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Javiera Mena: Sala SCD Plaza Vespucio, domingo 7 de junio

por Rodrigo Burgos
8 Junio 2009
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menaLo primero que sorprende es el fervor de su público. Una hermanable comunión entre artista y audiencia. Pensándolo bien, tiene lógica. Todos aquellos adolescentes a los que, afortunadamente, nada les dicen los mamarrachos ideados por la industria discográfica nacional para satisfacer el pulso juvenil y que siguen buscando algo con mayor espesura. Y lo encuentran en Javiera Mena, una especie de intrépida paladín del avatar quinceañero.

Su recital en la sala SCD de Plaza Vespucio era ocasión propicia para estrenar temas de lo que será su próximo disco pronto a lanzarse y que cuenta nuevamente con la producción de Christián Heyne, a estas alturas algo así como el Jerry Wexler chileno. Javiera se presentó junto a un bajista y baterista, con el ocasional acompañamiento de un teclista y corista invitados. Se partió por las recientes glorias: temas de Esquemas Juveniles, su estreno en sociedad de 2007 que tan refrescantemente lubricó la escena de pop grácil y de buena costura. Estuvieron Al Siguiente Nivel, Esquemas Juveniles y Cámara Lenta, entre otras.

Eso sí, el resultado del concierto no siempre igualó el impacto del registro envasado. Javiera posee una voz frágil que ante la irrupción de bases programadas, bajos y percusión corrió varias veces el riesgo de naufragar en la pérdida o en la desafinación. Sin embargo, lo que antes se observaba como un tembloroso entarimado que nunca funcionaba del todo, hoy va camino hacia una más adecuada puesta en escena. Cosas de crecer y hacerse grande en el escenario.

javieramena02De las canciones nuevas, Primera Estrella y Primero comer, después la moral, sólo decir que en una audición primeriza y descuidada no rompen el molde de lo que Javiera ya ha logrado; una propuesta que se echa al camino ya bien pavimentado de la cantautora contemporánea que labra su música tanto desde la introspección como desde la celebración vital en la pista de baile. Quizá es esta dicotomía la que puede, probablemente, dar señales de agotamiento: baladas de tiempo medio al piano para después dejar correr los beats. No vendrían mal un poco más de matices.
Para concluir, su versión del clásico AM Yo no te pido la luna de Daniela Romo, y su mejor canción, Sol de Invierno. Ligeramente apesadumbrada, petsoundiana, pero qué raro, poseedora de esa letanía melancólica que identifica a las cosas que mejor se hacen por estos pagos. Una evidencia clara de que esto no es hype de la Zona de Contacto, ni gran gestión en booking. Puede que aún su historia no merezca un documental, pero Javiera Mena sí merece la atención del público inquieto.

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