Quizá todo lo que necesito es un disparo en el brazo: Lo nuevo de Wilco
19 junio 2009 0 comentarios
Expectación, alerta, incertidumbre. Sensaciones producidas por el arribo del nuevo elepé de una banda que ya hace rato mira hacia atrás en esto de la música popular. El 30 de junio aparece el séptimo disco de estudio de Wilco, titulado inopinadamente The Album, pero, obvio, hace ya varias semanas que es posible hallarlo en Internet como descarga. Estas también han sido semanas de tristeza; la repentina muerte de Jay Bennet, colaborador fundamental en las primeras obras maestras del grupo hasta 2002 momento en que decidió retirarse del seno de la banda, fue un terrible golpe para los seguidores de la agrupación.
Volviendo al tema original, aquí hablamos del sucesor de Sky, Blue Sky, aquel álbum de 2007 que dejó a varios con un extraño sabor de boca; echaban en menos aquella vocación experimental, el desbordamiento de Yankee Hotel Foxtrot (2002) y A Ghost is Born (2004), las piezas que pusieron al grupo encabezado por Jeff Tweedy como un asunto de conversación planetaria. En cambio, se encontraron con un disco bellamente simple: country que miraba hacia Neil Young y la costa oeste, vocación pop beatle desde el lado Lennon, y una arquitectura que más de una le debe a Robbie Robertson (The Band). Influencias que son apenas la base cromática de un tipo que se las arregla por su cuenta de un plumazo.
Una anécdota. Alrededor de 2001, durante la publicación de Yankee Hotel Foxtrot, un periodista escribió que con este disco Wilco concretaban su propio Amnesiac (Radiohead), mientras que los de Oxford difícilmente se acercarían a algo como el diccionario de estilo y corazón que es Being There (1996). Esto aclara un poco las cosas. Tweedy es ahora un hombre muy diferente al que puso precio a sus tormentos por medio de sus dos álbumes más reconocidos. La historia conocida: excesos y turbulencia amorosa abren paso a obras de majestuosa intensidad. Pero esto es agua ya pasada. La música de la banda ya no requiere tensar aún más una cuerda emocional que expresaba peligro por medio de canciones escarpadas.
Wilco es ahora un grupo ubicado en una meseta de tranquilo caminar. Su música es todavía crispada si se le requiere, pero solo en ocasiones, dejando que esas composiciones ya casi invencibles se esparzan con delicados movimientos.
A las primeras escuchas, inmediatamente hipnotizan la fantástica entrada a cargo de Wilco, the Song y Bull Black Nova; dos ceremonias de pop agitado, recordando la herencia Big Star desde la óptica más inteligente disponible en el barrio. Deeper Down, One Wing y sobre todo la beatleniana You and I ya engrosan un posible songbook de la mejores baladas de cepa country de la década. Y bueno, hay más, mucho más.
Habrá público inquieto, dubitativo del sendero que Tweedy ya comienza a hacer suyo. Calma, aquí hay talento y oficio ya demasiado adentro como para escaparse por causa de giros estéticos. Un hombre que aún no conoce la mediocridad como músico nos vuelve a regalar una nueva hora de calor e hidratos de fe. La única queja sigue siendo una, Jeff, ¿cuándo te veremos por aquí?















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