¿Bienaventurados los pobres de corazón?
20 marzo 2009 0 comentarios
No dejar de ser una ironía que una universidad pontificia se encargue de montar una retrospectiva sobre uno de los directores que con mayor desparpajo y acidez se encargó de apedrear las puertas eclesiásticas. ¿Una prueba de tolerancia o de respeto ante todo por el arte? Quién sabe, pero al fin y al cabo la golosina nos la servimos nosotros, quienes podemos ver más 17 obras de Luis Buñuel, la mayoría en cuidadas copias de celuloide, durante el ciclo que la Universidad Católica le dedica durante marzo. Imperdible.
Entre las películas que ya se han exhibido merece unas líneas Nazarín, film enclavado en el período mexicano del autor peninsular, filmada en 1959 y celebrada, entre otros, por John Huston quien inclusive llegó a gestionar su exhibición en el Festival de Cannes, donde obtuvo el gran premio de la crítica. Nazarín, basada en la novela homónima de Benito Pérez Galdós, es quizá una de las obras en que Buñuel acopló de manera más lúcida y destemplada las incongruencias y delirios que subyacen a la fe cristiana. Allí está el padre Nazario, un sacerdote que vive en la carestía plena, entregándolo todo a sus semejantes, sin posesión alguna, quedando a merced de la limosna del prójimo. Nazario busca la emulación completa del camino recorrido por el Dios hecho hombre: da a quien necesita más que tú. Lo rodea la pobreza de un caserío rural típico pero, no obstante, estos necesitados, y más aún casi cualquier poblador ,tienden a aprovecharse del humilde cura; lo esquilman en sus más misérrimos objetos, lo ofenden y rechazan su bondad a la vez que intentan permanentemente sacar ventaja de él. Llegará el momento en que la voluntad misericordiosa de Nazario decantará en su desgracia definitiva y en la necesidad de escapar hacia nuevos parajes.
Es aquí donde la película comienza a tejer un sutil paralelo entre el derrotero de este sacerdote extraviado con su ingenua bondad en medio de las refriegas de la Revolución Mexicana y el evangelio de Jesucristo. Ambos salen al camino, predican, brindan fe y cobijo al menesteroso y al que sufre, pero como respuesta reciben la desconfianza y la mofa de quienes se les atraviesan. La misma Iglesia marca aguas con las acciones de Nazario: un espíritu rebelde que ha cometido demasiadas imprudencias y que debe alejarse de la práctica clerical. Claro, el párroco –convertido en prófugo de la justicia por proteger a una prostituta acusada de asesinato- tiene sus seguidoras: dos mujeres secundan sus pasos, atraídas por los supuestos poderes milagrosos del sacerdote y, nos percataremos, por cierta atracción sexual que el servidor del Altísimo despierta cual prohibida lascivia.
A través de Nazarín Buñuel resulta implacable. Nos muestra un pueblo oscuro, avieso y suspicaz, que utiliza la fe como mercancía para alimentar objetivos ramplones de corto vuelo y alucinaciones procaces. Memorable es la escena en que Nazario es forzado a poner sus manos sobre una niña agónica en busca de la intercesión del padre celestial, mientras a su alrededor un grupo de mujeres gritan y sufren convulsiones más afines con la celebración de un aquelarre de brujas que con una demostración de la piedad que devendría de la fe auténtica.
Está, desde luego, la Iglesia Católica. Una institución lejana, administrativa, que sólo coloca el ideario cristiano original como un remoto modelo predicativo mas no posible de asimilarse de manera real. La doctrina se manipula y estipula según conveniencia, pero no se coloca en riesgo la permanencia del credo depositado en una segura alforja burocrática.
Y, al final, queda Nazario: a fin de cuentas un alucinado, un tipo cándido incapaz de estar alerta frente a la realidad, de aplicar su entendimiento en un contexto que requiere de paños fríos y mirada atenta; lo vemos quebrarse, a punto de abjurar, en medio de tanto estropicio. Aquí, una de las ideas más persistentes en el corpus de Buñuel: la fe está más cerca del pabellón de desahuciados psiquiátricos que de la salvación eterna. Como para invitar al Cardenal.















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