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Los mejores discos del año, y una discusión sobre la “obra musical” (Segunda Parte)

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30 diciembre 2008
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La “obra musical”, una subjetividad puesta en juego

Beck y Modern Guilt: Mirando hacia los swinging sixties

Beck y Modern Guilt: Mirando hacia los swinging sixties

Al momento de decidir cuáles son los mejores discos del año para SurRuido, es importante primero abrir un espacio a la discusión sobre qué es un álbum. Con una industria musical que puja por generar mayores producciones y mayores ganancias, no extraña que el formato más importante con el que se trabaje sea el single. Es con esta opción, la más básica de producción, que aún es posible promocionar a un artista ya sea por las radios, la televisión, un videoclip o bajo las distintas formas de difusión que ofrece el poderoso medio de comunicación que representa Internet. Por el contrario, hay músicos que persisten en la idea del Larga Duración, intentando desarrollar una “obra musical” con todos los elementos que ésta implica.

¿Qué es lo que significa el concepto bajo el cual se ha definido la lista de producciones discográficas que presentaremos a continuación? Como elemento indispensable para generar una obra se encuentran las personas. Partiendo por una búsqueda musical de unos pocos, son muchos los individuos que pueden reunirse para desarrollar un proyecto de este tipo, como sonidistas, diseñadores, productores, managers, llevando una idea inicial a niveles que hasta a sus mismos creadores les podía parecer inconcebible en un comienzo. Es la coherencia de una idea común la que genera frutos que pueden llegar al terreno de la genialidad, habitado por unos pocos. La idea central de la concepción y realización de una obra, pareciera tener relación más bien con una especie de “recorrido espiritual”,- que va más allá de cualquier relación religiosa que se le pueda adjudicar (aunque no descartable)-, un viaje por la propia persona, con sus traumas, sus vivencias, su historia y las profundidades de la experiencia que ha significado pasar por este mundo. Una entrega, en este caso por medio de la música, en un intento de dejar plasmado una huella de existencia, una subjetividad puesta en juego.

Uno que sigue dando lecciones: Nick Cave.

Uno que sigue dando lecciones: Nick Cave.

El presente año nos ha traído interesantes producciones, que es necesario destacar, pero a su vez numerosas han sido las desilusiones o polémicas que han generado el reconocimiento de algunos discos a nuestro entender sobrevalorados, como el Viva la vida de Coldplay, Primal Scream y su Beautiful Future, Dig out your Soul de Oasis o el Oracular Espectacular de MGMT, este último centro de pólemica en cuanto a la disparidad de críticas.

En tiempos en que prácticamente ya no existen momentos para detenerse y hacer un ejercicio de la clase que representa este tipo de creación artística, es cuando más relevante se hace destacar la obra musical. Siempre estaremos en su trinchera. Es por esto que no definiremos mejores canciones o singles, que muchas veces no representan al músico detrás de su creación. A continuación los diez mejores discos del 2008 para SurRuido:

1 Nick Cave & The Bad Seeds – Dig Lazarus Dig

cave11Un viejo bar perdido entre la espesa niebla, un callejón silencioso y lúgubre anclado en la oscuridad permanente. En la barra, un tipo pierde su rostro entre el humo del cigarrillo mientras su mano izquierda sostiene un bourbon. El “príncipe de las tinieblas” acaba de darnos una nueva lección de cómo construir un álbum perfecto. Once piezas exquisitas que se pasean entre la intensa penumbra; una atmósfera seductora y sofisticada construida, esta vez, con guitarras afiladas y estridentes; un canto a una modernidad extraviada, y la desoladora visión de un genio inquieto. Nick Cave la hizo de nuevo, al igual que Dylan el 2006 con su Modern Times. Es tiempo de aprender de los viejos. (Nicolás Baeza)

2 – Beck – Modern Guilt

beck-modern-guilt3¿Cuándo es que la postmodernidad nos volvió culposos? El señor Hansen nos hace volver al futuro y observar las nuevas bases morales y sonoras. Un álbum conciso, redentor. Un sonido sesentero y una voz que se hace parte del dolor de vivir en un mundo donde todos los ídolos están muertos. Un viaje en todas direcciones. De “Orphans” a “Chemtrails”, de “Modern Guilt” a “Profanity Prayers”, el disco se bate entre Noise, Surf, Psicodelia y beats electrónicos; como “un Bob Dylan” tratando de encontrar su hogar, caminando para todos lados. Atemporal. (Gabriel Lizama)

3 – Jirafa Ardiendo – Pulmonía

jirafaentrevis22El disco de la banda nacional se erige no solo como el mejor de la escena en el 2008, sino que es una de las más destacables producciones de los últimos años en nuestro país. La ausencia discográfica de cinco años después de “Persona” aparece como un reclutamiento que a principios de este año generó esta gran obra. Pulmonía no es un simple conjunto de buenas canciones. La banda cuida cada uno de los detalles, el orden de los temas, la conexión entre éstos y los momentos del disco. El viaje comienza con Pulmonía, con coros perfectos para una obertura, le releva La Tierra es Plana con una perfecta conexión entre canciones, luego con Fácil se completa la primera trilogía de canciones de gran solidez. Lo sigue la hermosa y más tranquila Servino, que junto a El título es un impulso eléctrico y Frágil, dan la tranquilidad al disco. Las cumbres del disco aparecen en Espín e Imbateriable, verdaderas joyas en composición y líricas. Un aplauso de pie para “Pulmonía”. (Simón Lizama)

4 – Sigur Rós – Með suð í eyrum við spilum end

sigur-ros1Salir a correr por los bosques desnudo. A eso es lo que invita la música de Sigur Rós en su sexto disco. Tal como lo retrata la carátula del álbum, los islandeses llegan con un nuevo aire, quizás fruto de la tensión de sus obras anteriores, sumado a la experiencia del documental “Heima”, donde recorrieron su país en conciertos gratuitos. El comienzo del disco, Gobbledigook, es quizás la canción más alegre que el cuarteto nos ha entregado. Bellas piezas de la misma línea la suceden, como la apoteósica Inní mér syngur vitleysingur y la esperanzadora Við spilum endalaust. Es cierto  que canciones como Góðan dagin (especie de melancolía de un día lluvioso) o Festival donde caen en la clásica “fórmula Sigur Rós”, dan cuenta que la agrupación islandesa nunca logrará librarse de sus fantasmas. (Simón Lizama)

5 – Portishead – Third
portishead-third1¿Qué hacer cuando tu música, sofisticada y refrescante a pesar de su incontestable alienación, se convierte ya no en el comidillo de la escena sino en un easy listening obligado para comprender un tiempo y espacio determinados? Bueno, la respuesta es casi siempre una: escapar lejos, hacia la oscuridad. Portishead pasó diez años desprendiéndose de su legado, de aquellos dos memorables álbumes que fueron su pase a las letras con mayúsculas pero, ojo, también hacia el descampado del agotamiento y la sobreexposición. Beth Gibbons, Geoff Barrow y Adrian Utley decidieron hacer tabla rasa.  Abril de 2008 fue el mes en que Portishead arregló cuentas con un pasado que, no obstante su gloria, los tenía encadenados. Third demostró que el regreso del grupo debía ser cuidado en extremo, controlado en cada una de sus expansiones. Y el resultado es apabullante. Un álbum que pueda citar a Billie Holiday, Silver Apples, Faust y el krautrock más poliédrico, al poco andar de sus surcos, es cosa como para andarse con cuidado. Renovación o muerte, arte y genialidad. Muchachos, nuevamente están al frente. (Rodrigo Burgos)


6 – Spiritualized – Songs A & E
songs-in-ande1Songs in A & E parece un regreso a las letanías megalómanas de Mr. Spaceman, Jason Pierce. Atmósferas diáfanas que arrullan como un susurro, bañadas por grandes orquestaciones y coros. Sweet Talk abre el paso a un mantra que parece llevar el candor de una vida nueva. Parece que las distorsiones y acoples de Amazing Grace, su anterior entrega, quedaron sepultadas. Al menos así lo confirman los suspiros profundos que se escuchan al comenzar Death take your fiddle –provenientes de un respirador artificial-, siguiente surco del disco. Pero los cambios impredecibles también son parte del mapa de Pierce: I gotta a fire es el rasguño corto y preciso que rompe con el letargo dominante. Soul of fire, primer single del disco, recuerda a Stop your crying de Let It come down, una especie de segunda parte en tono optimista. A veces Pierce prefiere escabullirse entre suaves fraseos, voces quebradas que remontan con secciones de cuerdas un abismo de sensaciones “…maybe im setting on fire”.  El sonido de Spaceman 3, anterior banda de Pierce, cuyo sonido se cuela en canciones como You lie you cheat.. Imagínense un cine: pantalla a negro, comienzan a aparecer los créditos, Goodnight, Goodnight comienza a sonar. Luego se prenden las luces y es hora de volver a casa pero flotando. (Nicolás Orellana)

7 – Dead cab for Cutie Narrow stairs

0517snap1.jpgGrapevine fires

A wake up call to a rented room
Sounded like an alarm of impending doom.
To warn us it’s only a matter of time.

Before we all burn
Before we all burn

En la primavera boreal de este 2008, Ben Gibard y compañía dieron a luz Narrow Stairs –algo así como “escaleras estrechas”. Tras los tres años desde Plans, la banda saca su segundo larga duración con la multinacional Atlantic. Y parece que no tienen barreras. El disco enciende ese pop elaborado de sus primeras placas, más el valor agregado de composiciones que recuerdan a Ray Davies o Mcartney. Simplemente entrañable. (Nicolás Orellana)

8 The Verve – Forth
the-verve-forth1Y al final, todos vuelven. The Verve es parte de los regresos importantes del 2008. Sí, el grupo que acabó de desintegrare cruelmente después de conseguir un éxito planetario arrollador, Urban Hymmms, nos presenta Forth, un disco con el que Richard Ashcroft nos dice “Sí, vale, entendí que ya estaba bueno de megalomanía voluntariosa y ahora vuelvo a casa para estar junto a los míos”. Y de esto va Forth: arreglar la habitación, recomponer las válvulas que crearon el bienamado sonido Verve durante los noventa. Que les quede claro: el más reciente álbum de los autores de History no posee ni la mitad del épico dolor eléctrico de A Northern Soul, ni tampoco es un tratado pop de excelencia como Urban Hymms. Lo bueno, y lo que reconforta, es que ha vuelto el sonido Verve. Está la brillante guitarra de Nick McCabe de nuevo entre nosotros, espacial y folk a la vez, delicada y huracanada. Están las insinuaciones de soul redentor que en voz de Ashcroft siempre sonaron tan convincentes. Por último, varias composiciones atestiguan que la cosecha será más fértil en las temporadas siguientes. Enhorabuena, the Verve está aquí nuevamente y, hay que estar atentos, Chile puede ser en el 2009 un lugar perfecto para que Ashcroft y McCabe sigan recordando qué buenos amigos fueron y cuán saludable es que se hagan compañía. (Rodrigo Burgos)

9 – Los Bunkers – Barrio Estación

losbunkersSi Los Bunkers fueran Los Beatles, Barrio Estación sería su Revolver o Sgt. Peppers, guardando las proporciones. Justo la etapa en que la búsqueda del sonido anhelado dejó de ser una ilusión. Con la fórmula pop bajo el brazo, y todo un aparataje de difusión a sus pies, los penquistas están hoy más cerca que nunca de llegar a los grandes estadios. Barrio Estación es el punto álgido de un talento innegable, con método propio, basado en la afanosa exploración de las influencias. Claro, nadie podria decir que no suenan a Oasis, Bacharach, The Cure, Salvatore Adamo, Beach Boys o The Beatles, pero es ahí donde logran con precisión el objetivo. Después de todo, siempre suenan “Bunkers”. Lejos el disco chileno más ambicioso de los últimos años. (Nicolás Baeza)

10 NIN – The Slip

nin-theslip-albumart1Luego del gran single Discipline, lanzado a la web de manera gratuita a comienzos de año, no fue hasta mediados del mismo que pudimos disfrutar de The Slip. Última producción de la banda Rock Industrial que visitó hace poco nuestro país, presentando para muchos el mejor show del año. Con una introducción que no hace más que provocar tensión por la espera de la aplanadora que se acerca, la expectación se encuentra con 1,000,000 y Letting You, verdaderas vuela-sesos. El disco posee momentos de trance, como la ya citada Discipline, The Four of Us are Dying o Echoplex, que al ritmo de la fábrica nos mueve al compás de nuestras danzas postmodernas. (Simón Lizama)

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