Canciones de ternura y desazón: De cuando Nick Drake vino a nosotros
26 noviembre 2009 3 comentarios
La bella metáfora del arte como salvación y a su vez trampa definitiva del artista. Un recuerdo, la película de Tim Burton El joven manos de tijera; las mutantes manos del protagonista le permitían conectarse con la trascendencia, construir un mundo significante pero también implicaban un alejamiento rotundo del resto de los hombres. Extrapolando la figura ¿Habrá sido éste el precio pagado por Nick Drake? ¿Alcanzar el cénit de un arte quebradizo y profundo a costa de imbuirse en las profundidades de su mortal timidez?
Drake es también un caso máxime de malditismo; sus discos, no obstante cuidadosamente producidos y apoyados por importantes factorías en su época, jamás pudieron captar la atención de un público esquivo e ingrato, preocupado hacia fines de los sesenta en sumarse tal vez a propuestas más acordes con la intensidad social de aquella época. Pasaron muchos años hasta que los tres elepés que publicó Nick en sus apenas 26 años de vida salieran del limbo para recobrar un filón de influencia que a estas alturas lo exhibe como uno de los últimos modelos clásicos del cantautor taciturno y contemplativo. Una muy curiosa travesía.
Ya hace cuarenta años que Drake debutó discográficamente con Five leaves left, un título sobrecogedor: las cinco hojas que restan. De primeras, el entorno parecía el óptimo; Joy Boyd en la producción, Danny Thompson de Pentangle y Richard Thompson de Fairport Convention como parte de un ilustre equipo de acólitos folk preparados para arropar con sutileza y brillantez la aparición de un singular folksinger.
Pero no exageremos, la música del autor de Cello Song no surgió de una sopa primigenia; a fines de los sesenta la escena del folk inglés se debatía saludablemente entre tendencias de mayor radicalismo ancestral –Incredible String Band y Pentangle por nombrar a las puntas de lanza- y la amabilidad del trovador que no tenía problemas en coquetear con el pop y nutrir su obra de un amplio colorido –con Donovan al frente del regimiento-. Drake optó por iniciar su recorrido en el istmo más otoñal e introvertido de Donovan, y más allá. Porque sus letras abandonaban definitivamente el pastoril encuentro con la esperanza hippie; no hablamos necesariamente de un marco pesimista o escéptico pero sí ciertamente de un existencialismo juvenil, a veces temeroso otras tantas iluminado. Recordemos Times has told me, la excepcional composición de aires country que abre Five leaves left: “El tiempo me ha dicho que eres un raro hallazgo, una compleja cura para una compleja mente. Y el tiempo me ha dicho que no pida más para que nuestro océano algún día halle su orilla. Así que he dejado las formas que me hacen ser tal cual soy y lo que realmente no deseo ser, dejo las maneras que me hacen amar lo que realmente no deseo amar”.
El primer álbum de Nick Drake es una expansión del género del folk singer solitario como solo puede entenderse en el marco de discos como éste o el Blue de Joni Mitchell. Una despampanante travesía por el mar de una euforia melancólica, por el temblor emocional de un joven de talento enorme pero con excesivas dificultades para evitar la colisión de una fragilidad con el muro de la realidad diaria.
Es aún un triste enigma que sus tres elepés, diversos, barrocos, espirituales y ambiciosos cada uno a su manera, no hayan encontrado un eco en su generación. La bancarrota moral de Drake tuvo mucho que ver con esto: hacia la época de Pink Moon (1972) Drake apenas tuvo ganas de dejar la cinta con sus desnudas maquetas en la recepción del sello Island como un modo de decir “pueden hacer con esto lo que se les antoje”.
Hoy la historia es diferente. Su música perdura como el vestigio de un alma de difícil acceso, un hombre del que apenas quedan registros como entrevistas y qué decir del casi inexistente testimonio audiovisual; un músico de gentileza y expresividad sobrecogedoras. Y al final, su historia, extraña y aflictiva, estuvo escrita por sus propias palabras en otra insigne canción de Five leaves left, Day is done. “Cuando el día ha terminado, el sol se hunde en la tierra junto con todo lo que se ha perdido y ganado, cuando el día ha terminado.. Cuando el pájaro ha volado, no tienes nadie que te llame por ti mismo, ni tienes un sitio al que llamar hogar, cuando el pájaro ha volado.”












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puta nick drake es lo más… es demasiado pero es que demasiado bueno wn…
Adhiero con Jaimada.
Drake es Increible.
Saludos
Tremendo Drake, el que mejor acompaña en momentos instrospectivos, en lo personal. Que gusto me diò leer el artìculo.