Los Bunkers: “Barrio Estación va a envejecer bien: lo escucharemos en diez años y estaremos orgullosos del trabajo que pusimos en él”.
12 marzo 2009 1 comentario
Un grupo fundamental para entender el rock chileno de esta década. El relevo del sonido penquista que llegó hace ya diez años, ahora regresa desde su cuartel de operaciones en México para reencontrarse con Chile. Durante esta gira, los hermanos Durán, Mauricio y Francisco, más el baterista Mauricio Basualto se dieron un tiempo para conversar con Surruido acerca de su trayectoria, futuros planes y su más reciente obra, Barrio Estación.
¿Cómo ha funcionado en México la relación con otras bandas?
M. Durán: Hay mucha camaradería con otros grupos. Cuando estás en la espera de tu turno dentro de un festival, te topas con todo tipo de bandas: rock clásico, rockabilly, folk, en fin. Nos hemos hecho amigos de los Café Tacuba, los Babasónicos; hay en México una mayor buena onda entre los conjuntos y no esa competitividad medio aislante que existe en Chile: si yo hago hip hop no me mezclo contigo ya que haces rock.
¿Ha existido algo que les haya complicado en el proceso de aclimatación a un nuevo país?
M. Durán: Ya llevábamos harto tiempo yendo hacia allá, desde hace unos dos años, así que conocíamos más o menos la realidad del país. Hay similitudes entre la idiosincrasia de los mexicanos y la de los chilenos. Bueno, allá todo es mucho más grande: más medios, radios, salas de conciertos.
¿Cómo ha resultado el proceso de difusión de vuestra música en los medios de comunicación?
M. Durán: Cuando lanzamos el disco, a lo largo de un mes unas cinco o seis horas diarias, nos dedicábamos a hacer difusión. Por ejemplo, un día te tocaban las radios universitarias, al siguiente te dedicabas a portales de Internet, y así seguías radios. En programas de televisión, hemos estado inclusive en estelares de hora punta; es interesante esto porque pareciera ser que la música es mucho más importante en México. Cualquier programa, por pequeño que sea, posee algún espacio dedicado a músicos que toquen en vivo: un grupo de rock, de jazz, de folk, etcétera.
¿Qué impresión tienen del periodismo musical mexicano? ¿Son suficientemente informados, por ejemplo?
M. Basualto: Diría que sí, y más informados que los chilenos. Saben inclusive más de lo que ocurre en Chile que los periodistas chilenos. Aquí en Chile aún nos ocurre que alguien nos dice, ¿y ustedes quiénes son? ¿Cuándo se formaron? Si te van a entrevistar tienen la obligación de saber cierta información básica. Allá eso no ocurre: si alguien te va a entrevistar se prepara. Los tipos, además, tienen bastante buena pluma, escriben bien, se preocupan de revisar tus influencias, no les importan tus zapatillas ni esas cosas periféricas, sino que se abocan al campo estrictamente musical; las letras, la producción, la música. Es como cuando lees una revista gringa y cuenta con una serie de parámetros que buscas en el análisis. Definitivamente, es un contexto donde la música es más importante. También tiene que ver con la mayor diversidad de estilos y grupos que un periodista mexicano debe valorar. Por tanto, lo sopesan con mayor naturalidad y consideran todos los elementos que componen un análisis musical. No hay esa trascendencia un poco forzada que sí hay en Chile, eso de que no hay bandas del año sino casi de una década, quizá porque aún no se publican tantos discos buenos, tal vez.
¿Le han puesto oído a propuesta que han surgido en Chile en el último tiempo?
M. Basualto: Cuando vivía en Chile era habitué del Cine Arte Alameda y de la sala SCD de Santa Filomena. Me gusta mucho Manuel García, un grupo nuevo de Los Ángeles llamado Delis, la Francisca Valenzuela, el disco de Javiera Mena; pero en general aún creo que la escena es un tanto dispareja, falta madurez.
¿Cómo fue el proceso de concepción de Barrio Estación?
M. Basualto: Me cuesta hablar de los discos pues solo interpreto las canciones, no las compongo. Lo veo como un disco muy aguerrido. En el proceso de composición ocurrió de todo: cosas que se resolvieron en el estudio, canciones que fueron probadas con distintos vocalistas. En general valoramos la espontaneidad en el proceso de grabación, pero aquí quizá intentamos dar con un álbum que fuera, no sé si el término sea el más adecuado, trascendental. Cuatro de los cinco miembros del grupo fuimos padres durante la gestación del disco y creo que este espíritu influyó en el álbum, esa sensación de viaje.
M Durán: Al principio, no lo teníamos muy claro salvo la necesidad de hacer otro disco. Su proceso de gestación fue el más largo: entrábamos al estudio por un mes, luego salíamos para hacer una gira, después regresábamos a grabar, en fin. En nuestro disco anterior, Vida de Perros, teníamos todas las canciones listas y llegamos al estudio a grabar en vivo; todo el tiempo la banda tocaba en vivo, salvo las partes acústicas y los solos de guitarra. En cambio, en Barrio Estación todo el proceso ocurrió en estudio, algo inédito para nosotros. También influyó decisivamente el hecho de no grabar directamente en la cinta sino a través de un computador utilizándolo como una herramienta de trabajo y edición, y en algunos temas esto se nota más. Por ejemplo, en Me muelen a palos, quizá no tanto en sonido donde si tenemos claro que nos gusta el sonido más viejo sino más bien en cuanto a la estructura del tema.
¿Cómo van definiendo el sonido y estilo que empapará a cada canción? En el álbum hay referencias a T-Rex, Madness, Blur, Beatles.
M. Durán: Nunca lo hemos tenido muy claro, son las mismas canciones a medida que las vamos tocando nos señalan qué sonido podrían tener. Por ejemplo, Me muelen a palos tiene un teclado medio ochenteno que nunca habíamos utilizado, lo teníamos listo pero igual sabíamos que nos faltaba algo, una figura; no recuerdo como surgió la idea pero sabíamos que no lo podríamos resolver con guitarras. Sobre lo mismo, el computador nos permitió desarrollar un proceso de ensayo y error; bajo la misma lógica pudimos insertar bronces y otros instrumentos.
M Basualto: En este disco aportó mucho el ingeniero encargado, Gonzalo González, utilizando muchos elementos de su banco de sonidos, Hay en un tema, incluso, una trompeta extraída de alguna canción de reggaeton; también está la inclusión de una trompetas de The Clash, provenientes del tema The Card Cheat. A nosotros nunca se nos hubieran ocurrido estas cosas. Algo importante, además, es que hubo mucho más espacio para los estados de ánimo, nos dejábamos llevar por nuestra forma de interpretar la canción en un determinado momento.
¿Han variado de un disco a otro en cuanto a los servicios de un determinado ingeniero de sonido?
M. Durán: Trabajamos con el Chano desde La Culpa, y ahora le exigimos más cosas; hay lenguajes musicales que no dominamos mucho y entonces le pedimos que nos mostrara tal o cual cosa, como en el caso de samplear sonidos, que la batería suene más de hip hop que de rock, cosas que a lo mejor solos no hubiéramos logrado, y así llegar al sonido que deseábamos.
M. Basualto: Ocupamos la sala como instrumentos, colocábamos la batería en una determinada posición, las guitarras por aquí y el bajo en este lado, en fin. Sucedía que el sonido del bajo entraba por los micrófonos de la batería, y al no poder separarlos nos entregaba un sonido más como orgánico.
M. Durán: Durante una gira estuvimos hablando con Quique Neira y nos contó que que había estado en un estudio en Jamaica donde habían grabado todos los tipos grossos del reggae, los Rolling Stones. Él fue con Gondwana a grabar un disco y se percató que los tipos de allá no grababan los bajos con amplificadores sino que los conectaban directamente a la mesa; esto les daba un sonido mucho más pesado. Cuando hicimos un tema del Álvaro (López) nos acordamos de esta manera de trabajar, y así ocurrió con el resto del álbum: un tema sonó de determinada forma y el siguiente ya lo enfocábamos de manera diferente.
Hay un tema, Abril, que recuerda el método de producción de Phill Spector, su Wall of Sound. ¿Cómo trabajaron para lograr este sonido?
M. Durán: Grabamos noventa y tantas pistas para ese tema. Registramos tres veces la batería. Uno ha leído que Spector grababa tres guitarras, dos bajos, y de este modo lograba su muralla de sonido. Nosotros intentamos emular esta manera de trabajar superponiendo las capas de un instrumento; no fue tan complicado como pareciese, incluso en algún momento se nos estaba pasando la mano con la reverberación, así que escuchamos los álbumes de Spector y, claro, estábamos yendo muy lejos..
Fue un bonito ejercicio, cuando uno está produciendo siempre se anhela tener tal o cual sonido, a partir de discos que uno ha escuchado. Esto también influyó en que nos tomáramos un cierto tiempo tanto para grabar como para mezclar el disco.
¿Cómo es el método de composición del grupo? ¿Cada uno llega con su canción ya terminada o se trabaja de manera colaborativa?
F Durán: En el caso de Barrio Estación ocurrió de todas las formas posibles, hubo canciones en que grabamos algunas bases, probando cosas en el estudio, y en otros ya venía casi todo listo desde la casa.
Son una banda que ya posee cinco discos, una cantidad apreciable. ¿Cómo los miran retrospectivamente, en términos de maduración, permanencia, etcétera?
M. Durán: Anoche veía una entrevista a la escritora Alejandra Costamagna en que explicaba que como novelista siempre va a haber algo que critiques en tus libros, cáscaras que deberías haber eliminado. A mí, por ejemplo, no me gusta el sonido del primer disco, pero sí tiene buenas canciones y creo que la inocencia y patudez del grupo están expresadas allí; les tengo cariño a pesar de las falencias técnicas. Ya en La Culpa alcanzamos un sonido que me deja más satisfecho, lo mismo en Vida de Perros, aunque es en Barrio Estación donde creo hemos logrado nuestra mejor producción. Esto tiene que ver también con la experiencia, ya que no podríamos haber llegado a este punto sin pasar por los momentos anteriores. En Barrio Estación hay cosas de cada uno de los discos que hemos grabado. Vamos acumulando elementos en cuanto a producción, interpretación y composición que provocan que los álbumes vayan quedando mejor terminados.
Con respecto a la importancia de cada disco, no sé, creo que el tiempo lo dirá. Hay algunos que tienen una importancia emocional, artística, a nivel de difusión o reconocimiento de la banda, pero creo que Barrio Estación va a envejecer bien: lo escucharemos en diez años y estaremos orgullosos del trabajo que pusimos en él.
F. Durán: A mí me pasa que no escucho los álbumes anteriores, o sea ahora escucho el último que publicamos pero solo durante el tiempo que estoy abocado a él; antes me preocupaba más de evaluar cada uno de los álbumes, pero ya no es así.
M. Basualto: Mi papá es fanático del grupo y esto me ha llevado a escuchar los discos más a menudo. En el caso del primero, tampoco me gusta el sonido pero sí creo que posee una energía, acaballada y como quien diría con faltas de ortografía, pero pienso que ya no podríamos hacer un disco así. Con el segundo, Canción de Lejos, me pasa que hay canciones lindísimas pero el sonido me agrede bastante, demasiado agudo. La Culpa es el que más me gusta, el arte, la sala donde lo grabamos, en fin. Así, creo que no hemos grabado ningún disco malo.
Llevan ya diez años tocando, ahora que termina la década, ¿cómo ven lo que ha hecho hasta ahora?
M. Basualto: Todavía tengo la sensación de que aún es poco comparado con lo que el grupo es capaz de hacer. Sobrellevamos muy bien el aspecto humano y hemos hecho un montón de cosas como discos, giras, tocatas. Estamos recién sacando la música que tenemos dentro de nuestras cabezas. Miramos hacia a tras sin nostalgia.
M. Durán: Tocamos en muy buenas condiciones, tenemos una muy buena infraestructura técnica y esto se traduce en que toquemos muy tranquilos y entusiasmados. Si observas la carrera de grandes grupos como los Beatles, Pink Floyd, te das cuenta que sus cimas creativas estuvieron recién a partir del quinto o sexto disco. Lo mismo cuando miras, por ejemplo, a Los Jaivas que llevan 45 años de trayectoria o a Los Ángeles Negros que se reunirán después de cuarenta años de publicada su primera canción exitosa.
F. Durán: De hecho tú dices diez años y no me he dado ni cuenta; para mí han sido como cinco.
¿Tienen planeado editar un nuevo disco pronto?
M. Durán: Sí, pensábamos publicar un nuevo álbum este año, pero en México pasa algo raro: cuando una banda publica un disco exitoso al poco tiempo se edita una versión extendida, por llamarlo así de luxe, que incluye material inédito, tomas en vivo, etcétera. Esta reedición se viene ahora en marzo o abril, y esto estirará el chicle del álbum, así que creo que entraremos al estudio recién en 2010.
¿Cómo abordarían esta nueva obra?
M. Durán: Quizá nos gustaría cambiar la mano del productor, pero tendremos que ver cómo es más adecuado gastar las lucas. Quizá es mejor contratar un muy buen estudio y un productor no tan cotizado aunque sí que nos agrade el sonido que obtenga.
¿En qué lugares de Latinoamérica enfocarán su promoción en lo que viene?
M. Durán: Nos gustaría visitar Argentina y España. También hacer una gira por clubes por algunos sitios en Estados Unidos. Estuvimos en Nueva York hace algún tiempo, tocando en un club tipo La Batuta y un Festival al aire libre.
¿Qué influencia piensan han tenido en escena del rock chileno? Surgieron cuando comenzaban lo años dos mil acuñando una propuesta basada en el rock británico clásico. Después de esto varios grupos nacionales han comenzado a seguir un sonido similar al de ustedes.
M Basualto: Nunca lo he pensado, pero sí creo que hemos puesto canciones en la cabeza de la gente y de esto es lo que trata, ¿o no? Este es y será el objetivo del grupo. Acerca de la influencia, no creo que nos corresponda hablar.

¿Cuáles discos de los Bunkers aparecerán entre lo mejor del rock chileno de la década? La respuesta la tienen ustedes, estimados lectores.
¿Cómo observan la evolución de la escena nacional desde que ustedes comenzaron hasta la actualidad?
M. Durán: De partida, hay muchas más bandas y las condiciones de grabación han cambiado. En nuestro primero y segundo disco no estaba esto de que cualquier podía tener un protools y grabar un disco desde su casa. Ahora una banda puede registrar un disco debut con un muy buen estándar de calidad de sonido, entonces los grupos sí en lo estético llegan un poco más claros. Nosotros llegamos un poco antes que esto. A nivel estético los cabros están mejor preparados pero me sigue preocupando el fondo de las cosas, las verdaderas canciones que hay detrás; aún nos falta que aparezcan mejores temas, en los distintos estilos, que estén mejor desarrolladas.
¿Sienten que ha cambiado la percepción que, por ejemplo, la prensa musical tiene de ustedes ahora que regresan desde México?
M. Durán: Creo que nosotros hemos cambiado; tenemos una mejor disposición para dialogar con el periodismo.
M. Basualto: Nuestra principal relación es con el público. Somos un grupo que la gente va a ver porque saben que somos una buena banda, que tenemos una trayectoria. A nuestros conciertos va público que no necesariamente pertenece a nuestro fans. En Chile la música ocupa un espacio mucho pequeño en los medios de comunicación en comparación con México, aunque al menos puedes informarte de tal o cual tocata a través de un diario. Ojalá algún día los diarios tuvieran en sus portadas al menos una vez al año a los Jaivas o a los Ángeles Negros.
















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Muy buena entrevista, una de las mejores que se le han hecho a proposito de “Barrio Estación”… Me gusta cuando la banda se refiere al periodismo musical entre Mexico y Chile. Es muy cierto que todavia hay medios donde les preguntan “Cuando se formaron”?, de hecho esta entrevista esta muchisimo mejor que la de la Rolling Stone en su edicion de Julio 08, en donde todavia hace preguntas de su pasado, preguntas que reflejan la poca información. Un disco que significa un punto de inflexión, uno de los mejores lanzamientos del
año pasado, que justamente merecen este tipo de preguntas con respecto a la composición y grabación de este.
Lástima que el álbum esté sufriendo el boicot de feria mix por ese atado contractual que tienen. Afortunadamente tenemos a la web para descargarlo y maravillarnos con el.
Buen sitio.