La nueva estrategia del Conace: Hacer el ridículo
11 diciembre 2008 13 comentarios
Últimamente, circulando por los televisores de nuestro país se encuentra un spot publicitario del Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (CONACE). Con distintas formas de presentación, el tema de fondo tiene relación con dar a entender que la Marihuana afecta la inteligencia de las personas. Esto por medio de la ridiculización de actitudes de consumidores bajo el efecto de esta yerba.
El comercial comienza presentando una imagen de un “manual para personas bajo la influencia de la marihuana”. Posteriormente, según la situación que se presente, se le pide a una persona (bajo los supuestos efectos de la sustancia) que realice tareas bastante básicas: cómo hacer hielo, amarrarse los cordones de las zapatillas o sacar un cuaderno de la mochila. Luego se le corrige constantemente de los errores en que incurre el sujeto en cuestión, provocados por el consumo de marihuana. Cabe destacar que esta voz se escucha en un tono un tanto burlesco, contrastando con la voz en off que aparece dando el mensaje final, donde seriamente se señala “vuelve a ser inteligente, NO fumes marihuana. La marihuana te desmotiva, altera tu memoria y baja tu rendimiento. Un mensaje de CONACE, Gobierno de Chile”.
Tanto este spot como otras numerosas campañas de esta institución redundan, y en esto son coherentes con sus tratamientos de rehabilitación, en situar al sujeto en cuestión como “adicto”. En la medida que a una persona que consume, se le ve como alguien que no tiene discurso, pudiendo escribir con una nueva fórmula la palabra en cuestión: A-Dicto (sin-discurso). Es evidente, como en cada tratamiento contra las drogas, se nutre al individuo de un nuevo discurso, al cual debe adscribirse para zafarse del problema, que ya ni siquiera es suyo sino del doctor o encargado de su rehabilitación y posterior reinserción social. De la misma forma, en el espacio aparece una voz que no sería descabellado homologar a este sujeto encargado de la rehabilitación del a-dicto, guiando cada paso de éste, quien ya no es inteligente y menos responsable de sus actos. Por lo tanto debe existir un encargado que lo “rectifique” en su camino, del cual se desvió. Ya que a la base de los fundamentos contra las drogas se encuentran en muchas ocasiones dogmas morales, los cuales no se hallan en cualquier cultura ni menos en cualquier época, puesto que las drogas existen prácticamente desde la aparición del hombre.
Por otra parte, al ser la voz en off del comercial de alguna forma un representante del CONACE, éste se posiciona como un ente que puede decidir quiénes son o no inteligentes. Burlándose de vez en cuando de quien comete una falta. Situación además, que en dos de los tres tipos citados de comerciales, los escenarios se sitúan en lugares privados, lo que implica una invasión de los espacios de las personas de quienes la franja se mofa.
La moral es pública, es la forma que tenemos de comportarnos frente a todos. Pero algo diferente, es la ética, que tiene relación con el deseo individual de las personas y como nuestra historia sigue diferentes caminos para encontrarse con “eso” que buscamos, tal como lo han descrito autores, desde Kant a Sade o de Freud a Lacan. Claramente CONACE, no es una institución que respeta la ética del sujeto y sí es fuertemente moralista, en la medida que en cada una de sus campañas y tratamientos sus sujetos de rehabilitación no hacen más que desaparecer, desvanecerse en las estructuras que les aplican sin importar sus diferencias, sus historias, sus deseos. Simplemente se les ve como una tabla rasa, en la que hay que aplicar un discurso uniforme para todos y llevarlos hacia un ideal social, que no es más que una creación moralista. CONACE no acepta diferencias, ni otro tipo de inteligencias, imaginación y conocimiento. Cayendo de esta forma en algo que podríamos definir como fascismo moral.
La marihuana, droga en la palestra en esta campaña, más allá de propiciar posibles daños físicos, muchos no demostrados y no más que miles de productos legales que consumimos día a día en nuestra sociedad, se presenta como una amenaza para la productividad, en la medida en que puede llegar a imposibilitar la realización de ciertas tareas. Es lógico que nadie llegue a su trabajo después de consumir marihuana y es justo que un empleador determine que si un funcionario a su cargo no produce debe irse. Sin embargo, hay que tener en cuenta el tipo de trabajo del cual se habla y su definición. Por ejemplo, se señala que en el disco Revolver de The Beatles, una de las más grandes producciones artísticas que la mente humana ha logrado desarrollar, la banda había consumido la marihuana en medio de las sesiones de grabación. Frente a esto también se podría abrir la discusión de si el fin del hombre es realmente la producción.
En segundo lugar, el consumo de marihuana y otras drogas aparecen como una amenaza para el cuestionamiento del orden establecido ya que más que definir apresuradamente el pensamiento bajo los efectos de la marihuana como “inferior”, corresponde precisarlo como “diferente”. Y en el orden, la diferencia siempre es amenaza. Por algo esta institución es de “control” de estupefacientes, atacando principalmente a las drogas más que enfocarse en las personas y sus posibles responsabilidades en cada una de sus decisiones en relación al consumo.
El fin de estos cuestionamientos no es defender las drogas, ni llevarlas a un plano de que son beneficiosas para las personas – lo cual no es descartable, pero sí es tema para otro artículo. El aspecto central pareciera ser analizar y discutir las políticas prohibitivas que desarrolla CONACE, que además de tener eficacia mínima dan cuenta de cómo la ley, más que lograr prohibir, genera más deseo, mostrando los límites a transgredir. Por algo el consumo de marihuana y alcohol, particularmente en la población juvenil, se ha incrementado enormemente. Ya no solo basta la prohibición en estas campañas, sino que se agrega, en un intento de acceder a un lenguaje más cercano a la juventud, el burlarse de la persona que transgrede la ley, en una forma bastante negligente de enfrentar el problema.
El tema “Drogas”, ya no es solamente una discusión que compete a los especialistas en la materia o a los mismos adictos, que como podemos observar no tienen mucha voz en este debate. Es una polémica que se debe abrir a la sociedad en su plenitud, consumidores y no consumidores, pues temáticas que son transversales a este problema nos competen a todos. Tales como los límites entre lo público y lo privado, cuáles son los ideales sociales, hasta qué nivel se puede intervenir en las decisiones de las personas y si las políticas que existen nos representan. No deben ser pocos los que piensan que las guerras no son la forma de solucionar las cosas, más aún si la llamada “guerra contra las drogas” ya se perdió hace bastante tiempo. Por lo tanto, espacios de discusión como este se hacen imprescindibles para desarrollar un nuevo pensamiento crítico, cuestionando lo que instituciones como CONACE intentan imponer y logrando desarrollar una conciencia independiente y responsable. Los invitamos a expresarse.















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La moralina sigue adjudicándose las entidades reguladoras. Basta de la violencia con que actuan las autoridades. Nos les queda nada mas que usar falsas burlas ante lo que no quieren explicar. Las sociedades se han armado bajo leyes que siguen formando parte de un sinsentido represor y fascista.
Excelente artículo Simón
muy buena la nota,creo q estos spots ridiculizan a los jovenes y creo q no cumple con su objetivo q es la prevencion o disminucion de la marihuana espero q el gobierno invierta el dinero en campañas mas productivas y no en poner en ridiculo a las personas y ahora quiero hacer una pregunta ¿quien fue el inteligente q se le ocurrio la idea?vuelve a ser inteligente no trabajes en el conace.
Si interesante lo que planteas Psycho, pero sería bueno precisar, que más que no querer explicar, seguramente ” no saben” hacerlo. ya que no era difícil predecir que con una campaña así, se iban a tirar mucha gente encima y particularmente gente que “es inteligente” y se cuestiona el actuar de instituciones como esta.
Por otra parte lolo, esta campaña claro, en gran medida utliza la ridiculización y es lamentable, porque si en un comercial que es público, al cual todos los chilenos pueden acceder, ¿cómo será el trato dentro de los centros de rehabilitación, para las personas con problemas de drogas? el spot ya comienza a darnos pistas…
A rio revuelto ganancia de fumadores.Lo que estas campañas más que informar lo que hacen es, alejar la verdad y ridiculizan la adicción convirtiendola en una pantomima en la que cualquiera puede ser un clown..
El problema es que la campaña correcta no es “No te drogues ¡Caca!”, sino “Consume con moderación” o “Si vas a fumar, pasa las llaves”.
Lo otro ¿Desde cuándo andan tan interesados en luchar contra la imbecilidad?. Basta hacer zapping u hojear un par de matutinos para darse cuenta que La Estupidez corre libre, enyeguecida, joven y vigorosa por las venas de la patria. Con las tetas al descubierto, el pelo al viento y los brazos hacia el cielo.
Nadie hace campañas contra eso.
Dos problemas centrales en los que reincide (paradójicamente)la presente campaña, los que uds. citan estimados. En primer lugar la ridiculización, como herramienta nefasta para cualquier intervención “humana” me atrevería a decir. Y por otro lado el del enjuiciamiento intelectual (y moral) que recae en los consumidores de marihuana, el cual además se hace desde una posición de ideal, o sea de alguien con una inteligencia superior para decidir acerca de los otros.Tema que abre una discusión política en torno al tema, en la medida que la barrera de las libertades y responsabilidades individuales se diluye cada vez más, cediendo al control de las acciones de los individuos.
Me parece un artículo que toca muchos puntos de forma mucho más inteligento que los “inteligentes”. Me parece destacable especialmente la distinción entre moral y ética y cómo el CONACE actúa moralmente, lo cual me parece una falta de respeto a todos.
En mi opinión la tarea de las autoridades es informar de las posibles consecuencias que conlleva una actividad y cómo prevenir las posible consecuencias negativas; esto puede ser llevado al plano de temas contingentes como el alchol o el sexo, por ej. La campaña del CONACE es tan absurda como hacer una campaña del SIDA que diga “Todos los Homosexuales tienen SIDA. Si quieres vivir (o “ser inteligente”) no te acerques a los malditos homosexuales!”. personalmente creo que es igual de ofensiva para todos, consumidores y no consumidores.
Salu2 y felicitaciones nuevamente x el artículo.
Excelente artículo. Esta campaña para “volver a ser inteligente” más que una amenaza, es una gran oportunidad que CONACE está dando para manifestarse en contra de toda la política insensata que castiga con cárcel o programas de rehabilitación a simples consumidores. En el artículo me parece que queda bastante claro por qué.
Solo me gustaría reafirmar que el CONACE no está luchando en contra de unas sustancias, aunque así lo hacen parecer. Están negando un derecho fundamental, a la libertad de poder hacer con uno mismo lo que desee. Y por lo mismo, cuando hablamos de drogas, en verdad no estamos defendiendo sustancias, sino que derechos. Si es marihuana, cocaína, lsd, mezcalina o lo que sea da lo mismo. Por ahí puede salir uno defendiendo el consumo libre de heroína… está en todo su derecho, y sus argumentos bien sirven para el que defiende el consumo libre de marihuana.
Me parece interesante el artículo, ya que más que una simple crítica ligada al consumo o no de drogas, deja al descubierto la intensión del Gobierno de controlar aquellas substancias que deben ser legales y aquellas que no. Substancias tales como el cigarrillo y el alcohol que si están legalizadas para el consumo, probablemente no estarían muy lejos de provocar daños neurológicos y físicos igual o peores a los que podría provocar la marihuana. Sin embargo, sería el Gobierno quien controla aquello con lo cual podemos hacernos daño o no. Probablemente existan intereses que van más allá de la prevención de efectos secundarios de la marihuana. Lo anterior no es tan simple si uno lo piensa en términos de la intensionalidad de controlar a la masa (ante lo cual la televisón sería el medio idoneo debido al acceso de todas las clases sociales), que no me suena tan lejano a una dictadura donde se intenta universalizar una ideología de unos pocos. En ese sentido no sé hasta qué punto nuestro país ha superado la represión y la dictadura.
Lo que me parece más aberrante es que crean que el problema del consumo abusivo de la marihuana se deba atacar únicamente con la supresión de la substancia, cuando en realidad no hay que ser MUY INTELGENTE para darse cuanta que tras las adicciones hay muchas más razones (sociales e individuales) que el simple consumo.
Sin más que decir respecto al absurdo contenido de esta campaña, vengo a cuestionar la inteligencia de los creadores de la misma, cuyo déficit neuronal es impedimento para crear —a lo menos— una estética original para entregar el equivocado mensaje, cayendo en el plagio lamentable y mediocre.
comparto con ustedes algunos enlaces.
http://www.youtube.com/watch?v=PaZPKxRCaEM
http://www.youtube.com/watch?v=pO6jSmJUTYI&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=crksKIugi2I&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=XCNu_vRbZzA
De todas formas, no esperaba más.
y algunos bonus…
Saludos a todos.
http://www.youtube.com/watch?v=ipGH_a9cxCo&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=ImCueaS2XV0&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=i0y6U-ct8L4&feature=related
Bueno, primero resulta necesario felicitar los esfuerzos contenido en el presente artículo. Quizás no tanto por su novedad, como por su insistencia en la denuncia de una política insensata, por no decir estúpida, del organismo todopoderoso en lo que concierne al consumo de estupefacientes (palabra casi aséptica). Concuerdo, por cierto, con los comentarios relativos a que los propios autores de los comerciales colocan de manifiesto su limitado intelecto en el análisis del comercial mismo. Pero me parece más central uno de los aspectos que, a mi parecer, se vuelve crítico en el artículo, este es la diferencia que el autor (el inteligente claro) establece entre moral y ética, en tanto dominios de lo público y lo privado del deseo. Es que la cuestión, a mi gusto, está puesta (como lo señala uno de los comentarista) en el derecho del cuerpo propio. Y es que difícilmente un consumo es moral, en tanto compromete una relación individual con el objeto de consumo. Si un organismo gubernamental (o transnacional) supone un control sobre la ética del deseo, concuerdo entonces con el autor en llamarlo fascismo moral. Al decirlo así, resulta casi evidente que el objetivo de este tipo de discursos moralistas es el de anular las diferencias políticas (en el sentido amplio, claro está). No es azaroso entonces que el a-dicto esté puesto en una doble dimensión: enfermo/delincuente (privado y público). Entendido de esta forma, claro que no sólo es una cuestión de especialidades, sino de lo social, de nosotros por cierto.
Una vez más, felicitaciones…
El ejemplo que da E Santana muy interesante y práctico en este caso, en la medida que pareciera que cada época necesita atacar a ciertos grupos sociales, quizás para reafirmar su posición, de tener la sartén por el mango. Por otro lado el tema que tratan Tomás y Eduardo no es trabajado en el artículo, pero sin lugar a dudas es central y quizás contra lo que más hay que luchar que ocurra, de situar al adicto con la doble connotación de enfermo y delincuente. Para más información de este tema, les recomiendo el artículo de tesis de Tomás Gaete, al cual pueden acceder por este link http://www.facso.uchile.cl/publicaciones/psicologia/docs/2007_2/Tomas_Gaete.pdf
Me parece muy acertado también lo que desnuda Sureña, en relación a como discursos represivos y de control como el de esta institución, se coluden con la televisión y el diseño (como bien nos plantea Felipe) para acceder con mayor facilidad a la población. Muy buenos links.
saludos
Un artículo muy bien escrito y claro en la argumentación contra el spot publicitario de CONACE y demás cavilaciones abyacentes al mismo. Creo que la voz que aparece en el spot bien podría ser el amplificador de la conciencia moral, de la que ni nosotoros ni el jóven consumidor de marihuana tenemos más noticia que a través de la escucha. CONACE aparace tan sólo a travé de una voz, CONACE no se deja ver, se oculta, tan sólo es visible el jóven y sus “conductas”. CONACE se delata como conciencia moral desde el momento que habla tan sólo a través de mandatos sobre la conducta del jóven que durante todo el comercial es rebajado al silencio y a la burla. CONACE es una forma del discurso del Amo donde la inteligencia es reducida a obediencia. Nuevamente celebro la puesta en el tapete y su discusión.
Desde el sur un abrazo Simón y suerte!