Guiso: “Te vas morir de hambre, sí, pero podrás hacer lo que quieras”.
6 agosto 2009 1 comentario
Acaban de lanzar un nuevo disco títulado homónimamente, una nueva entrega afín con el ideario que la banda ha forjado durante ya diez años de funcionamiento: rock gueso, de pulso firme y caldeado. Perrosky, los dos Álvaros, Gómez y Guerra, más Bernardita Martínez conversan con Surruido de grabaciones, independencia y, ojo, dan consejos sobre cómo dedicarse el a veces ingrato negocio de la música y aún así disfrutar la aventura.
¿Cuál es la línea que buscaron con su más reciente disco, Guiso? Se los pregunto porque se notan algunas diferencias con su producción anterior, en donde incluían instrumentos no presentes de forma habitual en los álbumes del grupo, más arreglos, en fin.
Bernardita Martínez: De principio, el disco anterior fue grabado de forma diferente; lo registramos en partes. En cambio, las de nuestro último disco desean dar la impresión de que fueron escritas y grabadas para formar parte del álbum; de hecho, grabamos en un par de días. Además, las canciones no tienen demasiados arreglos.
Perrosky: No sé si lo pensamos mucho, pero se fue dando una intención de hacer algo más crudo y nada, estás haciendo canciones nuevas con lo que buscas refrescar tu mente sin decirse ah, si el disco anterior sonó popero, éste debe ser más rockero. No, todo funciona más inconscientemente.
¿Y esto obedece un poco a una especie de método de trabajo? Ir tocando y observando qué ocurra.
Perrosky: Claro, hacemos canciones, algunas han quedado fuera porque no nos gustaron, también recuperamos otras más antiguas; quizá las canciones no ocupadas las utilizaremos más tarde en alguna cara b o ep que lancemos. Siempre trabajamos en torno a lo que nos resulte más cómodo; no nos ponemos una meta con respecto al sonido de un tema en particular.
Álvaro Gómez: Nuestra meta es, en lo posible, sacar un álbum al año. Cada vez más la forma varía, de forma quizá accidental, pero de todos modos nos permite grabar canciones y editarlas.
Perrosky: Fue la primera vez, además, en que intentamos grabar en soporte digital, lo que nos costó bastante en un primer momento. A partir de aquí, cuando grabamos el disco anterior, nos dimos cuenta que podíamos ser más versátiles, mejorar los arreglos y preocuparnos de otras cosas. Siempre hemos sido partidarios del lema hazlo tú mismo y esto nos ha permitido manejar varios formatos de grabación.
Álvaro Gómez: Te engolosinas. Grabamos en ocho pistas y esto te da la chance, por ejemplo, de grabar diez guitarras, entonces vas preocupándote de esto y de otro.
Bernardita Martínez: Claro, pudimos experimentar bastante lo que nos acomodó mucho; será tal vez una forma de trabajo establecida para las próximas grabaciones.
A lo largo de todos sus álbumes se percibe el desarrollo de un sonido distintivo, que puede ser una amalgama de rock & roll, rockabilly, garage, punk, entre otros. ¿Cómo han ido puliendo estas formas?
Álvaro Guerra: Siempre hemos tenido rollo con lo técnico, cómo grabamos los discos y todo el cuento, por la razón de que estamos involucrados en el proceso de grabación. Aún así no somos tan demandantes de agregar nuevos elementos: usamos las guitarras de siempre, no añadimos sintetizadores, plug-ins de otros instrumentos. Dentro de todo el proceso de grabar el disco, en general, nos preocupamos más de las canciones que de cómo las grabamos. Se trata de acuñar un espacio en el cual desenvolvemos nuestro arte y las registramos en un período de tiempo; armamos un puñado de temas, y siempre con la intención de tener algo qué hacer, refrescarnos, poseer un tema de conversación nuevo en términos de promoción. Es lo que vienes a hacer: si tienes una banda debes estar permanentemente trabajando en esto.
Álvaro Gómez: El sonido del que hablas, no sé, creo que nos sale de la guata. Es algo muy animal, muy intuitivo. Escuchábamos cierta música, teníamos referentes, e intentamos hacer una versión del mundo que nos rodeaba.
Bernardita: Es también el fiato de tantos años de tocar juntos, de conocer muy bien cada uno sus instrumentos. Todos escuchamos mucha música diferente.
Perrosky: Todos juntos fuimos aprendiendo a hacer canciones. En algún momento nos gustó un estilo de música hasta que encontramos un punto de unión. También hay momentos en que deseas experimentar, colocar cierto arreglo de una canción que te gusta.
Cuando llegan al estudio de grabación, ¿aparecen ya con las maquetas listas o incorporan momentos de improvisación sobre canciones?
Guerra: Todo nuestro proceso transcurre en la sala de ensayos. Allí hacemos las canciones y después las grabamos; la única diferencia es que en un momento colocamos los micrófonos. Obvio, siempre que te ponen un micrófono en frente te comienzas a pifiar, o te pones nervioso
Bernardita: En el último disco todo fue muy rápido y cómodo. Grabamos no más allá de la segunda toma de una canción.
Perrosky: Fuimos montando las canciones a partir de la base de guitarra y batería. Teníamos una idea y la íbamos sumando poco a poco a esta base en la que trabajábamos.
Ustedes llevan ya diez años tocando y durante este período muchas bandas que compartieron ruta con ustedes ya han quedado en camino. ¿Cuáles son los elementos que las han permitido sobrevivir hasta ahora gozando de buena salud?
Bernardita: Creo que porque partimos no de la idea de hacer una banda, sino de una amistad que terminó siendo un grupo. Primero que nada somos muy amigos y nos respetamos, lo que nos ha ayudado a superar los momentos difíciles.
Perrosky: Hubo muchas bandas con gente que tocaba hacía muchísimo tiempo y al final te das cuenta que la respuesta de la gente no es recíproca con el esfuerzo que has colocado en tu carrera. De repente, piensas que te van a pescar mucho más. Nosotros, en cambio, nunca tuvimos una pretensión inicial. Nos gustaba tocar y con el paso del tiempos nos dimos cuenta que a mucha gente le gustaba lo que hacíamos y de este modo seguimos hasta ahora. Claro, lo ideal es poder vivir de esto, de tu música, cosa que no hemos logrado del todo, aunque hacemos todo por nuestra cuenta. Pero, como decía la Berni, lo principal es que nos gusta tocar juntos porque a cada uno le gusta como toca el resto de la banda.
Gómez: Nadie está en planes de marcharse con el nombre del grupo y salir con un segundo Guiso, no sé, como ocurre con Quilapayún u otros grupos. Tampoco traeríamos nuevos integrantes para que se aprendan las canciones; además, durante todo este tiempo cada uno ha hecho varias cosas paralelas: Álvaro es DJ, yo estoy en Perrosky, la Bernardita ha tocado con Felipe Cadenasso.
Álvaro Guerra: Hacemos música, por el lado que sea. Si tengo que hacer veinte cosas para seguir en lo que me gusta, bien, lo haré ya que es esto lo que me gusta hacer. Alguna vez hablé con el Chalo González –productor musical chileno- que me decía que antes grababa un disco y quedaba forrado para seis meses; con tres discos al año le bastaba para vivir. Me comentaba ‘yo ya estoy en esto de la música chilena, me gusta hacerlo, claro, ahora tengo un estudio mucho más chico en el debo trabajar el triple para ganar la mitad de lo que ganaba antes pero, qué diablos, ya estoy en esto’. Creo que esta es una de las gracias de este ámbito, más allá de la rentabilidad, ya que claramente es un pésimo negocio dedicarse a esto en el contexto chileno. Pero la satisfacción es la de trabajar contracorriente y generar contenidos, haciendo discos, para que un tipo los descargue en mp3 desde alguna parte: siempre habrá gente que desee hacer música y quien quiera escucharla.
Cuando conversamos por Perrosky me contaban que ya tenían plena conciencia de que el CD como soporte cumplía un rol de presentación de la obra de un grupo.
Perrosky: Ojalá tuviéramos una fábrica de vinilos pero, claro, el CD es muy maniobrable. Siempre habrá gente que desee comprar el disco por cariño, por coleccionismo. Nosotros nos preocupamos también por el arte del disco, el diseño, hacerlo más atractivo y original. Por el momento, vamos a continuar luchando por el disco como formato completo.
Esto de que dedicarse a la música en Chile es un pésimo negocio, ¿no mina en algún momento vuestro entusiasmo para perseverar en lo que hacen?
Álvaro Guerra: Por lo mismo, uno se da cuenta de que la gente que hace esto realmente va en serio; obvio que hay bandas que parten pensando de que van a grabar un disco y los van a llamar de la Rock & Pop y mañana tendrán por polola a una modelo. Bueno, a todos lo que en el corto plazo la realidad les haya mostrado por dónde iba la cosa y fueron capaces de grabar un segundo disco es que van en serio en el cuento. Hay muchos grupos que se parten el lomo trabajando de sol a sol y llegan a la noche a ensayar, y como no tienen plata terminan grabando de noche en cualquier estudio picante; pero bueno, esto es rigor.
Álvaro Gómez: Lo complicado es cuando conoces a alguien y te pregunta, ¿a qué te dedicas? Y tú respondes soy músico. También tiene que ver con lo excesivamente esquemáticas que son las cosas en Chile. Hay muchos músicos que hacen pegas que sólo consideran como el medio para pagar las cuentas. Y si tú les preguntas a qué se dedican ellos te responderán, soy músico. Todos tienen sus pegas. Cosas que quizá no te gusta hacer pero que te permiten afrontar tus proyectos personales.
Bernardita: Esa pregunta, creo, debiese ser vista como de mala educación. No me gusta que una persona que no me conoce me ande preguntando acerca de cómo me gano la vida.
Hay otra cosa interesante acerca de ustedes que son los videos clips, como herramienta de difusión. ¿Cómo los hacen y quién se ha encargado mayormente de dirigirlos?
Perrosky: Álvaro es el que le pega más a la parte audiovisual
Álvaro Guerra: Sí, yo he hecho los más malos, ja, ja.
Álvaro Gómez: Tenemos un amigo que ha visto que nuestro sonido se asemeja bastante al tipo de imágenes que le gustan: muy sucias, harto uso de cámaras súper ocho. Ahora ha estado muy lenta la recepción de videos lo-fi, creo que porque quizá en algún momento se abusó mucho de este modelo.
¿Cómo observan la evolución de la trayectoria de Guiso confrontada al desarrollo de la escena del rock de la década del dos mil?
Guerra: Aparecimos en un momento bastante desierto de la escena nacional, algo así como un período de transición donde no había muchas bandas o las que eran un referente para nosotros se separaron o partieron a Europa. Entonces, con cuatro palos pudimos construir una escena llamándole como sea: emergente, independiente. Se posicionó bien y es lo que a uno le da un poco de orgullo: que llegasen esos pendejos que ahora tienen banda a decirte oye, ¿y tú tienes una banda? ¿Y se puede vivir de la música? ¿Se puede tocar en Chile? Y tú les dices simplemente, mira, yo tengo un grupo, puedo tocar, así que es cosa de que te armes de valor y le des hacia adelante. La gente empieza a ver, por ejemplo, de que hay una banda que se llama Guiso, que toca todas las semanas y que hay un club que les permite mostrar su trabajo; la gente inquieta se cuestiona y recibe este voto de confianza para iniciar su grupo.
Muchas de nuestras primeras tocatas las hicimos en fuentes de soda. Con esto te quiero decir que fuimos capaces de darle continuidad a un proceso que estaba súper deshilachado, sin bandas ni espacios para tocar, con muchos músicos disparando hacia cualquier lado sin nada en concreto. Ahora puedes ver que surge un local y éste tiene amplificación, escenario. Antes, a principios del 2000, no había nada; salías con tu guitarra por el mismo micrófono de la voz. Llegabas a un local y te pasaban unos parlantes de música marca Sony para que amplificaras. Todo esto que fue creciendo de a poco ayudó al desarrollo de la escena en diversos sentidos; que haya más periodistas que cubran lo que ocurre, un público más inquieto que sabe más.
¿Y cómo han observado la evolución de la prensa especializada?
Guerra: Conversábamos sobre lo mismo con otro periodista, y han ocurrido cambios importantes. Uno termina conociendo a los periodistas que escriben de música porque no son muchos y siempre son los mismos los que vienen a hablar contigo. Recuerdo que cuando se comenzó a dar esta transición del periodismo escrito hacia Internet muchos periodistas se sintieron algo degradados de nivel; el tiempo le ha dado la razón a Internet: un Portal recibe muchas más visitas que lo que se lee un diario, por ejemplo.
Y la existencia de muchos medios en Internet, ¿sienten que ha mejorado el tratamiento de los temas?
Guerra: Hay de todo. De partida, el otro día leí una noticia en que decían que el 98% de los blogs están sin actualización al menos desde hace tres meses. Pero bueno, aún hay muchos sitios donde puedes encontrar información y que efectivamente lo están haciendo bien.
Perrosky: Claro, por ejemplo recuerdo la primera entrevista que nos hicieron y que apareció si no me equivoco en Publimetro; decía que éramos la mezcla perfecta entre Ramones y Nine Inch Nailes.
Guerra: Bueno, en La Nación apareció una nota acerca de la última tocata que realizamos y si te ponías a leer las primeras líneas, había tal nivel de confusión que era una pura huevada. Entonces te queda claro que la aparición en prensa escrita no asegura un rigor diferente al de Internet. Hay mucha gente que desea crear su propio espacio editorial de manera seria.
A partir de lo que hemos conversado, ¿son ahora, 2009, mejores las condiciones para trabajar que cuando ustedes iniciaron su carrera?
Guerra: Obviamente. Ha habido una escena que durante diez años se ha preocupado de levantar una infraestructura necesaria que permita que haya bandas, que haya recitales. Como periodista puedes crear tu propio espacio, hay un público que puede consumir lo que buscan; las tecnologías te permiten grabar tu música y si quieres mostrársela al mundo entero a través de Internet. Son cosas que se van validando a sí mismas. Hay más facilidades que en el 2000 pero, a su vez, nosotros también tuvimos más posibilidades que en los ochenta, donde realmente creo debe haber sido muy difícil grabar. Sin embargo, esto no significa que el resultado será mejor; todo va en el talento, en cuán buenas sean tus canciones, en el esfuerzo que le pongas. Te vas morir de hambre, sí, pero podrás hacer lo que quieras.
Cuando partimos con Guiso teníamos la idea de romper un poco con la verticalidad del sistema: el músico está aquí, el público acá y el periodista en este otro lado. Ahora, todo se ha ido equiparando, o al menos así lo veo yo. Nadie vive en una burbuja.
Perrosky: Buscábamos crear una complicidad desde los discos, de su arte, de entregar un producto que pueda ser querible para el público. Una vez estuvimos en Valparaíso, en una tocata, y a la gente le llamaba la atención que instalásemos una feria de discos independientes. Poco a poco, nuestros fans se dieron cuenta de que las cosas se podían hacer de una forma mucho más simple















Este blog utiliza
Se la han jugado los Guiso.
Buena entrevista.
Saludos