Damien Rice: 0 ó 9
29 enero 2009 1 comentario
No pude decidir por uno de los dos. Ambos quieren decir lo mismo; 0 ó 9 no son diferentes sino sólo por su escritura. En el fondo, la conciencia es la misma: el dolor permanente, el recuerdo uno solo; a pesar de las disímiles apreciaciones que pueda tener. A veces las relaciones son demasiado mágicas, perfectas, fantasiosas, irreales y hermosas que nos hacen perder la cabeza. Pensamos que todo marcha bien, hasta que de pronto nos damos cuenta que es imposible, el vuelo es demasiado arriesgado para mantenerlo por más tiempo. Entonces viene algo que Damien Rice parece conocer muy bien. El objeto de su apasionante inspiración. El día posterior al canto amargo de la separación. ¡Y por la cresta que conmueve! Es que este cantautor irlandés le escribe a todo lo que tememos, a todo cuanto es capaz de sobrecogernos hasta llorar: el amor imposible, el abandono, la soledad, las mentiras, el odio, el difícil camino al olvido, la frustración, el quiebre y la desesperación; pero también deja entrever ese pequeña luz que significa el final del túnel. La canción de Damien Rice, de alguna forma evoca el seguimiento progresivo de un mundo romántico y abrazado a lo más profundo de los sentimientos.
La frase mas preciosa para un comienzo, “recuerdo muy bien la primera vez que vi tu cabeza en la puerta, pues la mía dejó de funcionar”… pero también las más dolorosas para exteriorizar un estado melancólico “aún hay un poco de tu sabor en mi boca… aún está el fantasma de tus dichos… aún hay una pequeña parte de tu rostro que no he besado”; en verdad “no es difícil caer cuando flotas como una bola de cañón” a la deriva entre el amor y el olvido. Mas, así como Rice canta al amor perdido con cierta añoranza de reencuentro, también deja ver sus estremecimientos más hirientes; “¿acaso dije que te detesto… ¿acaso dije que quería dejarlo todo atrás?”, “entonces porque llenas mi dolor con las palabras que has pedido prestadas”. Un vínculo tormentoso, una herida sin cicatrizar, un grito desesperado pidiendo una explicación: “quiero oír lo que tienes que decir de mí, oír si vas a vivir sin mi, oír lo que quieres… ¿Qué diablos es lo que quieres?”. Pero aún con recelo lo señala: “la historia más corta, sin amor, sin gloria y sin héroe en su cielo” tiene su válvula de escape. Como en todo orden de cosas, luego de la tempestad viene la calma, y para Rice hay una respuesta “no puedo apartarte de mi mente… hasta que encuentre a alguien”.
No hay duda que este tipo despierta sensaciones recónditas e intensas. ¿Qué puede ser más afectivo que un hombre destrozado, atado a una guitarra cantándole al amor? Amor, desamor; da igual, lo cierto es que Damien Rice no tiene otro argumento más que su excesiva sensibilidad, su guitarra acústica y una voz realmente desgarradora -acompañada muchas veces por una Lisa Hannigan sencillamente cautivante). ¿Qué hay de las melodías? Lamento ser un tipo demasiado sensitivo y fácil de conmover, pero la gran mayoría de las canciones de estos dos discos son justo lo que quería escuchar; las notas y armonías precisas, ninguna sobra, ninguna falta. En 0 brillan: Delicate, Cannonball, Amie, Older Chest, Eskimo y I Remember; en 9, Elephant, 9 Crimes, Dogs, Grey Room, Accidental Babies y Sleep Don’t Weep.
Un callejón sin salida, una turbadora atmósfera cuyo único respiro posible es la melancolía. Un aire con soplos de tristeza y abatimiento. Una gélida brisa marina en el rostro, un mar inquieto y turbulento. Una mente soñadora e idealista, un amor como en las películas. ¿Qué tiene de malo pensar que la fantasía puede llegar a nuestras vidas? ¿Qué hay de imposible en ello? Después de todo, ¿por qué todo tiene que ser tan real y concreto? Los sueños también son realidades, solo que diferentes, mágicos y maravillosos. Esa es la ciencia del sueño, y del amor. Gracias Damien por emocionarnos tanto.














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despues de leer esto…. entiendo por qué me gustan tanto sus canciones