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Cumbre del Rock Chileno: la actividad festivalera nacional

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7 enero 2009
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La segunda versión de la Cumbre del Rock Chileno.

La segunda versión de la Cumbre del Rock Chileno.

El próximo 11 de enero se realizará la  segunda edición de la Cumbre del Rock Chileno . Músicos de diferentes épocas y tendencias se reunirán en el Club Hípico de Santiago, en un Festival que se intenta posicionar como la reunión imprescindible y mayormente representativa de la escena perteneciente a este género musical. Con tan solo una versión previa, este año van por una apuesta mayor: más de 50 bandas ubicadas en distintos escenarios.

Al hablar de este tipo de actividades en nuestro territorio surgen algunas preguntas, en relación a qué representa esta actividad festivalera en nuestro país, si es que tiene precedentes y particularmente qué nivel tiene con respecto a la actividad mundial en esta área.

Al hablar de festivales, es imposible no referirse al padre de todos: Woodstock. Realizado el 15, 16 y 17 de agosto de 1969, el cual congregó a los artistas más famosos de su época, convirtiéndose en una verdadera congregación hippie que superó todas las expectativas, con más de un millón de espectadores. Artistas como The Who, Crosby, Still & Nash, The Band y Jimi Hendrix, pasaron por su escenario en los “tres días de amor y paz” en respuesta a la guerra de Vietnam que mantenía envuelto a los Estados Unidos. Luego se realizaron numerosos eventos de este tipo, que hasta nuestra actualidad han tenido una gran respuesta de la gente en cuanto a disfrutar de la música en espacios masivos y con gran convocatoria de artistas.

En nuestro país, el antecedente más antiguo en la materia dice relación con el Festival “Piedra Roja”, donde en una improvisada iniciativa el 10, 11 y 12 de Octubre de 1970, se desarrolló en Los Dominicos un evento que reunió a destacados artistas como Los Blops, Los Jaivas y Lágrimas Secas. Se intentó la presentación de Aguaturbia -que estará en la cumbre actual- pero se vio frustrada. Al igual que el festival estadounidense, en nuestro país se vio con malos ojos una agrupación de jóvenes alrededor de la música, puesto que se podía prestar para violencia y drogas; al parecer en la actualidad las cosas no han cambiado mucho.

El mítico Festival de Woodstock. Espejo y referente mítico de los eventos masivos de Rock

El mítico Festival de Woodstock. Espejo y referente mítico de los eventos masivos de Rock.

Ahora bien, más allá del entusiasmo que generan estos festivales, analicemos más críticamente cuál es la realidad en que nos encontramos. Pues si bien éstos aparecen como espacios de esparcimiento y una posibilidad de escuchar bandas nacionales, la mayoría de las veces no cumplen con las expectativas que generan. Por un lado, en términos técnicos, dejan generalmente mucho que desear y por otro, nos dan un triste diagnóstico de la escena nacional. A una distancia muy grande, por ejemplo, de festivales como Primavera Sound, Sónar, FIB, Lollapalooza o Coachella, cumbres donde el line-up está abarrotado de artistas de gran calidad y repercusión en la música actual.

En nuestro país existen artistas que están realizando un importante trabajo, de calidad, pero no hay que ser antipatriota para reconocer que son contados con los dedos. A la hora de otorgar responsabilidades con relación a la difícil situación de la música y la cultura en general en Chile, todos se apuntan. Se culpa a la gente, que no apoya al artista chileno; el público ataca a los artistas por no hacer un producto de calidad; el artista hace lo mismo en dirección al gobierno y sus políticas que no fomentan la actividad creativa con suficientemente. Al parecer todos tienen algo de verdad. La gente continúa sin apoyar mayormente los espectáculos; la calidad de la música chilena no está seguramente en su mejor momento, a pesar de tener algunas joyitas, y las políticas gubernamentales y de la SCD a nadie lo tienen satisfecho.

No hay que negar el intento de cohesión y promoción en la música que emprenden los organizadores de esta reunión rockera; el problema no tiene relación con que dejen de desarrollarse estas iniciativas, al contrario siempre va ser mejor que existan. El conflicto está en que solo se realice una de estas iniciativas -a esta escala- al año, en donde en un intento desesperado se invitan demasiadas bandas, las cuales generalmente pueden tocar un par de temas para luego retirarse y dar paso a la siguiente.

La cartelera del Coachella Festival 2008.

La cartelera del Coachella Festival 2008.

Muchos de estos conjuntos rotan constantemente en tocatas por nuestra capital, sin enfrentarse a públicos masivos, como el que concurrirá al Club Hípico. A lo largo de nuestra historia los conciertos masivos han estado relacionados casi exclusivamente con situaciones o personajes políticos; clásicos son los homenajes al presidente Allende, al Ché Guevara o Víctor Jara. Es necesario, sin desmerecer la importancia de estos eventos, que se creen conciertos masivos tan solo con el fin de escuchar música, incluso sin la necesidad de apelar a un discurso patriótico como el de “la cumbre”. Un ejemplo interesante es el Circus Rock, que con un número de bandas más reducido genera conciertos que ya van en su tercera entrega. El simple gusto por la música, la buena música, es lo que se debe defender, poniendo el énfasis en lo cualitativo en lugar de una desmesurada cantidad de artistas que puedan tocar apenas durante un día para un público que aún cree que “necesitamos banderas”.

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