerosos son los factores con los que astutamente el genio detrás de los Tenenbaums (2001) logra volver su cine tan fácilmente identitario, sintiendo que sus historias nos tocan. Sus personajes son surrealistas, casi irreales, pero incluso cuando estos sean animaciones, sus historias logran conmovernos porque logran mostrar la misma fragilidad a la que están expuestas nuestras vidas. En cualquier momento un evento aparece y pone nuestro mundo de cabeza, todo lo que creíamos tener controlado se nos escapa de las manos y nos vemos inmersos en una parte de nuestra historia que cambiará lo que nos quede de vida.
Wes Anderson sigue nutriendo de talento una filmografía que el paso de los años lo volverá -sí que lo es- un referente de nuestra época.















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esta no la he visto, así que lo único que tengo para decir es:
EMPRESTALA LUEGO PO SIMON!!!!!
(jajajajaj)
pd: que mierda que no llegue al cine