Anticristo – Lars Von Trier
28 septiembre 2009 3 comentarios

Fiel a su estilo, el director danés Lars Von Trier nos entrega un nuevo film que se ubica en el centro de la polémica, lugar que sin dudas le acomoda. Desde una posición crítica intenta abordar fenómenos desde lecturas no convencionales, intentando con afán y muchas veces con éxito diferenciarse de lo que la industria cinematográfica nos tiene acostumbrados. En Anticristo, nuevamente se adentra en los lugares más recónditos de nuestra mente, espacios que se reprimen, que no se aceptan, pero que finalmente son los que nos definen.
La historia se basa en la tragedia de un matrimonio, un evento que cambiará su orden familiar y que el director nos presenta en una escena magistral: en un blanco y negro solemne y elegante, mostrándonos la obertura de su obra. Una penetración explícita que ruborizará a más de un agente de la moral, dos amantes perdidos en el goce. Una perfecta pieza clásica acompaña al evento que desatará la tragedia y que sitúa una de las primeras tesis del autor: la consumación del deseo conduce a un destino trágico. El color aparece y el drama ya está presente, un llanto y un desmayo, son las expresiones de dolor que William Dafoe y Charlotte Gainsbourg, intérpretes de excepción, nos presentan en un plano en que prima la desorientación. Luego el hospital, luego de vuelta a casa y un viaje en tren que conduce al escenario central de la película: la cabaña del bosque Edén – qué mejor concepto para tratar temas relacionados a lo escencial. Lugar elegido por Dafoe, psicólogo sin titularse, quien pretende hacerse cargo del dolor de su esposa por medio de un intento nefasto de terapia, trasformándose como veremos en un simple objeto del duelo melancólico que la madre padece.

Gainsbourg, en otro mundo
El anticristo relativiza la naturaleza del ser humano como un ser por esencia bueno, dando guiños a través del personaje de Gainsbourg, que incluso sería todo lo contrario. Pero no es esperable que un director de esta altura cometa tal ingenuidad, más bien juega con una posición que relativiza, que actúa de opuesto, como en su tiempo lo hizo el Marqués de Sade, donde a través de un personaje que no sabemos si necesariamente lo representa, hace caer tabúes fuertemente arraigados en nuestra cultura. Un personaje ético.
Gainsbourg (galardonada en Cannes por su papel) erige un tótem (imagen paterna), como el psicoanálisis nos ha mostrado lo hace la histérica, para luego derribarlo. Así bien, su esposo no hace más que incurrir constantemente en errores que se basan en ceder al deseo de su mujer. Se posiciona como ley y él mismo la quebranta. “No te jodas a tu terapeuta” le dice y termina entregándose a las demandas de goce que su mujer, ya desesperada, pide. Dafoe vive en carne propia lo que es adentrarse en el goce del otro, lugar donde residen nuestras más oscuras perversiones que a través de la historia siempre han tratado de situarse en lugares externos, inventando figuras como el diablo o anticristos que permitan desresponsabilizarnos.

El mejor director del mundo, según él mismo
El descelance de la película no hace más que confirmar la tesis en un principio planteada, con más elementos en carpeta acerca de la génesis del conflicto, la mujer, ya despojada de sus apelativos de esposa o madre, elimina lo que asocia al origen (y término) del goce.
Seguramente Anticristo de Lars Von Trier vaciará más de una sala y provocará pifias de una audiencia incapaz de comprender y moralmente ofendida, lo que se podrá entender al apreciar los contenidos que se han omitido en esta columna. Pero justamente es este el efecto que se pretende lograr, divide. Los que se vayan de la sala continuarán con sus vidas, negando verdades insoportables y los que se quedan podrán apreciar con más fuerza como un film se extiende hasta convertirse en un fenómeno social. De todas formas, tener en cosas en qué creer es una bendición.













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OOOhhhh…es lo que mejor puede decir alguien que vive tan ajeno a lo real…con los 5 minutos iniciales uno ya sabe que se viene algo mas que serio,delatador..!!! Gran articulo…..como siempre..!!
La película realmente genial, comenzando por la música clásica(a propósito, me gustaría saber a quién pertenece, si alguien supiera) desde el inicio. Una obra de arte.
Pertenece a Händel.