Alejandro Zambra: La vida privada de los árboles
10 diciembre 2008 0 comentarios
“¿Por qué leer y escribir en un mundo a punto de quebrarse?” Esta pregunta ronda cada libro de Alejandro Zambra (1975). En su primera novela, Bonsai, era la historia de amor y muerte de una pareja: ella muere, y desde el comienzo se sabe, él sobrevive y lo cuenta.
Tal como un bonsai es podado para que crezca de cierta manera, Zambra cultiva una escritura enrevesada y fina. Pequeñas historias cotidianas que deambulan en la letanía de la vida común. Como dice el propio Zambra: “Los narradores chilenos escriben -escribimos- para adentro, como si la novela fuera, en realidad, el largo eco de un poema reprimido”. En su prosa hay mucho de poesía, pero de esa anestesiada por la realidad, más Parra que Neruda. Los personajes principales de Zambra son autorreferencias claras: estudiantes y profesores de literatura. “Ahora pienso que deseaba, quizás, hablar de personajes que no quieren o que no pueden ser personajes, tal vez porque son chilenos”. Se preocupa por desplegar espacios con pocas palabras – sus libros no superan las 120 páginas-. Iluminar en un mundo obscuro, dominado por la desidia.
En La vida privada de los arboles Julián aguarda a Verónica mientras hace dormir a Daniela, la hija de ésta. La novela parte con esa noche de vigilia. Una espera que abre abismos de inquietudes, la noche avanza y Verónica no llega. Para tranquilizar a la chica, Julián le cuenta una historia de La vida privada de los árboles donde éstos cobran vida y son los protagonistas. Pero Verónica no llega. Qué va a suceder con Daniela, qué va a suceder cuando tenga veinte, treinta años. Cuáles son las historias de amor que vivirá, es lo que Julián comienza a imaginarse. Y así el libro avanza. Y no sabemos qué pasara con Verónica.
Últimamente le ha dado por pensar que debería haber sido dentista o geólogo o meteorólogo. Por lo pronto le parece extraño su oficio: profesor. Pero su verdadera profesión, piensa ahora, es tener caspa. Se imagina respondiendo eso:
¿Cuál es su profesión?
Tener caspa.













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