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Perrosky: “Creemos en pocas cosas, pero sabemos en cuáles creer”

por Rodrigo Burgos
4 julio 2009
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Alejandro y Álvaro Gómez, las dos patas que sostienen la estructura llamada Perrosky, están aún en pleno proceso de difusión de su más reciente disco, Doblando el español. Un artefacto no poco ambicioso que pone en la misma fila a Velvet Underground, Little Richard y Hielo Negro, versionando canciones que les han robado el espíritu a este par de conversos del blues y el cotilleo urbano.

Varias bandas lo hacen, ya sea por tributo o por señalar una instancia de transición, ¿por qué razón decidieron publicar un álbum de versiones, como lo es Doblando al español?

perrosky1edit Perrosky: Fue algo bien natural sacar canciones. Ya con Guiso teníamos la costumbre de traducir letras. En el tiempo de El Ritmo y la Calle (2007) habíamos hecho dos o tres versiones, y nos gustó el resultado ya que creo que es un ejercicio muy bueno para uno el sacar una canción, traducir la letra y tocarla a tu manera. Al fin, El Ritmo en la Calle era tan largo que comenzamos a trabajar en este disco de covers; escuchábamos una canción que nos gustaba y decíamos ‘ah, qué buena, podríamos hacerla’.

Álvaro: Tú la colocas en tu estilo y esto viene a solidificar lo que haces. Como somos sólo dos en la banda, arreglábamos muy rápidamente una canción y la amoldábamos a nuestro sonido.

¿Pertenecían estas canciones al aprendizaje musical de ustedes o tenían un origen más circunstancial?

Perrosky: Hay de todo. La Quinta Normal la escuchábamos de chicos; por ejemplo las de Velvet Underground ya las habíamos preparado para un recital tributo al grupo en que participamos.

En términos de sonido, ¿hicieron algún tipo de variación con respecto al disco anterior, El Ritmo y la Calle?

Álvaro: Tuvo más arreglos y se limpió un poco más el sonido. En el disco anterior, habíamos trabajado en la mezcla Perrosky y yo, ahora éste trabajó con Francisco Mellado. Por esto es un disco que representa mejor la visión de Perrosky en cuanto a sonido, siendo más limpio.

Perrosky: Así y todo, la forma de trabajo fue muy parecida. Mezclábamos analógicamente y poco a poco comenzaron a aparecer los arreglos, nos tomamos el tiempo suficiente para hacerlos bien. Claro, utilizamos una mejor plataforma tecnológica para hacer el disco, algo que se nota. Un disco es un proyecto que debes pensarlo, cómo quieres grabarlo, de qué se va a tratar. Nos gusta mucho este juego.

¿Y cómo funcionaba este proceso de tomar una canción que no necesariamente se amoldaba al estilo de ustedes y llevarla hacia vuestro campo?

Perrosky: Partimos escuchando la canción original y sólo copiamos la estructura. Claro, había temas de Little Richard y Eddie Cochran en que buscamos un sonido muy parecido al de los originales, más rock & roll. Somos un dúo y nos cuesta demasiado adaptar canciones, no nos calentamos la cabeza demasiado.

Álvaro: Muchas de las canciones no las conocíamos y comenzábamos a imponerle un ritmo de batería que no tenía mucho qué ver, por eso creo que muchas versiones suenan frescas.

Quería preguntarles por el sonido del grupo que es bastante distintivo, un híbrido que contiene varias referencias. ¿Cómo han ido evolucionando en este ámbito? ¿Qué visión musical han construido a lo largo de estos años?

perrosky-04Álvaro: Creo que es lo que hemos ido aprendiendo a tocar. Me acuerdo que teníamos videos de jazz, no sé, gente como Charles Mingus, y te fijas en que el contrabajo se queda pegado un rato y así sucesivamente el resto de los solistas. Lo mismo ocurre en el blues, no en el más tradicional que a mí personalmente no me interesa mucho. Nuestra música tiene esta raíz norteamericana que aquí llegó a través del jazz huachaca y el rock & roll que comenzaron a adaptar en los sesenta; todo esto en la batidora dio por resultado nuestro estilo, pero no de un modo ‘ah, ya estamos más cerca de lograrlo, nos falta un poco más’. La gente nos decía que poseíamos un sonido muy particular y nosotros nos acordábamos de esos bluesman, por ejemplo, que eran lo que se llama un one man band, encargándose de todo. Ha habido gente anterior a nosotros mucho más loca, haciendo cosas más disparatadas, pero creo que el quiebre que le ha dado sentido a nuestra propuesta va por el lado de este folclore urbano cantado en español.

¿Siempre han tenido este enfoque de incorporar el blues rural en el sonido del grupo?

Perrosky: Siempre me ha gustado el blues de solistas negros, con su guitarra de palo, primitivo y para nada estructurados; me gustan esos temas de un par de acordes, pegadas, en que se varía la melodía pero todo cabe como en medio de un trance. Tienes a gente como John Lee Hooker, con un sonido muy sucio, pero también hay referencias más cercanas como Los Tres, a quienes nunca vi en vivo pero que me gustaban acaso por su inclusión del legado de Roberto Parra.

Álvaro: El hecho de esta especie de distancia de otorga una visión nueva de estos estilos, lo mismo que les ocurría a los cultores del jazz huachaca en Chile: nunca habían visto a Django Reinhardt por lo que asimilaban la música de una manera diferente.

Tú contabas en otras entrevistas que al principio de la carrera del grupo, Perrosky era sólo un proyecto paralelo a otras agrupaciones y que no poseía la dedicación necesaria para convertirlo en algo de mayor vuelo. ¿Qué te fue convenciendo de que Perrosky funcionaba, que te sentías cómodo con lo que se estaba haciendo?

Perrosky: Bueno, las personas que te escuchan y a los que les gusta lo que hacemos, pero en realidad siempre tocamos simplemente porque nos gusta esto. Partí solo y nunca me convencí de lo que hacía porque quizá lo encontraba muy privado. Entonces, tenía algunas canciones y mis amigos me decían oye podrías sacar un disco con esto, en fin, bla, bla. El hecho es que apareció un cassette, Añejo, y me dije, estoy cagado, esto ya existe y tienes que seguir adelante. Al principio, no me convencía porque todo me sonaba muy pelado, vacío, así que llamé a mi hermano para probar algo nuevo y poco a poco nos fuimos convenciendo. Empecé a sentirme relajado y más seguro.

Álvaro: Una vez estaba en la casa de una amiga, carreteando, y ella tenía el cassette de Perrosky. Al preguntarle me dijo, ‘sí, es un argentino súper bueno’, ja, ja. Le dije que era mi hermano y ella me contestaba que estaba loco, que si era del tiempo de Spinetta. Nos matábamos de la risa.

¿Y qué razón hay, por ejemplo, para que no tengan un bajista?

Perrosky: Yo creo que es porque de esta forma trabajamos mucho más relajadamente, evitamos el compromiso de meter a más personas. Si queremos ensayar mañana temprano, lo hacemos y punto. Además, averiguamos de gente como Hasil Adkins que tocaban todo por su cuenta y nada, me gustó la idea de tocar todo nosotros. Ya tenemos a Guiso, Algo Records, y Perrosky es para nosotros una forma de pasarlo bien.

Al principio no nos vestíamos de terno pero al Álvaro, una vez que se compró unos videos de jazz y de blues, se le ocurrió que podíamos empezar a usar ternos a la vieja usanza y así darle un toque más distintivo. Fíjate que ambos tocamos sentados, lo que es muy estático, por lo que requeríamos de algo que nos diera una faceta visual más interesante.

Álvaro: La cosa se armó así y se hizo entretenido suplir esta falta ya que tenemos claro qué queremos tocar. Por ejemplo, con El Ritmo y la Calle tuvimos varios problemas como que se nos borraron las cintas y entonces nos dijimos bueno, si no sacamos el disco seguiremos tocando del mismo modo en vivo. En la medida que publicamos un álbum uno comienza a comprometerse aún más con su música, ya que hay gente que le ha gustado, lo que merece una mirada hacia arriba. Es un trabajo.

En el Ritmo y la Calle intercalan fragmentos de predicadores callejeros, sapos de micros, raperos. ¿Es esta una vocación de rescatar elementos cotidianos y de observar la vida urbana, lo que ocurre mientras la gente camina y toma el micro?

perrosky_nota1Perrosky: Siempre me ha gustado esto. Hay cosas muy choras, sonidos, los músicos que andaban en los medios de transporte, por ejemplo. Además, siempre porto la grabadora ya que soy malo para escribir y si llego a tener algunas ideas para componer las registro inmediatamente. Me decía que mi plan a futuro, cuando fuese viejo, sería hacer un disco electrónico que incluiría todos estos samplers. Un día con el Álvaro se nos ocurrió revisar estas grabaciones caseras y elegimos las mejores, casi todas tomadas en Santiago.

¿Cómo ha ido el proceso de difusión de Perrosky en Latinoamérica?

Álvaro: El rock chileno está muy bien mirado en el resto de Latinoamérica. Se ve como algo vanguardia, muy buen pop y rock. Viajamos a Argentina en un momento en que allá se vivía un momento de recambio de bandas y nos percatamos de que la escena nacional está en un buen pie. Nos encantaría viajar a más países, Bolivia, Ecuador, México. Hemos ido a Brasil y Argentina. El público de afuera es súper motivado, basta que le guste un ritmo y se entusiasma rápidamente.

Como cabecillas de este colectivo que es Algo Récords, ¿cómo evalúan estos nueve años que llevan operando como sello? ¿Cuáles son las condiciones en las que trabajan actualmente y qué perspectivas ven en el desarrollo del trabajo independiente?

Perrosky: Bueno, tenemos un acuerdo con el sello Oveja Negra en términos de distribución. Hay que estar reinventándose todo el tiempo, sobre todo ahora que el disco como soporte está convirtiéndose más que nada en una herramienta de presentación de nuestro trabajo. El fuerte de las bandas está en los conciertos; los discos puedes descargarlos. Claro hay seguidores del grupo que desearán tener un álbum ya sea por el arte, las letras, en fin, pero para un tipo que vive en Uruguay, por ejemplo, lo importante será conocer la música por medio de la vía más cercana, que en este caso son las descargas vía Internet. Para nosotros aún es muy difícil que un sello grande tome nuestra música y la publique afuera.

Ha sido muy gratificante ver cómo se ha incrementado nuestra producción discográfica. Cada disco que se hace suena mejor, tiene una factura más acabada, se mejoran la presentación, las tocatas. Ahora nos estamos ordenando. De a poco vas aprendiendo, ninguno posee estudios sobre cómo funciona el mercado; somos músicos y por esto nos ha sido difícil, cómo debes hacer para lanzar un disco, qué contactos debes tener para que un álbum funcione. Vimos las experiencias del sello de Pánico con Combo discos, de los Fiscales Ad-Hok por su parte, y nos dimos cuenta qué esa era la forma de trabajar: si pretendíamos vivir de la música la única forma de lograrlo era tomando el toro por las astas. Aprendimos sobre procesos de grabación, experimentamos, compramos máquinas, editamos singles, cajas. En un momento teníamos ocho grupos y, claro, no teníamos capacidad de atender a cada una como correspondía. Actualmente, todo funciona mejor, cada grupo está más estable, bueno, los cuatro que operan oficialmente dentro del sello: Ganjas, Guiso, Perrosky, Hielo Negro y The Versions.

Nos pasó, por ejemplo, con bandas como Camión o Yajaira que se hizo una inversión en plata y tiempo para sacar sus discos y al poco tiempo las bandas se habían separado. Chucha, podrían habernos avisado, dijimos. Entonces está esto del sueño quijotesco, de jugártela a concho por tus ambiciones y de pronto te das cuenta que la realidad no es para nada así, del modo que la pensaste. Sucede que uno tiene visiones de cómo le va a ir a un disco y después preguntas cuántas copias vendiste, ah, apenas una, y después te enteras que fue regalada. Ilusiones erróneas; la verdad, creemos en pocas cosas pero sabemos en cuáles creer. Lo que me reafirmó que estábamos en el camino correcto fue la celebración del primer cumpleaños de Algo Récords. Fueros dos meses de promoción, de pegar afiches, de generar contactos; nos hicimos pedazos. La verdad, yo no tenía mucha fe y cuando llegamos al Teatro Italia había una gran fila de gente esperando entrar. Claro, hubo muchos problemas técnicos pero lo importante es que habíamos logrado generar un evento con un buen impacto. Como celebración fue una experiencia la raja.

Álvaro: Antes del convenio con Oveja Negra nosotros editábamos los discos. Con la plata que recuperabas de uno ibas y producías el siguiente; te pasabas todo el tiempo tapando hoyos. Pedías préstamos. Era un tiempo del hacer: había que tocar y plasmar algo, hacer discos. Claro, ahora ya hay una plataforma, un modo de hacer las cosas ya establecido, incluso una sonoridad. Sin embargo, no cabe la comparación con un sello grande y menos aún con uno internacional.

Me acuerdo que en los primeros discos de Perrosky el arte lo diseñaba un amigo, después se mandaba a serigrafía pero había que copiarlos, entonces al momento de un lanzamiento había que copiar, montar las cajas, hacer los sobres y así nos daban las tres de la mañana. Así teníamos, no sé, cien discos; tiempo después nos llamaban de una disquería para decirnos que se habían acabado las copias. Aquí comenzábamos todo de nuevo. Es como el buscador de oro: te cuesta encontrar algo, pero tienes un impulso y el oficio para seguir.

¿Cómo observan el tema de la difusión en los medios de comunicación y el surgimiento de espacios alternativos como Internet?

Álvaro: En Chile se parte de la base de que no hay prensa especializada. Un periodista de El Mercurio puede hacer el comentario de un disco de Cecilia Echenique y después del tuyo, y a él se le pide que tenga el bagaje necesario para hacer esa pega. Todo se vuelve más específico. Tienes el caso de medios como Súper 45 que cubren un espacio bien delimitado de música y poseen una lectoría definida que a su vez es gente que no va a leer la Rolling Stone. Esto es creo lo que ha pasado desde el 2000 hasta ahora: antes Internet no era una herramienta tan potente, no había blogs, y lo que se hacía era escuchar programas de radio independientes. La verdad, no sé lo que ocurre con la prensa escrita; quizá tienen una cola de gente esperando por una mención, quién sabe.

En una ocasión conversaba con un tipo de radio y él me decía que si uno pusiese un tema de una banda chilena equis junto con otro de una banda gringa, no sé, Good Charlotte, al final la gente engancharía con el grupo chileno. Muchas veces el público se queda con algo por osmosis no por un gusto definido. Está la payola que es una cuestión que se hace, pagar por emisión. En el otro sentido, mira lo que ocurrió con Ganjas: abrieron para Jesus and Mary Chain y REM, y fue como una especie de reconocimiento a tantos años de ponerle el hombro, de hacer buenos discos.

Sobre lo mismo, ¿qué estrategias tienen como sello para mejorar el impacto en medios?

Álvaro: Por ejemplo, uno sabe a qué medios puedes llevar el disco y conseguir un comentario. Con los años uno conoce a gente, no sé, que un día estuvieron en La Tercera y hoy están en Rolling Stone. Uno los llama y les dice oye escucha el álbum, a ver si te gusta; más presión que ésta no podemos hacer. No tenemos un arma, no es una exigencia mía ni tampoco una obligación para él comentar el disco. Es la propia música la que tiene que hablar por sí misma. Hay periodistas que no comentan el disco porque no les gustó y piensan que hablando podrían hacerle un mal; para mí esto no es bueno. Si a alguien no le gustó o le pareció excelente sigue siendo igualmente válido. En este sentido, los medios se resguardan mucho. Además, al ser una escena pequeña, la torta que se reparte queda entre muy pocas bandas. En este sentido, lo que ocurre con Radio Uno no es una solución pero al menos ayuda a destapar. Uno ve un video del Macha –La Floripondio, Chico Trujillo-, con quien uno de cuadra, pero te das cuenta que jamás lo pasarán por Vía X, donde con suerte dan un video de música chilena.

Hay canales de difusión que son independientes, que tú puedes controlar, lo que te permite abrir nuevas puertas. No se puede llorar sobre la leche derramada; no puedes ir al canal a decirles oye porque no ponen mi video, o ir a pintarle el mono al locutor radial porque no rota tu disco.

Perrosky: Hay un estándar de calidad muy similar entre un sello independiente y lo que se hace en un sello internacional. Surge una necesidad de espacios para difundir tus productos. Por ejemplo, el otro día entré en una página web y había muchos videos que jamás había visto; cosas de Tío Lucho o Chico Trujillo de muy buena calidad. Los medios se dan cuenta de que existe esta necesidad de dar cabida.

Vale la pena hacer una inversión en algo como un video clip no porque quieras que aparezca en MTV sino simplemente por hacer bien la pega. Lo otro le compete a otra persona.

Hay instancias como la Cumbre del Rock chileno donde está la oportunidad de apreciar otras propuestas; o sea, salgamos un poco de los Jaivas, los Tres. Está la idea de mostrar otras bandas tan buenas como Gepe, Leo Quinteros, los propios Fiskales. Claro, uno se pregunta porque esto no lo pasan por la tele; simplemente porque no hay espacio.

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