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La distribución musical en Internet

por Mauricio Uribarri
26 Junio 2009
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2398510423_e6ea15636fDesde que don Karlheinz Brandenburg inventó el mp3, éste formato se trasformó en el estándar más utilizado para la distribución de la música por internet. Aunque tiene un algoritmo de compresión con pérdida de datos, el mp3 logra muy buenos niveles de percepción psicoacústica. Esto es, dicho en otras palabras y sin tecnisismos, que la calidad no es la misma que un CD, pero se escucha decente.

Internet hace diez años atrás

Recordemos que la creación de portales de intercambio de música en internet como Napster o Audiogalaxy, hicieron remecer la industria discográfica. Las ventas de discos sufrieron una considerable baja, ya que la gente en vez de ir a la tienda y comprar un CD (principal formato de distribución de la época) empezó a “bajar los discos”.

La masificación absoluta de este modelo llegó con las redes de intercambio de información P2P (peer to peer, o punto a punto) de la mano con los aparatos portátiles de reproducción digital (iPods y otros). ¿Y quien puede recriminar la portabilidad? Es mucho más cómodo andar con mi colección de discos en el bolsillo y poder escucharlos donde quiera, cosa que no podría haber hecho anteriormente a no ser de que anduviera con una maleta llena de vetustos CDs.

A esas alturas los CDs se vendían cada vez menos, ni siquiera el DVD logró potenciar la distribución física, y la industria comenzó a protegerse realizando demandas de abuso de propiedad intelectual y derechos de autor,  lo que a opinión personal fueron y siguen siendo palos de ciego contra los piratas, tratando de defender su modelo de negocios “tradicional” el cual sigue en picada. Quisiera destacar que sí es importante defender los derechos de autor, ya que para quienes dedican su vida a la música y viven de ello el derecho de autor corresponde a una parte de su sueldo. Lo que es indefendible es tratar de forzar un modelo de distribución en formatos físicos ya que cada vez más tenemos y somos parte de bits y bytes.

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Pero paralelamente, sí se comenzaron a crear nuevas formas de distribución acordes a la era digital. La venta de música por internet comenzó a tomar fuerza mediante plataformas que pagan los derechos de autor, aunque con ciertas restricciones en los archivos (los famosos DRM). iTunes por ejemplo se transformó en la mayor plataforma de ventas de musica en Estados Unidos en su momento. Esta fue una demostración de que la gente no se interesaba sólo en bajar música ilegalmente obteniendo los discos gratis, sino que esa misma gente sí se encontraba dispuesta a pagar lo que vale la música, pero en un formato transportable que más le acomoda.

Difusión en la nube

Con la llegada de la mal llamada web 2.0 y el aumento de los anchos de banda en las conexiones a internet, muchas veces ya ni siquiera se hizo necesario bajar la música. Escuchar temas, incluso discos completos “on demand” directo desde la red se transformó en algo cotidiano. Los servicios de radio online proliferaron, dentro de los que destaca Pandora quienes ofrecen estaciones de radio personalizadas, las cuales van “aprendiendo” cuáles son los gustos musicales de los usuarios. No muchos de estos servicios sobrevieron debido a que la industria discográfica se encargó de establecer variadas demandas, lo que implicó diversos cierres de servicios.

Asimismo, con la “socialización” de la web (otro concepto mayormente marketero), se crearon plataformas web (o redes sociales) en torno a la musica. Last.fm o MySpace se transformaron en referentes y han sido muy importantes en la distribución y difusión,  sobre todo de bandas nuevas las cuales no cuentan con los recursos como para darse a conocer mediante medios tradicionales. Muchos son los casos de bandas que a través de estos medios saltaron a los grandes circuitos.

Nuevos modelos de negocios

Actualmente, es interesante observar algunos nuevos modelos de negocios para difusión músical en internet, como por ejemplo GrooveShark. Este servicio se encuentra asociado a grandes sellos discográficos, y ofrecen grátis la música que quieras escuchar directamente desde su plataforma. ¿De dónde salen las lucas? De la publicidad, con el dinero recaudado, ellos se encargan de pagar los derechos de autor correspondientes, un modelo win-win.

spotifyOtro servicio online -el más hype de momento- es Spotify. Básicamente es como tener a disposición todo el catálogo de iTunes para la reproducción online  basado en el mismo modelo de negocio que Grooveshark, contando con la integración de Scrobbling a Last.fm, la posibilidad de hacer búsquedas de artistas o discos, hacer listas de reproducción y escuchar radios temáticas las cuales tienen un mínimo de publicidad; estos avisos son los cuales sustentan el negocio. De momento se encuentra en beta gratuito sólo en el Reino Unido, aunque usando VPN o proxies es posible utilizarlo desde este lado del planeta.

Si bien el negocio de la música sigue cambiando y nadie sabe muy bien hacia adonde irá a parar, creo que finalmente los sellos dejarán de ser las grandes maquinarias que fueron en algún momento. Bandas como Radiohead y NIN han demostrado que sacar discos sin un sello y venderlos (o regalarlos) por internet es posible, con resultados más que óptimos encontrándose de igual manera entre los discos más vendidos. En estos casos, las ganancias generadas por las ventas llegaron directamente a los músicos sin intermediarios. Los sellos deberán dedicarse entonces ya no a la distribución sino que a la difusión de bandas, y al nuevo gran modelo de generar dinero: los conciertos en vivo, estos no los podremos piratear.

Fotos en Flickr: Guillermo Martinez.Nichole.

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