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Las iniciales S.G

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29 octubre 2008
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Hace 17 años, Serge Gainsbourg (1928-1991) dejaba de seducir al mundo por primera vez y se ponía a descansar de una fiesta que duró una vida. Ya sea en el cine; la pintura; la poesía o la música, Gainsbourg nos dejó su inquietante mirada, la cual nos dirige hacia nosotros y nos hace mirar hacia el lado para sentir la cercanía de algún otro, o simplemente nos hace cerrar los ojos y sentir como ese voyeurismo se apodera de nuestros sentidos.

El legado de Serge Gainsbourg o “Gainsbarre” (como autodenominó a su sórdido personaje barbudo, ebrio y siempre con un cigarro en la boca) no es meramente musical, sino que influye en un hito muy importante en el siglo XX: La revolución sexual.

Es a principios del siglo pasado cuando Freud pone en la palestra su perspectiva teórica acerca de la psicología humana llamada Psicoanálisis. Grandes pasos se dieron en el tema de la sexualidad, pues, nos planteó que nuestro funcionamiento se basa en los deseos, que se frustran y fructiferan; los primeros suelen reprimirse, los cuales se manifiestan en la libido, que es la potencia que nos mueve y así volvemos al principio.

En el año 1948, sale a la luz el “Informe Kinsey”, lo cual genera un quiebre definitivo en la visión que tenia el hombre acerca del tabú de la sexualidad. Este muestra rangos y cifras de homosexualidad y heterosexualidad, de la masturbación, etc. El candor que muchos decían tener se vio estremecido. Así,  ahora solo tenías que ir a la biblioteca y leer lo que Alfred Kinsey había investigado.

Estos hechos llenaron de información la mente de muchos y, por ende, se fue perdiendo el miedo a discutir acerca del sexo. Además, fue un momento clave en el despertar feminista; ahora las mujeres sentían que tenían los mismos derechos que “ellos”. Ahora bien, es en la década de los 60 que esto se desata de manera irremediable. El amor libre, planteado por los “hippies” o la liberación sexual de la que hablaban los “Beatniks”, era un atentado contra las instituciones del estado y la iglesia, ahora la gente podía amar y tener sexo por placer.

“Tu es la vague, moi l’île nue” (Tu eres la ola, yo la isla desnuda)

En los 50, Gainsbourg, hizo sus primeras publicaciones, abocadas al ambiente del jazz sucio de los cabarets parisinos. Este joven judío, admirador de Boris Vian y Jacques Brel, empezó a incursionar en el negocio de la música. Su padre le había enseñado a tocar el piano y en esto se ganaba la vida: interpretando viejos jazz en locales de mala muerte. Grabando música de gran calidad y atrevimiento, como lo es su disco debut, titulado “Du chant à la Une!” (1958), el gran “Nº2” (1959), y por supuesto: “Du Jazz Dans Le Ravin” (1964).

Pero la fama le era esquiva. Es en la década de los 60 que decide incursionar en otros estilos, los cuales lo llevarían a convertirte en el gran icono de la cultura popular que es. En esto muestra su gran talento para poder reinventarse a cada momento. Cada estilo en el que se sumergía lo convertía en música Pop, de una manera increíble. Esto se materializa en sus grandes incursiones en el rap (You’re under arrest de 1987), la psicodélia o rock progresivo (Historie de Melody Nelson de 1971), el reggae (Aux armes et catear de 1979).

Pero, es con “Je t’aime… moi non plus” (“Serge Gainsbourg & Jane Birkin” de 1969) que alcaza la fama de manera estruendosa, en un envoltorio más sudoroso que nunca: “Te amo…mas yo no”, primero fue grabada con su pareja de ese “entonces” Brigitte Bardot (B.B), la cual se negaría a que esta viera la luz (publica), por su alto contenido sexual, cosa que podía dañar su reputación. Finalmente fue lanzada por Jane Birkin y el mismo Serge Gainsbourg. Esta pieza nos envuelve por todas partes, como el agua que moja, y nos acoge en un universo de suspiros; gemidos; voces quejumbrosas, que nos hacen pedir más que esos cuatro minutos como un placer demasiado fugaz. El ritmo constante, pausado pero violento. Serge nos hace entrar en la cama con él y Jane. Al presentarla el compositor diría: “…Es la mejor canción de amor de todos los tiempos…” y el paradigma había cambiado, ya no bastaba un Frank Sinatra o un Dean Martín, el amor había cambiado, Serge lo había cambiado. No pudo haber sido en otro año.

Desde ahí en adelante, la censura jugó a ser su sombra y a adentrarse en sus sabanas.

Las mil y una noches

La relación con las mujeres en S.G siempre fue un punto aparte. Tildado de misógino y pervertido, el cantautor vivió sus amoríos y encuentros con el sexo opuesto. Estuvo con las mujeres más hermosas y símbolos sexuales de su época, lo cual lo dejó con el estatus del eterno conquistador. Su fugaz pero intenso amor con Brigitte Bardot fue comentado en toda Francia y de este amor fueron engendrados los discos: “Initials B.B” y “Bonnie & Clyde” del año 1968. Su romance más largo y recordado fue con Jane Birkin. Con ella vivió diez años y fueron la pareja arquetípica de los artistas de vanguardia en los 60 y 70.

El encuentro televisivo que tuvo con Whitney Houston, también deja otra huella en la personalidad de “Gainsberre”. Sólo basta decir que el compositor le dijo en vivo y en directo: “I want to fuck you”.

Es sólo cosa de ver todas las colaboraciones que hizo con chicas y muchas fueron las señorita que interpretaron temas de su autoría. Por ejemplo, con su pareja de los últimos años, Bambou, hubo escándalos también, pues, en la canción “Love On The Beat”, del álbum homónimo, se pueden escuchar los gemidos de Bambou, los cuales Serge grabo sin su consentimiento.

Otras féminas famosas vinculadas a Serge son: Catherine Denueve, Isabelle Adjani y France Call.

El más oscuro encuentro que se le atribuye es con su propia hija, Charlotte Gainsbourg. Tras el video de la canción “Lemon incest” (“Love on the beat” de 1984), esto produjo un inmenso revuelo en el mundo. Todavía la pregunta queda abierto ¿La habrá hecho este chico? …A sus 56 años todavía tenía escándalos que entregar.

El cigarro se apaga

Lo vivido y lo entregado por Serge, es medular en la erosión del tabú sexual en la historia y en la música. Gainsbourg era un jugador y jugó hasta el final, mantuvo su personaje siempre al frente de sí mismo. Tras sus andanzas, queda una estela que genera un nuevo estereotipo de artista o persona (si se quiere), que muchos han seguido.

El mundo estuvo bajo el lente de Gainsbourg y fueron muchos los que no se atrevieron a ver sus deseos, amores, lágrimas y perversiones. El cigarro se apagó en 1991.

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