Home » Fritos de celuloide

“Encounters at the end of the Word” o la bella obsesión de Herzog por quienes viven al borde del mapa

Encounters at the End of the World: La nueva apuesta de un cineasta radical llamado Werner Herzog.

Encounters at the End of the World: La nueva apuesta de un cineasta radical llamado Werner Herzog.

Werner Herzog es un cineasta que posee una de las más interesantes obsesiones del ser contemporáneo: revelar en su obra por qué existen hombres que quieren vivir en el borde del mapa del mundo. De ello habla en “Aguirre, La Ira de Dios”, donde un conquistador emprende un terrible viaje desde la Europa medieval hasta las profundidades de la selva amazónica en busca del mito de El Dorado. También plantea la misma interrogante en su penúltimo documental, “Grizzly Man”, en el cual narra la experiencia de un hombre que deja la civilización para internarse en la gélida Alaska en busca de osos que escasamente tendrán contacto con la civilización debido a su ferocidad y –por qué no decirlo- al temor por el hombre que ha exterminado su especie.

En “Encounters at the end of the World”, filmada en la Antártica, Herzog vuelve sobre su antigua inquietud: por qué los hombres deciden dejar un mundo tradicional e internarse en áreas desconocidas para encontrar una felicidad perdida en su forma de vida anterior. Y la pregunta la responde bien: el documental recorre una base científica instalada en la zona estadounidense polar donde habitan cientos de “colonizadores” que decidieron cambiar las cómodas ciudades por un frío, vasto e inexplorado territorio en que pueden morir fácilmente si no aprueban un curso de supervivencia. ¿Por qué llegaron hasta allí un banquero, un filósofo, un cineasta, un descendiente de incas o una humorista frustrada? Herzog entrevista íntimamente a estos habitantes –que para el común de nosotros son un funcionario más en un sitio con clima extremo-, pero que son personas especiales no adaptadas al mundo exitista contemporáneo: un lugar que no permite soñar.

Herzog cuenta la historia de estos viajeros, pero no descuida el marco geográfico en que se encuentra. Está en uno de los sitios donde aparentemente no hay nada, pero donde existen reservas de agua que podrían reemplazar el caudal del río Jordán durante décadas y hacer desaparecer centros poblados completos si se derritieran sobre ellos. Es un territorio fascinante, pero a la vez temible.

Una fascinante travesía por los abismos del fin del mundo.

Una fascinante travesía por los abismos del fin del mundo.

No se habla sólo sobre icebergs y glaciares. La cinta también explora la vida bajo el mar antártico; precisamente las imágenes que llevaron a Herzog a interesarse por conocer este territorio. Allí, en las aguas donde buzos expertos pueden perderse para siempre bajo una capa de hielo de dos metros, existe una minúscula flora y seres que podrían haber salido de la peor película de ciencia ficción. Y la existencia de esos organismos –que para un ser humano común pueden parecer anodinos- también dan la respuesta de por qué muchos deciden vivir donde el Sur termina: los científicos ven en ellos formas de vida irreproducibles, y celebran el descubrimiento de nuevos microseres como si fueran el gol de su equipo de fútbol favorito. Una muestra de que la belleza y el valor no están en lo obvio. Y de que existen seres humanos capaces de apreciar la gracia del nado de una medusa subantártica o la caminata solitaria de un pingüino en la nieve polar. Otras sorprendentes respuestas acerca de por qué los hombres buscan vivir en el borde del mundo.

Deja una respuesta

Este blog utiliza Gravatar. Puedes ocuparlo registrandote en Gravatar.