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Los Santos vuelven a marchar

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24 noviembre 2008
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Molina, Rojas Peña y Melo: los cuatro amigos del acid pop

Molina, Rojas, Peña y Melo: los cuatro amigos del acid pop

Este es el mes de los Santos Dumont o también podríamos llamarlo Dumonth. Después de casi siete años de separación, el grupo oriundo de Concepción y psicodélico por vocación, ha vuelto para ajustar cuentas con parte importante de su legado, reeditando su álbum Similia Similibus, aparecido originalmente en 1999. Un evento que cuenta con cobertura completa por parte de Surruido. Entrevista con Mauricio Melo, guitarrista y compositor, y reseña del concierto. Apague su mente y flote corriente abajo.

¿Qué es lo que propicia la reunión de Santos Dumont después de siete años de alejamiento?
Somos compañeros desde hace mucho tiempo, hay muy buena onda y química desde siempre. Y todo esto facilitaba que nos volviésemos a juntar.

¿Y qué fue lo primero que provocó la reunión? ¿La idea de reeditar Similia Similibus?
Estaba presente la idea de reeditar el Similia Similibus y además junto con Iván -Molina, baterista de la agrupación- queríamos publicar mucho material que teníamos desde el comienzo. Algunas rarezas, covers, material en vivo. Cuando Iván creó discos Tue-Tue apareció la oportunidad de emprender todos estos proyectos.

¿Había una espina clavada con respecto a la historia de Similia Similibus?
Estuvo mal trabajado en cuanto a la distribución. Quisimos, desde luego, sacarnos el pillo y dejar en nuestras manos todo lo que significaba la distribución de la obra, haciéndolo bien de una vez por todas. Postulamos a un Fondo de la Música, lo ganamos e hicimos una edición de lujo incluyendo temas extras.

¿Cómo ha sido este proceso de volver al disco varios años después, tocándolo de nuevo? ¿Qué tal ha sido enfrentarse a esa canciones nuevamente?

Muy entretenido. Tuvimos la oportunidad de contar nuevamente con los músicos que tocaron originalmente en el álbum, que a estas alturas son como parte de la banda. Entonces, se dieron todas las condiciones para hacerlo apropiadamente.

La electricidad y el vértigo que llegaron del sur

La electricidad y el vértigo que llegaron del sur

¿Te sorprende que a pesar de su mala distribución se haya difundido el elepé, por ejemplo, a través de Internet pasando de mano en mano, llegando a un conocimiento un tanto mítico de su alcance?

Eso habla bien del disco ya que son las nuevas generaciones las que lo han buscado, percibiéndolo bien. Cuando volví de México me di cuenta que existía todo un culto y que el álbum quizá no tiene un tiempo específico y que ha ganado con el paso de los años.

¿Cuáles son los planes que tiene la banda? ¿Seguir tocando? ¿Grabar material nuevo en estudio?
Todas las anteriores. Tocar en buenas condiciones sin andar pellejeando como nos pasó anteriormente. Editar, como te decía, material antiguo y ver cómo se van dando las cosas.

¿Percibes que existe alguna diferencia entre el contexto que enfrentaron en su primera etapa, en los noventa, a lo que ocurre hoy en día?

De alguna manera nos sentimos más cercanos a la escena actual. Siempre trabajamos de forma independiente, teníamos una productora y sello independientes en nuestros inicios. Empezamos hace 18 años a grabar en la casa lo que entonces era mucho más complicado. Ahora, afortunadamente, gracias a la caída de los sellos grandes, se ha allanado el surgimiento de diversos proyectos muy interesantes. En este sentido nos es mucho más cercano lo que pasa actualmente. En los noventa fuimos un grupo más extraño con respecto a la escena que había entonces. Partimos con una banda independiente y de repente nos encontramos en un sello internacional, con singles en las radios, apariciones en la TV; de repente como que nos pilló un poco la máquina. Nunca hicimos una canción de tres minutos pensando en que apareciese en la radio. En ese sentido el Similia posee ambas cosas: material un poco más radiable y temas más experimentales.

Julián Peña y su gran regreso con los Dumont

Julián Peña y su gran regreso con los Dumont

¿Qué sucede con aquellas canciones que grabaron el 2001 para la Rock & Pop, titulado Maximun Rock & Pop?

Bueno la idea es reeditar parte de eso, en forma de EP. No todas las canciones de ese recital están terminadas, otras las usó Julián Peña para Casanova y algunas no quedaron muy bien tocadas. Lo salomónico, pienso, sería editar un EP y paralelamente ir tirando la carne compositiva a la parrilla.

Al escuchar ese concierto, uno queda con la impresión de una banda en un excelente momento creativo, interpretando bien y haciendo una buena cantidad de temas interesantes. Se podría concluir que estaban en una especie de cénit creativo ¿Por qué deviene la separación?

La idea era proyectar nuestra carrera en otro lado, específicamente en México, pero bueno todos al final se bajaron del barco excepto yo. Por ejemplo, Julián se quedó por una razón que anda dando vueltas por allí –Melo se refiere al hijo de Julián que a la hora de esta entrevista revoloteaba por el camarín a la espera de la actuación del grupo en el marco del Día de la Música. Por esto también el regreso de dio de forma tan fluida. No hubo mala onda en la separación, pero estábamos hastiados de la mala recepción que existía aquí acerca de nuestro trabajo, principalmente por parte de los sellos que empezaban nuevamente a tramitarnos. Mal que mal, ahora se está haciendo justicia iniciando este proyecto junto a Discos Tue-Tue.

Cuéntame acerca de las dos producciones que han reeditado junto con Similia Similibus, Hipnotizándote y Santos City.

Son las dos primeras producciones que editamos en formato de cassette. Aún nos llamábamos sólo como los Santos. Marcel Molina -tecladista original del grupo- y yo estudiábamos Publicidad en el Instituto Duoc de Concepción. Iván Molina, en tanto, era el encargado del laboratorio de fotografía; todos, a su vez, éramos amigos del encargado de registros audiovisuales quien nos prestaba una consola para grabar. En ese tiempo era una multipista de cassette con cuatro entradas. Teníamos acceso para trabajar con este equipo sólo los fines de semana así que hicimos todo en muy poco tiempo. Hipnotizándote es de principios del 91 y nosotros nos formamos a fines del 90; siempre tuvimos la idea de grabar muy rápidamente el material que compusiéramos. Santos City es de mediados de 1992.

¿Toda la producción, grabación y mezcla corrió por cuenta de ustedes?
Sí, nos encargábamos de todos los detalles. Por ejemplo, las carátulas que viste las hacíamos en papel fotográfico.

Cuatro tipos en busca del eslabón psicodélico

Cuatro tipos en busca del eslabón psicodélico

Existen diferencias estéticas entre lo que hicieron en su primer álbum oficial, Un Día en el Ático y el posterior Similia. ¿Qué situación propicia este cambio de enfoque?

Nunca estuvimos conformes con lo que hicimos en Un Día en el Ático por lo que te contaba: nos encontramos grabando a lo grande en un estudio con mucha tecnología, pero no supimos como dar con nuestro sonido. Quedamos con la bala pasada y por eso con el Similia quisimos hacerlo a nuestro gusto. Lo produjimos autónomamente, invitando a los músicos que nos pareció relevante convocar. Un Día en el Ático fue de alguna manera pagar el noviciado. A mí me gusta mucho, lo he escuchado hace poco, pero tiene un sonido muy high tech para lo que nosotros éramos realmente; faltó un poco de experiencia.

¿Cuál era la dinámica compositiva en la época de Similia?
Alberto Rojas, bajista: Todos los temas los trabajábamos juntos. Yo llegaba con la línea melódica y la letra, pero nada de arreglos. Llegábamos al estudio y ahí veíamos cómo desarrollarlo, yo solo tenía una idea y casi siempre la mejor provenía de esta mirada conjunta. En este sentido, Julián llegaba con los temas un poco más armados pero necesitaba apoyo para concretarlos. Con él escuchábamos los temas e íbamos guiándolos; era un trabajo participativo.
Mauricio: Sí, la banda no funcionada bajo el esquema de un tipo imponiéndose de manera dictatorial.

¿Se han reunido a revisar material nuevo? ¿Ya está lista la posible edición de los temas del Maximun Rock & Pop?
No ha habido tiempo de revisar nada. Sobre los temas que señalas, hay aún pequeñas falencias vocales y en la estructura de algunas canciones que aún no están listas.

Háblenme de la versión que grabaron de La Jardinera para el tributo a Violeta Parra

Es la canción que más nos ha gustado trabajando con un productor externo. La hicimos con Álvaro Henríquez y pensándolo bien tal vez nos quedó pendiente hacer un disco con él. Nos conocíamos hace mucho tiempo, tocó con nosotros alguna vez, participó en el proceso creativo del Similia. Estuvo la idea de que él nos apoyara pero bueno el destino dijo otra cosa.
Alberto: A mí, por sonido, mezcla, La Jardinera es lo que más me ha gustado, en cuanto a la conjunción de todos los aspectos. La búsqueda del arreglo fue muy fluida y rápida. Mauricio: Hubo varias bandas que estuvieron mucho tiempo grabando en el estudio sin llegar a buen puerto. Nosotros, en cambio, hicimos los arreglos un par de días antes, llegamos al estudio y grabamos de inmediato.

Santos Dumont reforzando los muros de su obra

Santos Dumont reforzando los muros de su obra

Esta pregunta, creo, se las han formulado varias veces, no obstante se las haré nuevamente. ¿Por qué creen que Concepción desarrolla un microclima proclive al desarrollo del rock con perfume sesentero y de estirpe británica?

Alberto: Debe ser por la humedad, los hongos producen alucinaciones increíbles, ja, ja.

Mauricio:Hay una tradición que se inició a fines de los setenta y principios de los ochenta cuando llegó mucha música inglesa a la ciudad. Había gente ávida de conocer cosas nuevas, existía un circuito de personas motivadas. Es bueno recordar que estábamos en Dictadura, con muy poca información y la música que pasaban por las radios FM era malísima. Escuchábamos un programa de radio de la Universidad de Concepción.

Antes de ser Santos Dumont, ustedes ya tenían otros proyectos como Los Cuatro Amigos del Doctor, ¿no es así?.
Sí, tuvimos varios proyectos previos: Los Cuatro Amigos del Doctor, Pánico en la Vía Pública, Los Ángeles Subterráneos. No teníamos una banda conjunta, pero de igual modo nos juntábamos por entonces a tocar en la casa de un amigo en común, con equipos muy precarios. Iván, por ejemplo, tocaba cojines en lugar de batería, ja, ja.

Santos Dumont, Cine Arte Alameda, jueves 20 de noviembre

La apertura estuvo a cargo de Casino. Una banda de perfil pop que confía en ciertas reminiscencias del mejor período de los ingleses Ride, pero que en vivo posee saldo en contra. Cierta planicie compositiva, con problemas de sonido y una voz principal que naufragó dentro de una masa sónica de trazado difuso. En fin, Casino tiene aún tareas pendientes.

Alberto Rojas, Julián Peña e Iván Molina de Santos Dumont

Alberto Rojas, Julián Peña e Iván Molina de Santos Dumont

Pocos minutos después, las expectativas llegaron al tope. Después de casi siete años de ausencia Santos Dumont se reunían y revisitaban con el mantel largo que se merece su disco más ambicioso: Similia Similibus. La bella reedición de este álbum clave de los noventa –y por qué no decirlo, de las últimas dos décadas- estaba disponible para un público anhelante de un rock que combina la elegancia con el ímpetu de la expedición. Y los penquistas, como otrora, no defraudaron. Mauricio Melo, Julián Peña, Alberto Rojas e Iván Molina, junto a Raúl Morales en teclados y varios músicos que acompañaron la grabación de Similia hace ya diez años, afirmaron que hoy como entonces, su propuesta sigue siendo necesaria por apuesta y calidad.

En la música de la banda del Bío-Bío siempre hubo un generoso espacio para The Who, The Beatles, Stones Roses, Primal Scream, Kinks, Bowie y otros grandes momentos del rock británico más sofisticado.

El sonido, salvo algunos baches menores, los acompañó. Fue un gusto observar qué bien envejecen canciones como Una Mujer dentro de un Pez, Entre dos Edificios y Guarda el Músculo de tu Cabeza. También hubo tiempo para catar clásicos del repertorio dumontiano como Esclavo de tus Deseos y 110 kms, piezas del inaugural Un Día en el Ático (y lo que encontramos allí) de 1995. También sonaron temas que flotan en el limbo discográfico del grupo como Gotas de Limón en los Ojos, la gran versión de La Jardinera de Violeta Parra y la quizá demasiado premonitoria A Ver Hasta Dónde Llegamos, exquisitas canciones con espíritu Glam y sensibilidad pop precisa. Alberto Rojas, bajista del conjunto, también pudo destacar sus aportes al temario de los Santos de la mano de Miranda y Mirror Me Smiles, entre otras.

Fue una excelente velada de reencuentro con una banda indispensable y, lamentablemente hasta su primer adiós, de suerte terrible. Roguemos todos porque este segundo momento de los Santos Dumont no tenga fisuras y podamos disfrutar de su música en una escena que está con los brazos abiertos para recibirlos de vuelta.

Fotos: Santos Dumont, Paola Manfredi

Concierto Cine Arte Alameda: Rodrigo Burgos

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