Teleradio Donoso, Galpón Víctor Jara, 13 de diciembre
17 diciembre 2008 0 comentarios
¿Son Teleradio Donoso el hype más notorio de nuestra escena? Varios dicen que así es. Les critican la pose, la excesiva similitud de sus canciones ancla con temas clásicos del género de rigor visitado. Su oportunismo estético, en fin, tiene una cantidad no menor de detractores.
Pero, aunque nos hagamos ecos de los reparos, los méritos son tan o más evidentes. En Teleradio hay profesionalismo a las claras: los muchachos tocan con destreza y convicción, sus instrumentos deben estar dentro del mejor equipamiento disponible entre bandas chilenas y, qué importante, saben componer canciones pop con desparpajo y aliento radial.
El 13 de diciembre pasado el grupo liderado por Alex Anwandtler lanzó oficialmente su segundo elepé, Bailar y Llorar, en un recital ofrecido en el Galpón Víctor Jara. Un disco que reemplaza a Beach Boys por O’Jays y a The Kinks por Stevie Wonder. El pulso ya no lo marca el pop escultural de los sesenta sino el soul, funk y ambientes disco de la segunda mitad de los setenta. Jugada peligrosa, desconcertante, pero que al final de la refriega pueda dar como vencedores a quienes firmaron Eras mi Persona Favorita. Veamos.
El del sábado fue un recital dividido en dos secciones. En la primera cundieron los temas de Gran Santiago: Máquinas, En un momento y, sí, Eras mi persona favorita. Se cerró la tanda inaugural con Amar en el campo, el primer destacado de Bailar y Llorar. Canción de aire proxeneta y mirada de neón. El sonido no desmereció la faena y la ejecución fue impecable: la colaboración de un cuarteto de bronces aportó color y groove a las interpretaciones.
Después de un intermedio de casi una hora y media, acompañada por música destinada al regocijo bailante de la audiencia, el grupo retornó para rematar el concierto. Desfilaron 2, 3, 4, 5, 6, Bailar y llorar- canción por la que alguien ha llamado a la casa de Brian Ferry en Londres para contarle del plagio de Love is Drug-, Cama de clavos y Éramos todos felices. También sonaron aquellos medios tiempos de soul melancólico que cierran el álbum: Yo no sé nada del mundo y Las niñas de la cuadra. Gusten o no, sonaron versátiles y con sustancia. Sin peros.
No es claro si Alex Anwandtler es un vocalista tan carismático como mucho apuntan. Quizá solo ocurre que él sí cree con confianza atómica en su propuesta, en lo qué y cómo canta, y esta es una diferencia abrumadora. Teleradio Donoso pueden no ser vendedores inmaculados de originalidad, y a fin de cuentas quién lo es a estas alturas, pero sus formas musicales son sólidas, diversas y de costuras bien cortadas. Hay sobreexposición, claro, pero también hay talento.
Han pasado la prueba de la permanencia y del giro, cada uno tendrá su opinión pero ya lo sabemos: Anwandtler continuará el show.













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