Nano Stern: “Este nuevo disco es mucho más desencantado”
19 mayo 2009 1 comentario
Con apenas 24 años, Nano Stern muestra una trayectoria de una precocidad sorprendente. Miembro en el pasado de grupos como Matorral y Mecánica Popular, y un nómade colaborador en el extranjero de diversos proyectos, hoy regresa a Chile para lanzar su tercer disco como solista, Los Espejos. Quienes deseen apreciar la paleta de colores de la nueva encarnación de Stern, podrán hacerlo en los conciertos que ofrecerá el 29 y 31 de mayo en Concepción y Santiago, respectivamente. Y, bueno, ahora Nano se pone a disposición de Surruido para charlar sobre lados oscuros y exorcismos emocionales.
Estás a punto de lanzar tu nuevo álbum, Los Espejos. Sobre esto quisiera preguntarte, ¿cómo se inserta dentro de la obra que has desarrollado hasta ahora? ¿Hay algún punto de inflexión?
Sí, de todas maneras. Hay puntos de quiebre y también de continuidad; nunca me he planteado hacer algo que rompa totalmente con lo anterior pero, sí, es necesario que cambie la música pero por sobre todo la temática. Este nuevo disco es mucho más desencantado, todo está en menor medida en una situación de blanco y negro.
Por ejemplo en tu disco anterior, Voy y Vuelvo, era recurrente la idea del aprendizaje y del proceso de sorpresa frente a la vida.
Sí, es ese sentido Los Espejos es más introspectivo y no opera como una bitácora de viajes como ocurría en Voy y Vuelvo. Es una colección de reflexiones personales que, quiero creerlo, pueden hacer sentido a más personas, por esto las comparto.
¿Una introspección desencantada?
A ratos, ya que es una introspección honesta. Hay también celebración, calma, rabia y bueno, desencanto. Una gama muy amplia de emociones.
¿En medio de qué situación personal concebiste el álbum?
El concepto del disco llegó a la mitad del proceso. Ya llevaba varias canciones escritas cuando me di cuenta de que había un hilo conductor detrás que me hizo mucho sentido. Escribí entonces la canción Los Espejos, particularmente a partir de una reflexión de algo que me dijo mi padre poco antes de morir: que independiente de lo hiciese con mi vida, lo único que le importaba en que cuando me mirase al espejo se reflejase la sonrisa de un hombre feliz. Es en el fondo una herencia desafiante el tener el mandamiento sanguíneo de ser feliz, y esto me llevo a expresarme con una honestidad completa. Por esto la gama de emociones de la cual te hablé, por esto me atrevo a mostrar un lado más oscuro de mi personalidad que quizá no tuve la claridad de hacerlo anteriormente. Da miedo abrirse, pero por otro lado uno posee la experiencia de que a través de esta apertura uno exorcice esta energía.
De acuerdo, ¿y cómo esto afecta lo musical? En tus discos anteriores sobresalen los cimientos folk echando mano de otros elementos como el rock, el jazz, la música latinoamericana. ¿Cómo se desarrolla este álbum?
Hay más influencia de músicas tradicionales inclusive de otros lugares del mundo. La presencia de lo latinoamericano ya está casi en un nivel subconsciente, siempre allí, pero no de una forma tan explícita. En dos años todo ha cambiado bastante y por eso hay espacio para otros sonidos; he tenido la oportunidad de viajar y compartir con muchos músicos de lugares lejanos y muy diferentes, recogiendo influencias de sitios como la India, la música tradicional europea. Para mí el rock y lo latinoamericano son ya parte de mí, como una suerte de lengua madre. Siempre van a estar allí.
¿Cómo fuiste generando, a través de tu aprendizaje musical, ese enfoque ecléctico que se percibe en tus álbumes?
Inconscientemente. Allí está la clave de por qué me mantengo entretenido. Las influencias van surgiendo de la forma más inesperada al igual que mi aprendizaje: nunca me planteo voy aprender esto o lo otro. Al viajar y estar en contacto con músicos vas adquiriendo conocimientos que se expresan en el momento en que estás componiendo, ya sea con la guitarra, frente a un piano o al cantar algo en la calle. Sólo posteriormente puedo percatarme de que, oh, mira esto resuena como música, no sé, escandinava, por decir algo. Y esto es lo fascinante de todo el asunto; ni yo sé de dónde vienen las cosas. También es terapéutico, por eso lo del título de Los Espejos. Me vi reflejado al hacerlo, tuve que plasmarme honestamente y sin pretensiones. Por esto Los Espejos tiene menos fanfarria y épica que Voy y Vuelvo, es bastante más terreno. Predomina una mayor sensación de banda: estos son los elementos que poseemos, trabajemos lo mejor posible con ellos.
¿En tus discos anteriores, principalmente, aparecías tú a cargo de una serie de instrumentos más algunos colaboradores?
Continúan participando colaboradores, pero busqué más una relación desde los elementos hacia la música. Es decir, en mi disco anterior aparecían diversos tipos de instrumentos pero cada uno de éstos surgía en un momento muy definido. Voy y Vuelvo fue el primer disco en que estuve a cargo de la producción y quizá eso se notó en la ambición de lo que quise hacer. Por el contrario, en Los Espejos tenía claro que todo iba a ser más reducido y elegí a los músicos que pensé podrían comprender lo que realmente quería para el álbum. Como no estaba la temática del viaje sino una mucho más interna, el conjunto de canciones requerían un tratamiento diferente. Esto me ha hecho muy feliz porque los músicos con los que colaboré viajarán a Chile, dos de ellos viven en Berlín, y participarán en las presentaciones oficiales del disco.
Tu primer disco, homónimo del 2006, lo produjiste junto a Juan Carlos “Tato” Gómez, ex integrante de Kissing Spell (Embrujo)
Sí, lo hicimos a medias. Fue excelente haber trabajado con él ya que Tato lleva cuarenta años en esto y la tiene muy clara. Aprendí mucho, pero también necesité sacarme su estética y su modo de enfrentar las cosas; esto es lo que he estado haciendo a partir de mi segundo álbum. Hay una sensación distinta al enfrentarte a tu tercer disco como solista, habiendo hecho entre medio cosas con otros músicos, algo así como empezar a perderle el respeto, tener la certeza de que este es un disco, no es el único proyecto de tu vida. Claro, mientras lo realizaba no existía otra cosa: de ocho de la mañana a ocho de la noche en el estudio, después de iba a mi casa a escuchar lo que había hecho durante la jornada, dormía y así al día siguiente.
¿Cuánto tiempo te demoraste en concebir este álbum, desde la composición de los temas hasta su cristalización?
Ya tenía algunas canciones desde el tiempo de Voy y Vuelvo. Creo que fueron algo así como dos años y medio. Claro, no de dedicación exclusiva a esta producción; en medio, trabajé con otras personas e hice más canciones. El proceso más activo duró unos seis meses, con el concepto más claro, con las canciones ya preparadas, teniendo muy claro qué es lo que quería hacer y qué elementos me hacían falta para lograrlo, lo cual es una excelente manera de trabajar: conocer cuáles son las piezas del puzzle que me falta agregar.
¿Esto implica que en el momento en que inicias la grabación de un álbum tienes claro que concepto está detrás de él?
Creo que sí, de lo contrario el proceso de grabar muchas canciones y ponerlas en un disco no es algo que esté buscando actualmente. Cada una de ellas tiene una identidad propia pero, por ejemplo, vienen unidas entre sí. Esto es una decisión explícita aunque puede ser poco práctica; quizá algunas no las tocarán en la radio por lo mismo.
Hay en Voy y Vuelvo un tema en que se alude, sin dar los nombres, a Violeta Parra y Víctor Jara. Imagino que ellos son importantes en cierta forma de enfrentar tu música.
Son importantes por su música y por el mito que se creó en torno a ellos. Nunca se podrá aterrizar en palabras lo que ellos realmente llegaron a hacer por separado ya que impactaron de forma muy diferente. Así como están ellos también hay muchos otros. Más que un tributo, la canción es un llamado a atención a todos nosotros en el afán de aprovecharnos de ese legado. Hay una reflexión en torno a ese abuso.
¿Qué otros músicos chilenos te han influido?
Inti-Illimani, por ejemplo. En conjunto hicieron una obra increíble, tanto en composición e interpretación. Además tienen el rol de haber incluido en la música chilena, para bien o para mal, otros sonidos latinoamericanos. Esto nos da la oportunidad de escuchar muchas otras cosas. Sobre lo mismo, me he dado cuenta que los músicos venezolanos tocan como nadie los joropos, los argentinos tocan muy bien las chacareras y la samba. Tal vez los músicos chilenos no tienen una dedicación tan específica, pero tienen una visión global de la música latinoamericana que no existe en ningún otro país del Cono Sur. Esto se debe, quizá, a que la tradición folclórica en Santiago es muy lejana al margen de las cuecas urbanas, las que han adquirido una importancia mediática recién en el último tiempo. La falta de una tradición más viva se ha traducido en un dominio más general. Por ejemplo, Atahualpa Yupanqui fue un gran compositor de sambas con su guitarra, Simón Díaz componía llaneras con su cuatro y contrabajo, pero Violeta Parra, nuestro equivalente, también tocaba cuatro y hacía cosas extrañísimas: su música se nutría de distintos sonidos.
¿Te interesa el trabajo de grupos como Los Blops, con quienes se notan ciertas conexiones?
Sí, muchísimo. Además tengo una afinidad personal con Eduardo Gatti, pensamos trabajar juntos en algún momento. También son importantes Los Jaivas y Congreso. En Los Espejos participa Sergio “Tilo” González lo que es un honor para mí. Él es el baterista para enfrentar este tipo de música, en mis discos anteriores pensaba, bueno, hagámoslo como el Tilo González. Es estupendo poder tocar con gente de otra generación que te ha influido, en un privilegio enorme.
Algo importante de de tu carrera es su itinerancia. ¿Qué necesidad o idea hay detrás de este afán por viajar y colaborar permanentemente con otros músicos?
Creo que no es una idea sino un hecho. Surgió como una necesidad puntual de irme en un momento dado y todo se fue dado de forma más o menos aleatoria. Pasaron muchas cosas que yo no planifiqué.
¿La necesidad de la que hablas parte de una cierta insatisfacción con la forma en que se desarrollaba tu carrera aquí en Chile?
Sí, y curiosamente respondía a un exceso de comodidad, algo que me sigue agobiando mucho cada vez que vengo. Los techos están como ahí nomás, el medio musical en chico, entonces todo posee un facilismo y resulta poco estimulante. En su momento, mientras tocaba con Mecánica Popular –una banda que admiraba y con la que ocurría algo similar a lo de tocar con el Tilo González-, apareció la necesidad de decir, bueno, qué más hay.
¿Estás radicado en Amsterdam, Holanda?
Ya no. No tengo domicilio fijo, viajo de un lugar a otro. Los conciertos en Chile son en dos semanas más y luego me voy primero a Montevideo y luego a Europa donde tengo varios proyectos paralelos, conciertos y un encuentro de músicos de todo el mundo que coordino y donde he conocido a muchísima gente. Mi rol aquí es dirigir una orquesta de ochenta músicos, cada uno con instrumentos exóticos.
¿Cómo observas lo que suele llamarse la escena independiente nacional, tomando en cuenta que puedes mirarla también un poco desde fuera?
Es excelente por un lado porque se están aprovechando diversos medios como Internet, tal como lo hacen ustedes, algo inimaginable para otras generaciones. Por otro lado hace falta de una validación de esta generación por los medios más tradicionales, no para llegar a un público más masivo sino general; el público específico ya está. Por más que uno trabaje en My Space si uno consigue aparecer cinco minutos en el noticiero del domingo de TVN, te verá más gente que la que entrará al My Space en toda tu vida. El My Space de Chinoy, que es la única forma de conocerlo ya que no tiene disco, tiene 300 mil visitas hasta ahora, algo que sitio del programa de Franzani en Vía X tiene en un solo día.
El mes pasado la Rolling Stone nos hizo a Chinoy y a mí un artículo de cuatro páginas, con nombre en portada. Sin embargo, ¿cuánta gente que no está al tanto, externa, habrá leído la entrevista? Claro, al fin y al cabo, es como mostrarle un documental ambientalista a la gente de Greenpeace, obvio les va a encantar. Bueno, mi motivación no es la masividad. Estoy convencido de que si seguimos haciendo las cosas concentrados y sin perder el rumbo como hasta ahora, hay dos opciones: prescindir de los medios masivos, porque ya no será necesario alcanzar ese tipo de exposición o que los medios tradicionales no podrán hacerle el quite. No creo que sea falta de atención, de hecho hay periodistas que les interesa, sino que hay una opción deliberada de no darle un espacio, de no reportearlo.
¿Te basta con un público reducido que consuma tu obra?
Me basta con una sola persona que escuche con atención mis discos. Ahora, otra cosa es la sobrevivencia. Mientras haya instancias como la Cumbre del Rock, donde hay 50 mil personas y tú con tu guitarra frente a ellos, es una muy buena opción de mostrar tu trabajo. O también lanzar tu álbum en un lugar como el Teatro Oriente en condiciones muy dignas, con precios razonables, buen sonido y ensayando el tiempo necesario con los músicos invitados. Es algo buenísimo. Si llega la masividad, bienvenida sea siempre y cuando que me permita seguir con mis proyectos tal cual hasta ahora. Me gustaría hacer, por ejemplo, un proyecto con orquesta sinfónica, algo personal no en la línea del Víctor Jara sinfónico que hizo Manuel García, que está muy bien de paso. Pero claro, eso implica otra disponibilidad de dineros. Son ambiciones creativas que tienen un soporte logístico diferente. Bueno, todo se hace a su medida. Mi primer disco lo hice gratis, ya con el segundo tuve un poco más de recursos y así irán mejorando las cosas. No me quejo, tener la posibilidad de hacer esto, de entregarle un mensaje a la gente para la cual significa tanto la música viene acompañada de una retribución de amor, algo que puede sonar muy hippie. La música es la herramienta a través de la cual te expresas, y tú no eres ni un santón ni mucho menos. Eres el medio no la fuente, están allí simplemente para generar estados por medio de la música, aunque sean dolorosos, con la intención de reconocerse de forma honesta.
Fotos: Sitio web Nano Stern













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