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Felipe Cadenasso y el lanzamiento de El Movimiento: “Me interesaba hablar de aquello de lo que nadie habla demasiado”

por Rodrigo Burgos
23 Diciembre 2009
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Cerrando la temporada con buenas noticias. Quizá uno de los discos que generará interesantes coloquios durante la primera parte del 2010 nos llega por gentileza de Felipe Cadenasso, guitarrista de Matorral. Su debut como solista, El Movimiento, publicado bajo etiqueta Cápsuladiscos, es un revitalizante muestrario de acusticidad quieta y preciosista, dadivosa en arreglos de bronces, cuerdas y pianos, evocando imaginerías perdidas en los recovecos de la República.

No existía un plan especial ni una intención premeditada. Al terminar el traumático proceso de grabación del álbum Resonancia en la Zona Central de Matorral, y a la espera de su publicación, Felipe Cadenasso ya acumulaba un puñado de canciones que no encontraban espacio en el derrotero discográfico de su banda madre. ¿Qué hacer? Apañárselas con un lanzamiento solista, así se lo aconsejó Gonzalo Planet, bajista de Matorral y colaborador en la grabación de El Movimiento, debut solista de Cadenasso, junto con gente como Bernardita Martínez, bajista de Guiso, entre otros.

“Sé que Matorral está relacionado con cierta estética de rock retro y de una especia de sonoridad chilena, pero no deseaba quedarme pegado en un estilo y busqué dar un giro. La verdad, éstas son canciones que compuse a lo largo de varios años, algunas estaban guardadas esperando una oportunidad de salir. Son ese tipo de canciones que compones en tu pieza”.

El Movimiento es un disco que desarrolla un tono que suena invariablemente afincado en estos pagos, aunque esa tesitura no pareciese –en palabras de su autor- ser particularmente consciente. El vínculo con lo vernáculo está dado, al parecer, a través del diálogo que Cadenasso sostiene con ciertas tradiciones urbanas. “Me interesaba investigar en cosas familiares, desarrollar una perspectiva urbana relacionada con lo que hay en barrios como Yungay, en el caso histórico de la ciudad, donde hay casas que todos conocemos, típicas, y que más o menos sabemos lo que podemos encontrar en su interior”. Felipe nos habla del misterio de las antiguallas que se esconden en calles como Esperanza, Cumming o Sotomayor. Lugares en que los objetos son capaces de reconstruir vidas ya extintas, existencias que hablan de un Chile anterior casi fuera de foco, donde tanto el hablar como las formas de vida tenían una desenvoltura diferente.

“No me di cuenta hasta que acabé el disco. Me percaté que había canciones que tenían una ambigüedad que es parte de ese léxico añejo, por ejemplo cuando una abuela te dice que anoche sintió una presencia. Te trata de usted, inclusive te puede parecer que está bromeando, pero no, ella habla en serio. Pensé mucho en esas formas, no tanto en su valor estético sino en esa forma de restituir vidas pasadas”. Pero ojo, esto no es una sesión encubierta de espiritismo. “No es que uno quiera visitar a los muertos, pero abres un cajón, no sabiendo con qué te vas a encontrar, y te topas con una libreta llena de anotaciones, o ves fotos de un pariente y comienzas a elaborar una historia a partir de esto”.

Lecciones en medio de la vida
Todo tiene que ver con cruzar un umbral, entrar en una nueva etapa. El Movimiento habla de eso precisamente: de rotar hacia un espacio en que las cosas comienzan a observarse desde perspectivas inéditas. “Tengo 31 años, y uno naturalmente se replantea su vida. No me interesaba hablar de las cosas aparentes, de lo que está en la cresta de la ola. En cambio, me interesa esa suerte de metafísica urbana, de esas cosas sobre las que nadie habla demasiado, de lo que se esconde en los barrios tradicionales, los mensajes que uno puede hallar en un patio de luz, en una figura religiosa, en muebles viejos”. Cuestión de establecer puentes, de ejercer cierta arqueología doméstica. La señora que a uno lo mira incrédulo por no creer en las presencias, sin perder jamás la amabilidad y hasta invitándonos a tomar una taza de té en su centenario comedor.

El Movimiento marcó otro debut: el de Leo Quinteros como productor. El autor de La Enredadera se encargó del proceso de supervisión, tarea feliz en palabras de Cadenasso. “En una ocasión me presenté en la SCD con estas canciones. Leo se acercó y me dijo que le encantaría producir el álbum; me comentó que le atraía la idea de grabarlo en un museo. Aquí estuvo la clave, porque yo pensaba exactamente lo mismo, y jamás lo había hablado previamente con él”. Todo marchó sobre ruedas; Quinteros y Cadenasso establecieron procedimientos coherentes de grabación y probaron constantemente alternativas de evolución para los temas. “Fue muy positivo. A Leo yo lo conocía a través de tocar juntos y poco a poco nos fuimos haciendo amigos; con Matorral siempre fui yo quien me encargaba de la producción, pero ahora me gustó la participación de un productor que aportase como un músico más”.

¿Y qué ocurre con las expectativas? Tranquilo, por las piedras. Sabiendo que ésta, la chilena, es una escena veleidosa y donde la exposición mediática tiene no pocos filtros, lo importante es conseguir difusión donde y al precio que sea. “Si la gente baja o copia el disco, yo, feliz. Lo que me importa es que el álbum se difunda, ya sea a través de los medios, de boca en boca, o de forma más under. Antes, en los noventa, en los tiempos de las ventas por miles, uno pensaba diferente. Ahora, todo ha cambiado; estoy muy satisfecho con la calidad de las canciones y la grabación, creo que es lo mejor que he hecho hasta ahora. Por eso, me interesa que la gente pueda acceder al disco”. ¿Y la rotación en radioemisoras? Cuesta conocer los criterios que determinan qué va y qué no en las parrillas programáticas de la radiofonía nacional. Harina de otro costal, que se dice.

Siguiendo la reflexión sobre la música popular en Chile, surgen las inconsistencias. Una plataforma que solo parece dar espacio para los nombres de alta venta y que no guarda proporciones adecuadas con las bandas de alcance más restringido. “No puedes pedirle a Guiso o a The Ganjas que llenen el Estadio Víctor Jara o que lleven pos sí solas mil personas a un recital; ni siquiera Gepe podría hacer eso”.

¿Consejos de una sobreviviente de la independencia como bandera? Antes que todo, cuidar la integridad de la música. “No puedes depender de factores que no puedas controlar. ¿Qué ocurre si no vendes 500 copias de tu álbum? ¿Te vas a la cresta? ¿Y si no ganas 400 lucas mensuales? ¿Te retiras? Junto con Gonzalo (Planet) hemos acordado que queremos seguir haciendo discos hasta viejos y que el modo de cómo nos ganemos la vida depende de cada uno y no del grupo. Claro, ojalá nos vaya mejor y el grupo consiga mejor difusión, pero lo importante es seguir haciendo música”

Mientras tanto, que la música siga con convicción, como reza el primer sencillo de El Movimiento. Que el impulso inicial de la música, la magia de tocar, componer y ensayar se lleve por delante a las vicisitudes. Y he aquí un primer tanto para Felipe Cadenasso, quien siente que con El Movimiento ha hallado una voz, un sonido, una madurez. No nos queda más que encontrarle un poco de razón y darse el tiempo de escuchar un disco que asegura más que un par de audiciones.

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