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Beck en busca de un puerto: Sea Change (2002)

por Simón Lizama
12 Junio 2009
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beckseachange

Luego de tres años de silencio discográfico y una ruptura amorosa, Beck Hansen tenía bastante que expresar; todo esto lo vuelca en lo que posiblemente se convertirá a lo largo de su carrera en su obra más emotiva. Sea Change, nos muestra el lado más íntimo de uno de los músicos más importantes de la escena musical actual. Solo el amor nos muestra la cara más auténtica de un ser humano, a veces se encubre, pero todo se dirige a ese puerto, fuente de inspiración de prácticamente todas las expresiones humanas.

 En este disco Hansen saca a relucir influencias que con anterioridad no habíamos logrado identificar. Seguramente la más destacada, y esto es una apuesta por la especificidad de la referencia, es Sergé Gainsbourg,  en quizás su más destacado disco “Histoire de Melody Nelson” (1971). Los arreglos de cuerdas, los solos de guitarras a lo lejos, las voces graves y desganadas, todo hace evocar al cantante francés, sin perder la autenticidad e identidad de la obra. También es imposible no identificar clásicos referentes de Beck como Leonard Cohen o Scott Walker.

 

Esperando la llamada que nunca llegará

Esperando la llamada que nunca llegará

Las imágenes que proyecta la música de Sea Change, además de una soledad y tristeza oceánicas, nos hablan de un desgano contemporáneo, una insensibilidad, que a mi entender todavía es esperanzador. El hombre aún sufre por amor. Beck está así por amor. Envuelto en un letargo, del cual no necesariamente quiere salir. Sufre, pero a la vez goza. Su música está llena de dolor, pero es tan cautivante que es imposible separarse de “ella”. Beck rodeado de violines se sumerge cada vez más en las profundidades de su inconsciente, sin aire aún quiere continuar. A través del mar intenta llegar a su cielo. Algunas lágrimas se derraman, pero bajo el agua ya no se sienten: Lonesome Tears, solo escuchénla.

Algunos temas que sería interesante destacar: el comienzo del disco, The Golden Age, un viaje en auto que pretende escapar de todo, el comienzo de la reparación, aún sin sentir  nada, solo dejarse llevar para encontrarse con algo que ayude a olvidar. Un engaño constante, creer que se está bien, cuando en realidad ni siquiera se intenta. La edad de oro se acerca, no, es peor, se dejó escapar. Paper tiger, hermosa y simple metáfora para simbolizar lo destrozado que puede dejar una relación amorosa. El final de la canción pareciera ser una declaración de principios: “hay un camino a la mañana, hay un camino a la verdad, hay un camino para volver a la civilización, pero no hay camino para volver contigo”. Lonesome Tears, una base de violines que desde fuera puede parecer pomposa, exagerada. Es perfecta. Crea una atmósfera de una belleza difícilmente igualable, lo inconsciente sumerge. Con semejante forma de ponerse en juego no queda nada más que preguntar; esta todo ahí, así es como siente este artista. Lost Cause, el single del disco, encantadora apenas comienza la clásica guitarra acústica que inunda el disco; la voz de Beck está majestuosa y con una seguridad en lo que dice que cierra cualquier intento de reconciliación. Baby I’m lost, Baby I’m lost cause.

Sumergido en un mar de lamentos

Sumergido en un mar de lamentos

Cabe destacar que aquí vuelve a trabajar con el famoso productor Nigel Godrich, con quien lo había hecho en el interesante Mutations (1998). El genio inglés ha demostrado igualmente una habilidad para los trabajos de este tipo, de autor, como más actualmente podemos escuchar en los discos solistas de Paul McCartney “Chaos and Creation in the Backyard” y en “The Eraser” de Thom Yorke (2006).

Beck, tal como en la portada, no pierde los colores que siempre han envuelto su música, solo que ahora parecen más difusos ya que provienen de lugares más recónditos. Su eterna búsqueda y exploración de estilos descansa por un momento, ya no intenta ser vanguardia y sin quererlo es más avanzado que nunca. Su autenticidad y puesta en juego estremece en un disco que muy posiblemente se convertirá en su testamento. In a seachange nothing is safe…

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