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Coachella, el paraíso del Rock and Roll

Tres días de rock divididos en más de 100 presentaciones, 5 escenarios, exhibiciones de arte, fiestas multitudinarias y 160 mil asistentes convierten a Coachella en uno de los festivales musicales más importantes a nivel mundial.

Paul, en una noche para no olvidar en Coachella 2009

Paul, en una noche para no olvidar en Coachella 2009

No hay que ser un fanático de la música para terminar alucinando después de vivir un día en Coachella (abril 17-19): es rock directo a la vena.  ¿Cuántos no quedarían más que satisfechos luego de asistir a un recital de Molotov o disfrutar con las canciones de Morrissey? Ahora, súmalos en un mismo día y agrégale al legendario Paul McCartney, Franz Ferdinand, Black Keys, Patton & Rahzel y Leonard Cohen.

Si quieres seguir sacando cuentas, al día siguiente añades a Joss Stone, Calexico, The Killers, The Chemical Brothers, TV on the Radio y Jenny Lewis.

¿Un poco más? Ahora imagina que tu domingo continúa con The Cure, My Bloody Valentine, Public  Enemy y X.

No, no necesitas ser un adicto al rock para que la sonrisa te dure todo el año y los niveles de adrenalina se te disparen por los cielos.

Inclusive el sólo hecho de campar en Coachella -que tiene lugar en Indio, California- es en sí misma toda una experiencia. Debe ser algo así como un Woodstock moderno. Claro que con menos gente desnuda -aunque la había- y con más comodidades: mejores carpas y gadgets del excursionista “no aperrado”.  Aunque a decir verdad ¿quién necesita el mejor de los colchones para dormir como tronco después de 12 horas de estar saltando de escenario en escenario?.

La organización del camping corre come reloj. Ni siquiera era llegar y poner la carpa donde cayó, porque un monitor te indicaba los puntos exactos en los cuales debías instalar tu vivienda temporal, guiándote por la grilla marcada especialmente para la ocasión sobre el césped del enorme prado.

Baños químicos, lavamanos con espejo y hasta duchas temporales instaladas en camiones, estaban a disposición de quienes pagaban los 55 dólares -por persona, no por carpa- que permitían quedarse hasta la noche del domingo. Más caro que una habitación de hotel, pero con la ventaja de terminar el concierto para irse de inmediato a la cama, ahorrándose el tremendo taco para salir del recinto. En el foro de la página oficial de Coachella (www.coachella.com), un asistente que vivía a cinco minutos del lugar, afirmaba haberse demorado una hora en regresar a su casa y, por ende, recomendaba en un 100% utilizar el camping.

Masivo con mayúsculas

160 mil personas alucinaron con amplio cartel de estrellas de Coachella 2009

160 mil personas alucinaron con amplio cartel de estrellas de Coachella 2009

Este año la asistencia al festival -que lleva realizándose hace ya diez años- alcanzó a las 160 mil personas, transformándose en su segundo mejor año, superado sólo por el recital del 2007 que contó con más de 186 mil espectadores. Ese año Coachella recibió en sus escenarios a Bjork, Red Hot Chili Pepers, Manu Chao, Placebo, Rage Against the Machine y Julieta Venegas, entre otros cientos de artistas. Para llegar a visualizar 160 mil espectadores congregados en un mismo lugar, basta mencionar que el Estadio Nacional de Santiago tiene una capacidad para 65 mil personas. Cuesta imaginar tanta gente junta ¿cierto?

Y gracias a los avances tecnológicos causaba cierta impresión la cantidad de celulares agitándose en el aire para capturar minutos de grabación o fotografiar a algún ídolo, subiéndolo de inmediato a MySpace, Facebook o compartirlo en Twitter usando los beneficios de la tecnología 3G y Edge. Y facilidades habían, Coachella incluso contaba con una carpa de AT&T – compañía telefónica- que ponía a disposición de los asistentes, y de manera gratuita, computadores con conexión a Internet y puntos de carga para celulares.

El día viernes un sólido Molotov se subió al escenario a ofrecer temas como “Que no te Haga Bobo Jacobo”, “Gimme the Power”, “Amateur” y “Puto”, entre otros. Y con la osadía que los caracteriza, interpretaron sin pudor -y coreados por el público, muchos de ellos mexicanos- “Frijolero”, en plena tierra del tío Sam.

La banda escocesa Franz Ferdinand, con una presentación sólida, deleitó al público con sus canciones más conocidas (“Ulisses”, “Take me Out”, “Michael” y “Walk Away”, por nombrar algunas) e incluyó temas nuevos como “No You Girls”. Su vocalista Alex Kapranos lucía una polera con el nombre de George Harrison.

Como siempre, simplemente Morrisey

Como siempre, simplemente Morrisey

Uno de los platos fuertes de la noche fue sin lugar a dudas Morrissey, quien realizó su show usando de fondo una enorme imagen de un marinero mostrando los bíceps con un habano en la boca y la palabra “Refusal”, aludiendo a su último disco “Years of Refusal”. El vegetariano sorprendió a más de alguno cuando, entre dos canciones, se detuvo para decir que no podía soportar el olor a carne quemándose y que se estaba sintiendo indispuesto, en referencia a las bocanadas que expedían los varios puestos de comida en Coachella.

“Girlfriend in a Coma”, “First of the Gang to Die” e “Irish Blood English Heart” fueron algunos de los temas interpretados por un Morrissey cuyos años empiezan a notársele (pero no en la voz, ni en presencia).

Y para cerrar la noche de manera apoteósica, un Paul McCartney que ofreció uno de sus conciertos más rockeros, según la crítica. Desde abuelos a adolescentes corearon sus canciones, que emocionaron incluso a los menos fanáticos.

El ex Beatle deleitó al público con un variado repertorio que resumía su carrera musical comenzando por su trabajo con The Beatles, The Wings, canciones de su carrera como solista e incluso de su último proyecto The Fireman.

Hasta el más perdido musicalmente pudo corear junto a Paul las letras de temas tan clásicos como “Hey Jude”, “Let it Be”, “Yesterday”, “Lady Madonna”, “Eleanor Rigby” y “The Long and Winding Road”. El ovacionado músico abrió el espectáculo con una poderosa interpretación de “Jet”, regresó al escenario dos veces, sorprendió al público con fuegos pirotécnicos en “Live and Let Die” y despidió el show con el cierre de “Sargent Pepper”.

Un concierto de más de 2 horas y 36 temas, con un emocionado Paul que aprovechó aquella noche para homenajear a su compañera de años, Linda, fallecida producto de un cáncer un 17 de abril hace 11 años atrás, y por quien interpretó la canción “My Love” sentado al piano.

El músico recordó a John Lennon con el tema “Here Today” y a George Harrison, interpretando “Something” en ukelele y dedicándosela a Olivia, viuda de éste que se encontraba presente entre el público. Estremeciendo los corazones de la audiencia, el ex Beatle interpretó en solo de guitarra acústica “Black Bird”, confesando a los espectadores: “It is an emotional day for me, but it´s okay. A lot of heart, a lot  of emotion”, refiriéndose al fallecimiento de Linda (“Es un día muy emotivo para mí, pero está bien. Mucho corazón, mucha emoción”).

(Más imágenes en nuestro Flickr)

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