Con decenas de inviernos en el cuerpo: Bill Callahan, en la fe y en el amor
15 abril 2009 1 comentario

“Es tiempo de poner a Dios a un lado”, nos dice Callahan en su viaje por la fe y los vacíos, que se buscan y entrelazan.
Estos tiempos congregan inusualmente la salida a la luz del nuevo material de tres de los artistas “Folks” más importantes del siglo XX, señalando su vigencia en el presente. Se trata de lo nuevo de Neil Young: “Fork In The Road”; uno de los discos más esperados del año, “Together Through Life”, del siempre genial Bob Dylan. Pero el álbum que nos concita esta vez es el nuevo trabajo de Bill Callahan –alias Smog- “Sometimes I Wish We Were An Eagle”, músico fundamental en cualquier revisión de la música alternativa o Folk de los noventa y, según mi parecer, uno de los compositores imprescindibles de nuestros días. Hay que estar siempre atentos a las nuevas composiciones de Callahan.
Para todo aquel que acudió a la presentación del cantautor en el “Cine arte Normandie”, en septiembre de 2008, sabe que fue un hecho irrepetible, un concierto íntimo y visceral de un artista que podía sobrecoger a cualquiera, solo con escuchar el dulce zumbido de su voz. Bill venia presentando su primer trabajo impreso con su nombre “real”, “Woke On A Whaleheart” (2007), dejando a Smog atrás. Desde sus primeros álbumes, mas inmersos en el movimiento “Lo-Fi” (Low Fidelity = Baja Fidelidad), el cual se basa en la grabación de canciones ocupando artefactos precarios -un claro y genial ejemplo son los discos de Daniel Johnston, grabados solo con una cassetera. Luego, publicaría discos mas elaborados junto a Jim O’Rourke- sí, el mismo colaborador de Sonic Youth- como el mítico “Red Apples Falls” (1997).
Son más de veinte años los que Smog lleva haciendo poemas y discos que golpean o acarician la humanidad de cada cual. Las canciones de Callahan son hechas de experiencias, ya sean físicas o espirituales, en las que uno puede sentir la autenticidad con la que canta sus letras y señala sus verdades. Bill Callahan ya no es el mismo veintiañero que saco “Sewn To The Sky” (1990), ya es un hombre de bordea los 45 años, pero a la vez también es un hombre que nunca ha abandonado el sentimiento intransigente y oscuro de sus “Días de vino y rosas”. Como dice en el tema que abre el disco: “I used to be darker, then I got lighter, then I got dark again” (Solía ser oscuro, luego me volví luminoso y luego me volví oscuro de nuevo).
Naturaleza: Mares de deseos y paisajes gélidos
“Sometimes I Wish We Were An Eagle” (2009) es una placa realmente notable, un inmediato candidato a los mejores discos del año. Desde su partida con el clásico instantáneo “Jim Cain”, canción sutil y muy del estilo clásico de Smog, la cual contiene frases de una gran carga emocional, por ejemplo: “In case things go poorly and I not return / Remember the good things I’ve done” (Si es que las cosas se ponen malas y no regreso / Recuerda las cosas buenas que he hecho). La base del tema es la guitarra arpegiada de Callahan, minimalista y de una belleza armónica sublime. El cantante de Maryland logra otra canción intimista y desgarradora, a la altura de “To Be Of Used” o la mas reciente “Sycamore”.
El álbum está repleto de canciones excelentes, como el single “Eid Ma Clack Shaw”, la cual tiene un piano que llena gran parte del espacio, junto a la voz sentimental y melancólica de un Callahan que cuenta como siente, en la ausencia, el calor de la persona deseada, además de declamar cómo fue que soñó con la canción perfecta y se levanto a escribirla; “The Wind & The Doves” es otros de los puntos altos en la obra, en la cual Smog demuestra su increíble manejo vocal parafraseando sus propias poesías a la perfección; “Rococo Zephyr” y “Too Many Birds” completan la primera parte de lo nuevo del autor de “Cold Blooded Old Times”, cada una aportando una capa de profundidad en el onírico y sentimental viaje al cual nos embarcamos al presionar el play de la pista “Jim Cain”.
“My Friends” y el glorioso final “Faith/Void” -de casi diez minutos- son las más destacadas de la segunda parte del álbum, cerrando un disco que se vuelve fundamental en su nacimiento.
Buscando calor en las presencias
La gran diferencia entre la placa anterior de Bill Callahan y este nuevo trabajo es que, como bien dice el titulo de “Woke on a Whaleheart”, aquel es una selección de canciones en las cuales el sentimiento de despertar y por ende de comenzar “algo” es transversal a la obra en sí. En cambio, esta nueva obra (maestra) es un disco netamente de invierno, desde sus canciones hasta su tapa deslavada. Es una obra que desea abrazar a algún calor humano y por ende rechaza fuertemente a las deidades omnipresentes
Smog-Bill Callahan, uno de los pocos verdaderas artistas independientes que quedan; para mí, el Bob Dylan de nuestra época. Siempre vamos a recordar aquel día en el Normandie cuando Bill entro al escenario bañado en aplausos y sin mirar a nadie interpretó una crudísima “Blood Red Bird”, llevándonos con su voz hacia sentimientos inexpresables. Se escapa al lenguaje, la sensación es inexplicable. La sala se llenó de Smog y no pudimos ver nada salvo a nosotros mismos y nos dimos cuenta de que había muchas cosas que aceptar de nosotros y de los demás…















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La sonoridad de las cuerdas sobre la madera es unica ,para mi …extraordinario descubrimiento de un musico singular…lo seguire….