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¡Liberen a Roman!: ¿Hombres por sobre las leyes?

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2 octubre 2009
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Roman Polanski

Este sábado 26 de septiembre uno de los más grandes cineastas europeos de todos los tiempos, Roman Polanski, fue detenido por supuestas acusaciones de haber mantenido relaciones sexuales ilícitas con una menor de 13 años drogada por él mismo. La acusación al instante nos hace alarmarnos, es como si a uno de nuestros músicos preferidos le tocara la misma suerte. Sin adentrarse demasiado lo encontraríamos una injusticia. ¿Qué es lo que generan estas mentes adelantadas que nos hacen situarlos en sitiales que ni las leyes alcanzan?

Hace algunos años, por la misma razón, el director no pudo ir a recibir el premio que le entregaba la academia como mejor director por su film “El pianista”. Parece excesiva la persecución tomando en cuenta que la misma afectada ha pedido que se abandone el caso. Pero si bien es cierto, que muy posiblemente existiría una trampa judicial en lo ocurrido, todo el movimiento que ha generado la noticia es estrictamente relacionado a la importancia que el director posee. Muy parecido a las acusaciones en que se vio involucrado Michael Jackson. Personalidades pop que tienden a separarse de la gente ordinaria. Viven en un mundo de fantasía (que ya nos quisiéramos), una instancia subjetiva que nos devuelve a nuestros estados más primitivos, infantiles, ocultos de la realidad en que todos vivimos. Un lugar en que no existe la muerte, las frustraciones ni los límites. Para el arte este tipo de personas en general se definen como genios, para la sociedad narcisistas, dementes. Ambos apelativos se justifican dentro de su propio ordenamiento, cada uno evalúa según su forma de juzgar la realidad.

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Una mente acosada por sus propios fantasmas

Polanski sin dudas no ha tenido una vida fácil; ya es famoso el asesinato de su esposa con ocho meses de embarazo por parte de Charles Manson. En su niñez vivió en carne propia la persecución nazi, por sus orígenes judíos. Sin duda  es un ser que da testimonio de lo que es dar frente a la adversidad. Su obra es el mejor testimonio de esto. Un hecho no menor es el momento en que ocurre el crimen de que se le acusa, un año después del estreno de posiblemente su mejor obra, El Inquilino, donde interpreta y dirige. Una obra magnífica por donde se le mire, pero mal recibida por la crítica. El suceso ocurre en la mansión de Jack Nicholon, un actor dirigido por él. Pareciera que todo lo que lo rodease fuese cine. Como vivir  cinematográficamente una vida buscando historias que contar, descubriendo planos, imágenes que lo conmuevan y de repente se ve metido en un tema legal, que difícilmente puede explicar.

Seguramente la posición de un artista de este nivel es complicada, se entrega por su trabajo, da todo de sí mismo por desarrollar una obra que a mucha gente la hace hasta mejor persona, rompiendo esquemas, liderando vanguardias. Y sin embargo ve como la ley por momentos no funciona como le gustaría. Porque una mente a esta altura ya entiende como funcionan las cosas, se siente por sobre las leyes porque él mismo las ha transgredido en la alucinación de su obra. Eventos que rompen con la fantasía que por momentos vive, como le ocurrió en su niñez,  y que ahora son solo una experiencia traumática repetida. La ley es necesaria que funcione, pero eventos como éste nos muestran que hay algo que no termina por calzar. Roman.

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