Home » Fritos de celuloide

Las religiones bajo la influencia del “Glorioso Technicolor”: Black Narcissus

por Gabriel Lizama
22 Agosto 2009
2 comentarios
 El simple ser humano contemplando la inmensidad.  La hermana Clodagh y sus dudas.

El simple ser humano contemplando la inmensidad. La hermana Clodagh y sus dudas.

Cuando vi por primera vez una película del británico Michael Powell me quedé sin aliento. Las imágenes estaban cargadas de una tensión psicológica y sexual difíciles de verbalizar. Esta era una película perversa, maldita; es por eso que “Peeping Tom” (1960), quedó incrustada en mi memoria como una experiencia deforme, única. Al igual que los metrajes de Jean Luc Godard, John Ford, Jean Pierre Melville, F.W. Murnau, no hablamos solo de imágenes. Son visualizaciones de una mirada, una profunda conciencia de autor. Hay que agradecer profundamente a Martín Scorsese, quien ha sido responsable de revitalizar e incluso re-estrenar algunos de los filmes de Powell; quizás sin él, nunca habríamos sabido de dichas obras.

El film del cual les hablare hoy es también un claro ejemplo de la importancia del autor. Un cine que conlleva una responsabilidad: la de hacerse cargo de un mensaje y de una propuesta. Señoras y señores: “Black Narcissus” (1947).

Desamparados de la mano de Dios

Luego de ver “Peeping Tom” logré conseguirme “Black Narcissus”, edición Criterion subtitulada al castellano, lo cual fue una suerte. Supe que este era un film acerca de unas monjas que se iban al Himalaya a formar una congregación, factor que me llevó a postergar la contemplación de la obra. Me decía que esto debía ser algo muy distinto a lo que vi en la obra del 60’ del británico. Dadas estas circunstancias, al visionarla por fin, me di cuenta que el envoltorio de la película guardaba una potencia igual o mayor que ”Peeping Tom”. Con este film, el inglés pudo dar a conocer su punto de vista acerca las religiones, los deseos y, claro, de la humanidad.

La obra en cuestión está producida, escrita y dirigida por Michael Powell y su socio en tantos clásicos: el húngaro-británico Emeric Pressburger. Estos hacían una dupla perfecta, pues “Mike” (como lo llamaban sus amigos) era un autor apasionado, excéntrico y audaz; mientras que su compañero, era muy calculador y aterrizado. Ambos crearon obras como: “ The Life & Death Of Colonel Blimp” (1943) y “The Tales Of Hoffman” (1951).

Michael Powell y Emeric Pressburger. Los arqueros apuntando sus flechas.

Michael Powell y Emeric Pressburger. Los arqueros apuntando sus flechas.

El cine inglés de las décadas de los 30 y 40 tuvo la reputación de ser muy refinado y plano. “The Archers” -como hicieron llamar a su productora- no supieron de eso y fueron responsables directos de que la imagen de la cinematografía británica cambiara. Luego vendrían, por ejemplo, las obras de los 60 de Joseph Losey, o directores como Tony Richardson y Lindsay Anderson; todos ellos herederos de esta mirada aguda, artística y crítica.

Al comenzar a hacer la película, los “arqueros” ya tenían cierta reputación, con entregas como  “A Matter Of Life & Death” (1946) y “A Canterbury Tale” (1944). Su altura artística no estaba en duda, por esto mismo se pudieron permitir el lujo de hacer una película tan controversial y sensual como la que aquí se comenta. Ya habían ganado algo de poder, y es que en la industria muchas veces todo se trata de eso; una obra como “2001: A Space Odyssey” (1968) nunca se podría haber realizado sin el poder que tenía su autor. Es por esto que, Scorsese llama a este momento “El periodo de mayor anarquía sucedido en un estudio grande”. Películas filmadas durante o en los alrededores de las guerras.

Como dice el personaje interpretado por Sabu, “hice algo malo, pero no pretendía hacerlo”, esto es lo que nos deja una película como esta: una visión de cómo la culpa, la fe y el sexo se entrelazan en las religiones, creando códigos éticos que muchas veces van en contra de la propia condición humana. Las fuerzas de la naturaleza -tales como las gigantes montañas o el viento que no cesa- son irremediables, al igual que lo son los deseos de los habitantes.

Estas son sólo algunas aristas que se pueden mencionar acerca de una película tan compleja, subversiva y hermosa -probablemente es uno de los mejores ejemplos del uso del Technicolor- como lo es ésta.

En plena filmación de sus fantasías

En plena filmación de sus fantasías

El narciso negro es el perfume que usa el príncipe, el cual “hechiza” a Kanchi. Al igual que los perfumes, los deseos carnales y el amor, causan efectos que no son palpables, ni son capaces de ser archivados científicamente, pero ciertamente son más fuertes que cualquier cosa. Este film es en sí un perfume que perturba y atrae a la vez, como cualquier cosa que nos está prohibida.

2 comentarios »

Deja una respuesta

Este blog utiliza Gravatar. Puedes ocuparlo registrandote en Gravatar.