Home » Terapia melómana

Oasis en Chile: Estrellas de Rock & Roll que quieren vivir para siempre

por
6 mayo 2009
2 comentarios

oasischile2Algún día nos sentaremos a discutir qué es lo que ha quedado en pie de aquel, cómo llamarlo, tendencia, movimiento, astuto giro publicitario, que un día se le colocó el mote de brit pop. Aquella invasión desmesurada de bandas británicas que en los noventa tomaron el mundo musical por sus cuatro costados sobre la base de la recuperación del legado musical inglés más ilustre.

Claramente la cosa se les fue de las manos: divismo, declaraciones altisonantes, marketing por todo lo alto y, en ocasiones, proyectos que no merecían demasiada atención. Sí, será necesario, cual aplicado matarife, separar la grasa –que es mucha- de la carne. Además ¿qué es eso de brit pop? ¿Algo así como una receta? Tome dos cucharadas de Beatles de cepa Revolver, súmele media taza de Kinks en su período Something Else, sazónelo con lo justo de The Who en sus inicios y, para que cuaje la mezcla, adóbelo a fuego lento espolvoreando Bowie del frasco de Ziggy Stardust. ¿Tan predecible fue todo? ¿Tanto como hornear un pastel? No queda muy claro al revisar los discos de bandas que no parecen precisamente gemelas como, pongamos, Supergrass y Blur; mientras la primera se refocilaba en Buzzcocks, la otra le guiñaba el ojo a Small Faces un día, y el siguiente a XTC. Bueno, en fin, un ovillo que recién de desmadeja…

oasis-chileY todo esto para terminar hablando de Oasis, quienes representan para muchos los peores defectos de la megalomanía británica de los noventa. Qué inofensivamente pedantes fueron los hermanos Gallagher: qué si somos más grandes que el puto Dios, que George Harrison era un viejo tonto, que mi hermano no sabe cantar, que mi hermano compone solo basura. Y dale con la cantinela. Han pagado el precio de un ego de millonario con orígenes proletarios.

Bueno, Oasis tocó ayer, martes cinco de mayo, por tercera vez en Chile. Vinieron promocionando su álbum Dig out your soul, un disco que, miren ustedes, le ha vuelto a prender la materia gris a Noel justo para escribir canciones que hace rato no se le veían. Porque si en algo tienen razón los detractores de Oasis es que la andadura del grupo durante los años dos mil ha sido correcta siendo generosos, lo siento Noel, la diversidad de enfoque no es precisamente tu fuerte. De vuelta a lo que mejor sabes hacer.

Ver a Oasis comandados por tipos que ya están en los cuarenta debe ser, perdonando la comparación indebida y desproporcionada, como haber visto a The Who a fines de los setenta. Una actitud basada en las malas pulgas y en la displicencia que deviene de ser joven, rico, talentoso y de que todo el resto te importe un carajo. Uf, pero cuando la edad te comienza a dar alcance todo adquiere un aire un poco más de pirueta, de algo que en la médula comienza a fallar. Allí está Liam Gallagher esputando un par de palabras en un cockney que ve a saber qué dijo, siempre tan patoso, inmóvil e inexpresivo, pensando “mierda, otro público cagón a la espera que les cante de nuevo la puta Wonderwall”. Claro, tuvo que cantarla y lo hizo bien, tal como alguien que ya sabe hacer un trabajo después de 15 años de darle una y otra vez.

oasis3Porque antes de apresurarnos a desollar a Oasis como uno de los últimos grandes timos del rock & roll, es necesario que recodemos que sus canciones no envejecen de forma patética. Es más, sus mejores logros que, para bien o para mal, aparecen en sus dos primeros álbumes no destiñen y en muchos casos están muy por sobre del lamentable estado del rock británico actual. Dejemos el cinismo al costado por un momento: si alguna banda contemporánea sacara un disco como, por ejemplo, What’s the Story (Morning Glory), varios gritarían como puercos en medio del chiquero. Y en vivo el conjunto muestra aplomo: suena firme, cohesivo y experimentado, un tanto desapasionado, claro, pero el entusiasmo nunca fue el punto de apoyo de los de Manchester.

Tocaron lo que se esperaba de ellos y promocionaron un nuevo álbum que suena a tarea bien hecha y eficaz ¿Poco originales? Si hablásemos de originalidad debiésemos haber clausurado la cultura popular hace ya algunos años.

Ah, cerraron con I Am the Walrus, a modo de declaración de la endogamia permanente del rock inglés. El eterno retorno al umbral mágico, al Genoma de cómo montar una canción que contenga todo: encanto, sorpresa, locura y arrebato. El Alfa y el Omega. Noel Gallagher lo sabe y lo busca. Mañana es otro día y es mejor descansar pensando en que, como decía Andy Partridge, This is Pop.

Fotografías: El Mercurio S.A

2 comentarios »

Deja una respuesta

Este blog utiliza Gravatar. Puedes ocuparlo registrandote en Gravatar.