Home » Destacamos, Encuentro con hombres notables, Terapia melómana

Álex Anwandter de Teleradio Donoso: “Entre el amor y la política está la vida cotidiana en la que nos movemos, y me gustaría hablar de esto”.

por
23 febrero 2009
0 comentarios

De la necesidad de dejar el aliento sobre una pista de baile para después, una vez apagadas las luces, posar la mente en momentos bellos y extraviados. Éste es el mensaje que nos envía Teleradio Donoso a través de su reciente álbum, Bailar y Llorar. Álex Anwandter se explica y nos invita a conocer el mundo de una banda que, al parecer, será tema de conversación por un largo rato.

teleradio

Todo por el placer de firmar una canción pop que remezca.

¿Cómo partió el proyecto de Teleradio Donoso? ¿Tenías experiencia previa en otras agrupaciones?

Partió cuando encontré que las canciones que estaba haciendo eran lo suficientemente buenas como para compartirlas. Ahí empecé a buscar gente que le interesara. Tuve un grupo en el colegio pero tocábamos covers; todo el glamour de los café concerts, tocando después de un grupo de niños coreando “Que canten los niños”, etc.

¿Por qué decidieron hacer un giro estético entre Gran Santiago y Bailar y Llorar? Antes parecían estar más cerca de un pop clásico de fijación sesentera, y ahora tienen puesto el lente en el funk, soul y música disco de mediados de los setenta.

Creo que parece un giro porque sólo tenemos dos discos. Es extremadamente difícil que vayamos a repetir algo dos veces; encuentro muy fome los grupos que parecieran tener sólo una canción. Asimismo, me parece muy nocivo autolimitarse estilísticamente en pos de un estilo inmediatamente identificable. Me da la sensación que todos los grupos que aparecen y suenan como la última chupada del mate, en última instancia, no pueden sostenerlo. Creo que Teleradio Donoso apunta más a una exploración a largo plazo, mostrando lo que sea nos interese en ese momento, y el estilo o el patrón va a ir apareciendo sólo a medida que pase el tiempo.

Cuéntame un poco acerca del proceso de grabación y composición de Bailar y Llorar ¿Cuánto tiempo se tomaron en grabarlo, por ejemplo?

En grabarlo, como un mes y medio. Estaba todo bastante claro porque había demos de todas las canciones -y de muchísimas más que no quedaron-, de hecho. Entonces fue un proceso de regrabar y aportar cosas nuevas. La composición empezó en el minuto en que publicamos el otro, Gran Santiago. Nunca paré de escribir canciones. En verdad nunca paro.

De cuando éramos todos felices.

De cuando éramos todos felices.

El álbum tiene dos lados claramente definidos, a modo de los vinilos. Uno es intenso y bailable, el otro sosegado y melancólico. ¿Así concebiste la estructura del álbum desde un principio, o fue la consecuencia de las canciones que ya poseías?

Mm, no. Hay una pila de canciones que escribí que no entran en ninguno de los dos lados. Canciones mid-tempo, muy raras, etc. La idea fue apareciendo de a poco, tal vez basada en que no nos entretenía tanto tocar en vivo esas canciones que no eran ni chicha ni limonada. Un criterio que, me parece, ya no se aplica tanto tampoco.

En muy poco tiempo Teleradio Donoso se ha posicionado como una importante banda de la escena independiente nacional. ¿Cuáles son, a tu juicio, los factores que los han ayudado a tener una tan pronta y positiva recepción?

La verdad no lo sé. Sé que a mucha gente le gusta lo que hacemos y me siento muy agradecido por eso. Trabajamos mucho, mucho, para hacer lo que nos gusta y que sea bueno. No sé si hay algo más que eso.

Leí en una entrevista anterior que estás permanentemente trabajando en nuevas ideas y canciones. ¿Estás ya abocado a escribir temas que integrarían un próximo disco del grupo? ¿Ya has pensando, por ejemplo, en abordar un nuevo género?

Sí, ya estamos grabando canciones nuevas. De hecho, tengo la intención de no hacer más demos, porque finalmente uno termina haciendo todo dos veces. Así que el disco nuevo lo vamos a grabar de a poco, repartido en el año. Yo feliz haría de todo, reggaeton, hiphop, de todo. O más bien, incluir elementos de lo que sea. Vamos a ver, igual. Un reggaeton-reggaeton sería solamente un ejercicio de estilo, que tampoco me interesa mucho.

Las letras de tus canciones parecen basarse, al menos en lo aparente, en vivencias personales. ¿Es este tu enfoque principal a la hora de trabajar con aquéllas?

No tengo mucho lo que se llamaría un enfoque, la verdad. Me interesan varias cosas: que no sean falsas, es decir, no ponerme hablar sobre cosas que no me han pasado; salirme del imaginario común de la música pop en castellano – recuerdo la sangre del desierto de mi pecho”-, y que sea chileno. Me encantaría llegar a algo chileno de mucha calidad. El amor es muy importante pero siento que no es muy interesante; quizás entre el amor y la política está la vida cotidiana en la que nos movemos, y me gustaría hablar de esto. Hay algo, que no es la once y el pan con palta, que nos concierne a todos. Creo que hablar de esto es mi enfoque principal hoy en día.

Anwandter: compositor prolífico e interesado en las delicias cotidianas.

Anwandter: compositor prolífico e interesado en las delicias cotidianas.

¿Cómo observas el desarrollo de la escena independiente musical chilena y el lugar que ustedes ocupan dentro de ésta? ¿Te sientes cómodo allí?

Para ser honesto, no sé si existe la escena independiente. Los sellos grandes que hay ya no firman a artistas nuevos y no me parece sentirme independiente a algo más grande, o dependiente de algo más chico. Como grupo trabajamos de una manera bastante autosuficiente y me siento cómodo haciéndolo así. Nuestro sello, Oveja Negra, es muy buena onda y son un buen aporte, así que tampoco estamos desamparados o algo por el estilo.

Cómo es tu método de trabajo. ¿Intentas desarrollar la canción de una sola vez, respondiendo a arrebatos de inspiración, o vas poco a poco configurando una pieza de un modo más racionalizado?

De todo. Parto por letras, melodías, acordes, baterías, bajos, ideas de producción, de todo. “Amar en el campo” fueron acordes y melodía simultaneos, por ejemplo. “Bailar y llorar” hice el bajo primero, o una canción como “Granada”, que está en el disco “Bailar y llorar”, partió por la letra. Tampoco podría decir que tengo un método. Una compulsión, quizás, por hacer canciones. Desde que empecé a escribir canciones nunca más paré y hago, a veces, hasta un par por semana; por lo general una por semana. Me entretiene mucho.

¿Cuáles fueron los discos y músicos que escuchabas, por ejemplo, mientras trabajabas en Gran Santiago? Asimismo, ¿cuáles fueron los músicos y obras que influyeron en Bailar y Llorar?

Yo creo que los Beach Boys y los Beatles están bastante presentes en Gran Santiago. Así como cosas más modernas pero básicamente de la misma escuela, como Wilco. En el disco nuevo, me acuerdo de haber escuchado mucho David Bowie, Prince y Daft Punk. Por otro lado, me da la sensación de que, un poco en el primero y mucho en el segundo, hay mucho soul en lo que hacemos. Y eso no fue nada en concreto que haya escuchado. Crecí escuchando soul y creo que no se me fue nunca.

Deja una respuesta

Este blog utiliza Gravatar. Puedes ocuparlo registrandote en Gravatar.